Una coalición de izquierda no neutralizaría la mayoría conservadora de PP y Vox

La propuesta talismán para neutralizar la mayoría de derechas en el Congreso no cumpliría su propósito en ningún caso. Al menos con el nivel actual de descomposición y desmovilización de la llamada ‘izquierda transformadora’. El resultado estimado por Ipsos para las dos formaciones que componen en estos momentos ese espacio, Sumar (incluyendo a Comuns, Compromís e IU) y Podemos, supone prácticamente el mismo peso que tradicionalmente tuvo Izquierda Unida: entre el 5% y el 10% de los votos. Y esa estimación condena a Podemos y Sumar (que hoy reunirían entre ambas el 7,6% de los sufragios) a circunscribir su representación a los distritos de Madrid, Barcelona o Valencia. La división entre ambas fuerzas acentuaría, además, la histórica penalización que el sistema electoral ha venido imponiendo a IU.

Sin embargo, una coalición de izquierda tampoco haría peligrar la eventual mayoría absoluta de PP y Vox. Ipsos ha testado la predisposición del electorado a votar tres posibles fórmulas de coalición de partidos de izquierda: una que contemplase la unión de todas las formaciones y que incluiría al Partido Socialista; otra que plantease una unión de todas las izquierdas sin el PSOE, y, finalmente, una reedición de la coalición Sumar. Pero en cualquiera de los tres casos, la traducción en número de escaños no alteraría la previsible mayoría de PP y Vox.

La unión sin el PSOE no ampliaría el sufragio ni lograría más escaños que por separado, y restaría voto útil a Sánchez

Para empezar, una hipotética coalición del PSOE con el resto de formaciones a su izquierda (Sumar, Podemos, ERC, Bildu, Comuns, Compromís, BNG, Chunta, etc; es decir una especie de Nuevo Frente Popular o Frente Amplio ) obtendría, según el sondeo, un 35,9% de los votos y 140 escaños. Y eso supondría un resultado en votos inferior al estimado para las formaciones por separado (que reunirían el 40,8% de los sufragios). Eso sí, la rentabilidad en escaños sería similar (142). La razón principal de un cómputo de votos conjunto inferior al que lograrían esas mismas siglas por separado reside en el potencial rechazo de algunos votantes de izquierda a decantarse por la coalición. De hecho, un 24% de los electores socialistas no votaría esa fórmula. Es decir, la típica coalición que resta y genera una mayor desmovilización.

La segunda opción sería la unión de la izquierda sin el PSOE. Según Ipsos, supondría un 15,7% de los votos. Y al mismo tiempo, restaría apoyos a los socialistas, que descenderían a un 24,1% (ya que hasta el 15% de quienes votaron a Sánchez en el 2023 lo harían ahora por esa alianza de izquierda). El problema de nuevo es que, en conjunto, la suma de toda la izquierda sería del 39,8% del voto y 141 escaños; un resultado casi idéntico a la estimación actual de esas formaciones por separado.

Finalmente, el tercer escenario propuesto consistiría en reeditar la coalición de Sumar, que contaría con las formaciones del movimiento Sumar y de Unidas Podemos. Esa fórmula obtendría un 8,7% de los sufragios, lo que supone un resultado algo superior al estimado para las formaciones por separado (7,6%) y que permitiría al recompuesto Sumar obtener 17 escaños (frente a los 7 que lograría hoy esa formación en solitario). Pero una vez más, lo comido por lo servido, ya que restaría un pequeño margen de voto al PSOE, única formación que puede competir por un escaño en la mayoría de pequeñas y medianas circunscripciones que componen el sistema electoral español.

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