Un hombre valiente

Carles Vilarrubí tuvo la suerte, o la desgracia, cada cual lo verá a su manera, de vivir situaciones en las que las personas se enfrentan a tesituras críticas frente a las que deben tomar decisiones preñadas de desafíos íntimos y que pueden arrastrar consecuencias peligrosas para ellas mismas.

Y en las que este cronista tuvo la posibilidad de conocer, Vilarrubí fue fiel a sus ideas y principios y no modificó sus decisiones pese a las evidentes complicaciones que le iban a suponer. Ese proceder es el que define a las personas valientes. Nunca presumió de ello, y es posible que, como consecuencia, muchos de los que lo han conocido no hayan calibrado ese rasgo esencial de su carácter y tuvieran una visión incompleta.

Dimitió de Port Aventura o de la vicepresidencia del Barça por no renunciar a sus convicciones personales

Dos ejemplos. Si Port Aventura, el parque de ocio tarraconense, es hoy una realidad, en gran medida se debe a su firmeza de carácter cuando, hace ya más de un cuarto de siglo, se negó a desviar dinero público que debía financiar ese proyecto y denunció las maniobras del entonces empresario modelo para apropiárselo. De no haber bloqueado ese intento, muchos millones habrían desaparecido y el futuro del parque habría quedado cuestionado.

Una determinación que le supuso abandonar un proyecto que había convertido en la mayor ilusión profesional de su vida. Sin inmutarse ante los comentarios escépticos de quienes más tenían que velar por la seguridad de los caudales públicos y que debían haberle amparado.

Foto ANDREA MARTÍNEZ PASTOR 4/05/2025. Homenaje a Rosa Gil, alma mater del restaurante Casa Leopoldo en Barcelona.

Vilarrubí, junto a Rosa Gil (Casa Leopoldo) y Eduardo Mendoza

Andrea Martínez

A ese episodio seminal le sucedió una larga cadena de hechos y revelaciones importantes para la reconstrucción de la historia y la realidad de Catalunya y de España. Decisiones que alimentaron deseos de venganza que le perseguirían hasta el último día.

Parecidas circunstancias concurren en el segundo ejemplo, su dimisión de la vicepresidencia de la junta del Futbol Club Barcelona el 1 de octubre del 2017 en protesta por la celebración en el Camp Nou del partido de Liga de esa jornada mientras en las calles se reprimía el desarrollo pacífico del referéndum. Sus principios le impulsaron a tomar un camino que también le resultaba doloroso, alejarse de una entidad que adoraba. En las circunstancias de aquel momento, distinguirse de esa manera no era plato de gusto. Las cloacas del Estado podían hacer pagar cara esa coherencia con las ­ideas propias. Como así fue.

Es de justicia dejar constancia de ello y del compromiso de Carles Vilarrubí con la verdad y la responsabilidad de los dirigentes públicos, especialmente los políticamente más próximos, no solo de palabra. También con su práctica personal.

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