Un alivio para Copenhague: siete países europeos cierran filas con Groenlandia frente al acoso de Trump

La renovada amenaza verbalizada por Donald Trump de apoderarse de Groenlandia llevó ayer martes a siete países de Europa, entre ellos España, a proclamar su respaldo a Dinamarca -de cuyo reino forma parte la isla ártica con gobierno propio– y a recordar a Washington que “la seguridad en el Ártico debe lograrse colectivamente” por parte de los socios de la OTAN, incluido Estados Unidos, y respetando la soberanía e integridad territorial.

La amenaza de Trump es consideraba creíble por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien ya el domingo recibió el apoyo contundente de los países nórdicos, mientras Bruselas mostraba parquedad en declaraciones y solo el lunes llamó al respeto a las fronteras nacionales por boca de la portavoz de política exterior de la UE.

La declaración del martes proporciona dosis de alivio a Copenhague frente a la tibia reacción bruselense. “Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y Groenlandia, y solo a ellos, decidir sobre los asuntos que les conciernen”, reza el texto, rubricado por los jefes de Estado o de Gobierno de Alemania (Friedrich Merz), España (Pedro Sánchez), Francia (Emmanuel Macron), Italia (Giorgia Meloni), Polonia (Donald Tusk) y Reino Unido (Keir Starmer), además de por la danesa Frederiksen. El primer ministro neerlandés, Dick Schoof, tuiteó luego que Países Bajos “apoya plenamente” la declaración.

NUUK (Greenland), 05/01/2026.- Chairman of the Naalakkersuisut, Greenland's Prime Minister Jens-Frederik Nielsen holds a press conference in Nuuk, Greenland, 05 January 2026. (Groenlandia) EFE/EPA/OSCAR SCOTT CARL DENMARK OUT

El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, en rueda de prensa en la sede del Gobierno en la capital, Nuuk, el 5 de enero

OSCAR SCOTT CARL / EFE

Tras el apoyo de las naciones nórdicas 

El grupo de siete países europeos responde a Estados Unidos en defensa de Groenlandia y Dinamarca ante la tibieza de Bruselas y el silencio del secretario general de la OTAN

El grueso del comunicado, distribuido por Copenhague, aborda la seguridad en el océano Ártico, en un intento de apaciguar los apetitos de Trump, que invoca razones de seguridad para justificar su voluntad de hacerse con el control de la isla. 

Los firmantes señalan que “la seguridad en el Ártico sigue siendo una prioridad clave para Europa y es crucial para la seguridad internacional y transatlántica”, y que “la OTAN ha dejado claro que la región ártica es una prioridad y los aliados europeos están intensificando sus esfuerzos” con presencia, actividades e inversión militar en la región para disuadir a adversarios. No citan cuáles son, pero se colige que se refieren a Rusia y China.

BEIJING, Jan. 4, 2026 -- This photo taken on March 20, 2025 shows the scenery of Nuuk, Greenland, an autonomous territory of Denmark.

Casas de colores en la nieve en Nuuk, capital de Groenlandia, el 4 de enero del 2026

Zhao Dingzhe / Europa Press

Sin embargo, los mandatarios, sabedores de la debilidad europea ante su teóricamente principal garante de seguridad, esto es, Estados Unidos, optan por tender la mano a Trump para cooperar en el refuerzo de la protección del Ártico. “El reino de Dinamarca, incluida Groenlandia, forma parte de la OTAN. Por lo tanto, la seguridad en el Ártico debe lograrse colectivamente, en colaboración con los aliados de la OTAN, incluido Estados Unidos, defendiendo los principios de la Carta de las Naciones Unidas, como la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras. Estos son principios universales y no dejaremos de defenderlos”, prosigue el texto.

Los firmantes recuerdan también que “Estados Unidos es un socio esencial en este esfuerzo, como aliado de la OTAN y a través del acuerdo de defensa entre el reino de Dinamarca y Estados Unidos de 1951”.

En virtud de dicho acuerdo bilateral, Estados Unidos dispone de una base militar, Pituffik, en la isla ártica, la mayor del mundo con una superficie de 2,16 millones de kilómetros cuadrados, poblada por apenas 57.000 habitantes, y catapultada al nuevo mapamundi de tensión geopolítica entre Estados Unidos y Europa.

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TOPSHOT - A family plays among beached icebergs in Nuuk, Greenland, on March 4, 2025. US President Donald Trump has strained relations with Denmark by repeatedly signalling that he wants control over Greenland, an autonomous Danish territory which will hold legislative elections on March 11. (Photo by Odd ANDERSEN / AFP)

El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, agradeció el mismo martes el respaldo recibido. “Estos jefes de Gobierno han enviado una declaración conjunta que apoya de forma inequívoca a Groenlandia y nuestra integridad territorial común. Este apoyo es importante en una situación en la que se cuestionan los principios internacionales fundamentales. Quiero expresar mi profundo agradecimiento por ese respaldo”, escribió Nielsen en su cuenta en la red social Facebook. 

El líder groenlandés reclamó “un diálogo respetuoso a través de los canales diplomáticos y políticos correctos, y el uso de los foros existentes que se basan en acuerdos que ya hay con Estados Unidos”.

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Sin embargo, la respuesta de Washington llegó anoche a través de Reuters. La Casa Blanca advirtió nuevamente que sigue sin descartar el uso del ejército estadounidense, que “siempre es una opción” a disposición del coma­n­dan­te en jefe para lograr el objetivo.

Fuentes de la Administración aseguraron que Trump considera que la adquisición de Groenlandia es una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos, necesaria para “disuadir a nuestros adversarios en la región ártica” por sus depósitos minerales y posición frente a Rusia y China, y que “no va a desaparecer”.

Según la edición digital de la revista británica The Economist , la Administración Trump está estudiando proponer a Groenlandia un Pacto de Libre Asociación (COFA), similar a los que ya tiene con Micronesia, Islas Marshall y Palaos. En este esquema, Estados Unidos proporciona asistencia financiera a estos pequeños países de Oceanía y ellos delegan la defensa en Estados Unidos y mantienen su autonomía interna. Washington intentaría negociar un arreglo así con los gobernantes groenlandeses, quienes hasta ahora –afirma la revista– se han negado a tal diálogo directo.

Palabras del primer ministro, Mark Carney 

Canadá, nación también bañada por el Ártico, se suma al respaldo: “El futuro de Groenlandia es una decisión exclusiva de los pueblos de Groenlandia y Dinamarca”

Groenlandia depende de los ingresos de la pesca y de la ayuda económica anual de Dinamarca, que aporta cerca de la mitad del presupuesto público groenlandés. Copenhague mantiene competencias en defensa, política exterior e inmigración. La estrategia de la Administración Trump apunta a exacerbar las divergencias entre Dinamarca y Groenlandia fomentando el independentismo en la isla, y a intentar establecer acuerdos directos con las autoridades groenlandesas esquivando a Copenhague, según asegura The Economist.

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El martes en París, el primer ministro canadiense, Mark Carney, se sumó al respaldo al declarar que “el futuro de Groenlandia es una decisión exclusiva de los pueblos de Groenlandia y Dinamarca”. Canadá, nación también bañada por el Ártico, observa la deriva trumpista con preocupación.

“Debemos invertir en la seguridad del Ártico, del Ártico canadiense, del Ártico groenlandés y del espacio nórdico”, añadió Carney, quien anunció que trasladaría esta urgencia al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, una voz clamorosamente ausente en el respaldo público a Dinamarca y Groenlandia.

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