La nieve y el frío intenso se han convertido en el primer banco de pruebas del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, el político con una tarjeta de presentación que lo hace diferente a todos los anteriores: joven, socialista y musulmán.
En el primer temporal, en el mes inicial de Mamdani con la vara de mando, se le criticó porque una veintena de personas sin techo fallecieron por las bajas temperaturas, a pesar de los esfuerzos del alcalde por sacarlos de las calles, o por el enquistamiento en las aceras de montones de nieve convertidos en montículos de hielo.
Ya casi no quedaba nada de esos recordatorios cuando a principios de esta semana irrumpió el segundo temporal. Mucha nieve pero temperaturas no tan bajas como la otra vez. En esta ocasión, hasta este miércoles, no se ha reportado fallecimientos. Pero lo que podría parecer un juego de niños ha cobrado la dimensión de conflicto en la ciudad (los contrarios a Mamdani alzan la voz) y dentro del gobierno local, a la greña entre el alcalde y su jefa de policía.
En una de estas convocatorias súbitas realizadas desde las redes sociales, el parque de Washington Square, en el barrio del Village, en Manhattan, se transformó en el escenario de una batalla de bolas de nieve.
De pronto, en un cruce de las líneas del frente, las bolas tuvieron unos objetivos. Empezaron a ir dirigidas contra uniformados del cuerpo de policía (NYPD) con el resultado de que dos agentes supuestamente fueron hospitalizados.
Los policías llegaron a ese lugar porque alguien llamó al teléfono de emergencia debido a que alguien tiraba bolas desde un tejado y saltaba. Dos policías respondieron a la llamada. Al acceder al parque se encontraron con unas 50 personas, la mayoría adolescentes o jóvenes universitarios (la Universidad de Nueva York está en el vecindario), que estaban en plena guerra de bolas de nieve. Tras la irrupción de más policías, algunos cambiaron la dirección de sus “artefactos”.
El NYPD tenía previsto abrir una investigación si bien la respuesta oficial abrió la discordia puesto que Mamdani y su jefa de policía, Jessica Tisch, defendieron visiones contrarias. Es la primera vez que se muestra públicamente esas diferencias de criterio, después de que sorprendiera a muchos que Mamdani mantuviera la confianza en Tisch, a la que nombró el despreciado Eric Adams, y que Tisch, en el polo opuesto ideológico del nuevo alcalde, aceptara seguir en el puesto.
Aunque los dos condenaron a los lanzadores de bolas, Tisch calificó sus acciones de “criminales” y prometió una investigación, en tanto que Mamdani, y sabiendo lo que había dicho su subordinada, replicó que no creía que nadie deba ser perseguido y acusado.
“Por lo que he visto en los vídeos, parece un juego de bolas de nieve, no un crimen”, replicó el alcalde. “No” respondió Mamdani a la pregunta de los periodistas de si se debía imputar a alguien por este incidente.
Los policías enviados al hospital tenían moratones y se quejaban de dolor de cabeza. El NYPD publicó imágenes de las cámaras de vigilancia, en la que dos presuntos sospechosos esgrimían bolas de nieve de buen tamaño, para pedir colaboración ciudadana en su identificación. Esa pareja “disparó” contra los agentes en varias ocasiones.
“Quiero ser muy clara, la conducta descrita (en los vídeos) es vergonzosa y es criminal”, señaló Tisch en red X aquel mismo día de la batalla. “Nuestros detectives están investigando”, insistió.
Mamdani invitó el mes pasado a los estudiantes a lanzarle bolas de nieve a él por ordenar un día escolar en remoto en lugar de darles fiesta, como si hizo esta semana. Y este martes insistió en que no creía que se justifiquen cargos penales por el altercado de Washington Square.
“Nuestros policías y la trabajadores municipales se merecen ser tratados con respeto”, remarcó el alcalde. “La única persona de la fuerza laboral de esta ciudad que ha de ser tratada con bolas de nieve soy yo”, añadió.
El máximo responsable del principal sindicato del cuerpo de policía, Patrick Hendry, que hizo campaña contra Mamdani, observó en este asunto “un completo fracaso de liderazgo”. En su opinión, lo que se produjo fue “un asalto a la autoridad”.
