Trump nombra al extremista Stephen Miller como nuevo jefe de Gabinete, en su primera rotación tras las ‘midterms’

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes la primera rotación de alto nivel en la Casa Blanca después del descalabro de las elecciones de mitad de mandato. A través de su plataforma, Truth Social, el mandatario ha revelado que Stephen Miller, su “asesor de máxima confianza” y arquitecto de su política migratoria, será su nuevo jefe de Gabinete. Ascenderá el lunes desde la posición de subjefe de Gabinete y sustituirá a Susie Wiles, que había ocupado el cargo desde el primer día de Trump en la Casa Blanca y ahora seguirá trabajando para su formación política.

En su primera declaración pública tras la rotación, a su salida de la Casa Blanca, Trump no ha dado más explicación que el hecho de que “quería hacer un cambio” en su gabinete y ha alabado el “gran trabajo” de la jefa de Gabinete. Wiles, que fue la primera mujer en ocupar el cargo en la historia, ha mostrado su agradecimiento a Trump y ha dicho que está “orgullosa de haber sido parte de lo que hemos logrado juntos, desde asegurar nuestra frontera y reducir impuestos hasta fortalecer nuestra economía y poner a América Primero”.

La elección de Miller, uno de los hombres más escorados a la extrema derecha del Gobierno, indica que el presidente no pretende moderar su postura en sus dos últimos años en el poder, más bien al contrario. Miller, que ha trabajado para Trump desde su primera campaña presidencial y ya formó parte de la Casa Blanca en su primer mandato, ha sido la cara visible de la confrontación del Gobierno con sus adversarios políticos y las instituciones liberales, con una presencia mediática constante y un lenguaje agresivo, aurtoritario y discriminatorio.

Según ‘The New York Times’, Trump se enfadó con Wiles tras los comicios porque le convenció de donar 400 millones en vano

Pero el asesor de Trump es, ante todo, reconocido por ser el arquitecto de la política de línea dura de deportaciones masivas de la Casa Blanca. Con el paso de los años, ha ido acumulando poder, y su autoría se encuentra detrás de muchos de los memorandos, directivas, proclamaciones y órdenes ejecutivas que ha firmado Trump a ritmo récord en el último año y medio.

El líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, que en enero podría convertirse en el presidente de la cámara, Hakeem Jeffries, ha respondido al anuncio con contundencia: “Stephen Miller es un xenófobo peligroso y un extremista temerario que tiene sangre estadounidense en sus manos. Su presencia en el Gobierno debería erradicarse como si fuera un tumor maligno”.

El líder de los demócratas en la cámara baja, Jeffries, alerta que Miller es “es un xenófobo peligroso y un extremista temerario”

“Miller va a convertirse en jefe de Gabinete de la Casa Blanca, aunque, en muchos sentidos, ya era quien dirigía la Casa Blanca”, ha dicho la excongresista MAGA Marjorie Taylor Greene, enemistada con Trump a raíz de la guerra de Irán y los archivos de Epstein. “Así que podéis esperar más de lo mismo por parte de una Administración que probablemente ya os tenía enfadados y frustrados. Solo que esta vez llevará las cosas a un nivel muchísimo más extremo”.

Wiles, de 69 años, es la jefa de Gabinete que más tiempo ha permanecido en el cargo en los dos mandatos de Trump. Aunque en marzo hizo público su diagnóstico de cáncer de mama, que ya ha superado, no parece que su marcha tenga relación con su salud. La veterana estratega política, de Florida, dirigió en el 2016 y el 2020 la campaña de Trump en este estado sureño, y en el 2024 pasó a supervisarla a nivel nacional. 

Por su perfil bajo y su influencia sobre el presidente, se la reconoce como la “dama de hielo” de la Administración, en una Casa Blanca que ahora inicia una nueva etapa, en una segunda mitad del mandato en la que Trump tendrá que lidiar con un Congreso demócrata, que ya ha anunciado investigaciones políticas contra su familia y su Gobierno. El demócrata que probablemente liderará el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, Robert García, ha advertido a Miller que debería “rodearse de abogados” tras conocer el anuncio.

Este contexto podría haber llevado a Trump a moderar su postura y buscar pactos con los demócratas, cuyas ideas acaban de cosechar una gran legitimación popular. Sin embargo, el presidente optará por un papel más confrontativo, que encaja a la perfección con el perfil de Miller.

A raíz de los nefastos resultados de las midterms, creció la especulación sobre qué alto cargo podría sufrir las consecuencias, como parte de una depuración de responsabilidades que permitiera a Trump sacudirse la culpa. Esta semana, han salido en las quinielas los tres hombres fuertes de su Gabinete, que a la vez son los principales candidatos para sucederlo en las primarias republicanas del 2028: el vicepresidente, J.D. Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth.

Sin embargo, la primera elegida ha sido una mujer que parecía de su total confianza. La salida de Wiles alarga la lista de mujeres que han salido del Gobierno desde el retorno de Trump, cuyo gabinete está ahora conformado casi unánimamente por hombres. Entre las destituidas, se encuentran la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, que fue destituida a raíz de los asesinatos de la policía migratoria, o la fiscal general Pam Bondi, cesada justo cuando el escándalo de los archivos de Epstein, de cuya publicación se encargó, acorralaba a Trump y a miembros del Gobierno.

El jefe del Pentágono, Hegseth, sigue en el punto de mira por la guerra de Irán, aunque la Casa Blanca ha cerrado filas con él

Según revelan medios estadounidenses, en los últimos meses Trump comenzó a perder confianza en Wiles, a quien excluyó de las decisiones sobre sus nombramientos, como el de Katie Zacharia como secretaria de prensa, cargo en el que duró apenas cinco días. 

Mientras alababa en público a Wiles, Trump expresaba en privado su descontento hacia su asesora. Según una exclusiva publicada este viernes por The New York Times, el presidente se enfadó con ella tras las elecciones del martes, pues le había convencido para autorizar que su comité de acción política invirtiese 400 millones de dólares en campañas republicanas.

Inicialmente, Trump se mostró reacio a desembolsar el dinero, pero terminó dando su visto bueno en septiembre. El resultado de los comicios muestra que el esfuerzo fue en vano, pues, a pesar de la multimillonaria donación, el partido del presidente ha sufrido la mayor derrota en unas midterms en medio siglo.

Javier de la Sotilla Puig

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