El fabricante vasco de tubos de acero Tubos Reunidos se encuentra en una situación delicada provocada por la caída de los pedidos que le ha provocado unas pérdidas de 71 millones de euros en el 2025 y que motivará un recorte de plantilla. Tras anunciar los resultados del año, ha informado al comité de empresa de que pondrá en marcha un expediente de regulación de empleo (ERE) para recortar su plantilla en 301 trabajadores.
El ERE se aplicará en dos de sus cuatro centros de producción, la vizcaína de Trápaga y la alavesa de Amurrio, en los que trabajan unas 1.300 personas, con lo que el recorte equivaldrá a cerca de una cuarta parte de la plantilla.
El año pasado, señala el grupo cotizado a la CNMV, ya inició una reducción de costes que incluyó la suspensión de actividad de su planta en Estados Unidos.
Una deuda de 263 millones de euros
“La situación actual requiere nuevas medidas como la interrupción paulatina de la actividad de la acería de Amurrio”, afirma. Al caer los pedidos, añade, se ha disparado el coste unitario de producción resulta “inviable” competir en el mercado.
Tubos Reunidos ha presentado un plan de viabilidad centrado en la diversificación comercial, la reducción de costes y la reducción de deuda, que asciende a 263 millones de euros y que en el 2028 afrontará un gran vencimiento.
El grupo, que tiene 130 años de historia, registró además unas pérdidas brutas de explotación de 22,8 millones de euros el año pasado, a pesar de que los ingresos ascendieron a 365,7 millones, un 13% más que en el ejercicio anterior.
