El “alto el fuego energético” entre Rusia y Ucrania, que anunció Donald Trump el domingo ante la sorpresa de todos, incluido el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y que Moscú no ha confirmado.
La noche del domingo, Zelenski dio parte sobre dos ataques rusos contra instalaciones energéticas ucranianas, a pesar de que el presidente estadounidense había afirmado que amabas partes habían acordado dejar de golpear la infraestructura energético del otro bando. El lunes, desde Varsovia, el presidente ucraniano concretó que habían sido seis las infraestructuras atacadas.
Ucrania anuncia ataques rusos contra centrales eléctricas en Kyiv y Járkiv
En una publicación en X, el líder ucraniano informó que un dron impactó contra una central eléctrica de Kyiv, lo que provocó cortes de electricidad en la capital ucraniana. Poco después, anunció un segundo ataque contra otra central eléctrica, en Járkiv, en el noreste. “El cielo ucraniano ha estado repleto de Shaheds rusos durante todo el día”, en referencia a un tipo de dron de fabricación iraní que emplea Moscú habitualmente en el conflicto. Rusia también atacó instalaciones de producción de gas de Naftogaz, la compañía estatal de petróleo y gas de Ucrania, en la región de Járkov, provocando un incendio, según informó la empresa este lunes.
El domingo por la mañana, Trump anunció que “con efecto inmediato, existe un alto el fuego energético en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambas partes han aceptado. ¡No lo incumplan!”, escribió en su plataforma Truth Social, sin ofrecer más detalles.
Si bien Zelenski admitió que el acuerdo le cogió por sorpresa, declaró estar “dispuesto a abstenerse de atacar la infraestructura energética rusa, y esperamos la misma disposición por parte de Rusia”. Asimismo, pidió a Trump que presionara al Kremlin para aceptar lo supuestamente acordado.
Rusia continuó hoy sin confirmar la tregua. ”Continúan los contactos, en cuanto tengamos algo que decir al respecto les informaremos sin falta”, señaló el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria. Al mismo tiempo, recordó la postura del presidente ruso, Vladímir Putin, sobre los llamamientos al alto el fuego: “Nosotros no queremos una tregua, queremos una paz duradera y estamos dispuestos a hacer todo lo posible para ello”.
Mucho más directo fue el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, quien afirmó que Rusia no tiene que justificarse ante nadie por sus planes de lograr los objetivos de la guerra. Lavrov insistió en que Kyiv quiere una tregua para “recuperar fuerzas”, tiempo en el que sus aliados europeos pueden suministrarle nuevo armamento “para la continuación de la guerra terrorista contra el pueblo ruso”.
Lavrov afirma que Ucrania solo quiere una tregua para recuperar fuerzas
Los aliados europeos recibieron con cierto escepticismo el anuncio del mandatario estadounidense. La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, afirmó esta mañana que el bloque veía con buenos ojos una tregua, pero solo “si se mantiene”. “Todavía no hemos visto que Rusia también vaya a respetarla”, declaró Kallas durante una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE. Trump hizo un anuncio similar el 14 de septiembre, cuando aseguró que ambos países se habían comprometido a “no atacar” la infraestructura energética del otro, pero tampoco ofreció más detalles y tampoco se cumplió.
Rusia ha utilizado ataques contra instalaciones energéticas para privar a los ucranianos de electricidad, calefacción y agua corriente durante la guerra, con la esperanza de desgastar a la población y socavar la resistencia a la invasión a gran escala de Moscú. Ucrania y sus aliados europeos auguran que el próximo invierno será el peor de una guerra que ya dura más de cuatro años y medio.
Por su parte, Ucrania ha lanzado ataques contra instalaciones energéticas rusas, como refinerías de petróleo, a veces en zonas muy a dentro del territorio ruso, lo que ha provocado una escasez del combustible en el país. Debido a esto, Trump culpa a Zelenski de la subida del precio del diésel en Estados Unidos, apenas unas semanas antes de las elecciones de mitad de mandato. Los precios del combustible han aumentado significativamente desde que Donald Trump inició, junto con Israel, la guerra contra Irán el 28 de febrero. Este conflicto ha provocado alteraciones en el comercio mundial de petróleo debido al cierre del estrecho de Ormuz.
“Esta crisis tiene sus raíces en Oriente Medio. Todo el mundo sabe hacer los cálculos. Si Rusia representa el 2,2 % del suministro mundial de diésel, ¿qué impacto puede tener eso en el precio?”, apuntaba este lunes Zelenski en el Foro de Seguridad de Varsovia, donde ha asistido de forma telemática.
En los últimos días, Trump ha elevado la presión contra Zelenski hasta el punto de pedir su cabeza política: “Sugiero que busquen un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo” para parar la guerra con Rusia, apuntó el sábado, un día después de anunciar que había acordado con Putin liberar de toneladas de diésel del mercado estadounidense y mundial.
A todo ello, ahora se le suma que Estados Unidos está amenazando a las capitales europeas y a Ucrania con detener el sistema de suministro de armas a Kyiv para que cese sus taques a la infraestructura energética rusa, según informó el domingo el Financial Times, citando a funcionarios europeos.
