En el tradicional patio trasero de EE.UU. ahora se habla chino. La influencia económica de Pekín en el continente sudamericano ha llenado el vacío dejado por EE.UU. Francisco Urdinez, profesor asociado de la Universidad Católica de Chile, donde dirige el Núcleo Milenio para los Impactos de China en América Latina (ICLAC), acaba de publicar un libro sobre el tema: Economic Displacement: China and the end of US primacy in Latin America (Cambridge University Press).
¿China lleva a cabo en el continente latinoamericano la misma colonización económica que aplicó en África?
Yo creo que los chinos buscaban lo mismo, pero el proceso es más complejo, porque los países latinoamericanos tienen una estructura institucional más sólida, democracias más consolidadas, un sector empresarial mucho más experimentado. La investigación científica sobre China y África pone mucho énfasis en el neoextractivismo de la relación y en el hecho de que es un eje muy vertical, casi neoimperialista. La relación de China con América Latina es mucho más negociada y está mediada por el vínculo fuerte que los latinoamericanos tenemos con EE.UU., y los grupos de interés dentro de la región, algunos a favor y otros en contra de China.
¿Cuál es el peso económico de China en América Latina?
El comercio se multiplicó por 20 veces entre 2001 y 2020. Y en el análisis que hago del índice de peso económico chino, se multiplicó por 15, contando comercio pero también inversiones, créditos. En 12 países latinoamericanos, China es el mayor socio económico extrarregional. Seis de cada 10 personas del continente hoy viven en un país donde China es su principal referente económico extranjero.
¿Por qué EE.UU. renunció hace años a ejercer su influencia en la región?
El foco para los norteamericanos se situó en Medio Oriente después del atentado del 11-S, con guerras largas, costosas y podríamos decir que perdidas en Afganistán e Irak. Y después de 2008, Obama pretendió recuperar su presencia en el Sudeste de Asia. En cuanto al sector privado, el stock de inversiones estadounidenses en América Latina cayó del 20% del total durante los años ochenta a apenas el 5% en los 2000. Las empresas estadounidenses se fueron a raíz de riesgos políticos, expropiaciones, inflación y una ola muy antinorteamericana en los gobiernos de izquierda.
“Tras el atentado del 11-S, el foco de EE.UU. se situó en Oriente Medio”
¿Qué es lo que China busca en esta región?
Los chinos ven dos cosas: un mercado de consumo con un PIB per cápita relativamente medio alto. Es un área de casi 500 millones de personas que puede absorber buena parte del surplus de manufactura, sobre todo de vehículos, textiles, ropa, tecnología, etcétera. Por otro lado, todo el conocimiento que los chinos aprendieron dentro de China en la construcción de infraestructuras les sirvió para hacerse muy competitivos rápidamente en la región sudamericana en contratos de infraestructura pública como presas, ferrocarriles, rutas, puertos, etcétera. Hace 15 años, los primeros proyectos de inversión chinos estuvieron muy focalizados en petróleo y gas, ahora hay énfasis en transmisión eléctrica y en generación de energía renovable. En cuanto a la seguridad alimenticia, Chile, Argentina, Brasil satisfacen la demanda china de alimentos de calidad.
¿No iba la cosa de minerales?
Sí, el cobre y el hierro que se exportan desde la región son muy demandados en el proceso de urbanización china. América Latina tiene reservas de litio, muy importantes. En Brasil hay reservas de niobio, que es un metal también raro y muy único. Y como China controla más del 70% de las cadenas de valor de metales raros, América Latina es clave. Para China, esta región tiene lo mejor de los mundos: la riqueza en recursos de África, con demanda per cápita y seguridad jurídica similar a la de Asia Central o Europa del Este.
¿Las marcas chinas tienen buena reputación?
Las marcas chinas han ganado reconocimiento, sobre todo los vehículos (Great Wall Motors, MG, Chery, Geely), aunque todavía se los asocia con productos de peor calidad. Lo mismo sucede con la tecnología. Xiaomi y Huawei son muy apreciadas, pero aún no compiten en prestigio ni en reputación con Samsung o Apple. Luego hay una asociación muy fuerte de los chilenos y peruanos, y cada vez más de argentinos y brasileños, con plataformas tipo Temu y AliExpress, donde se compran muchos bienes.
“Las marcas chinas, sobre todo de coches, han ganado reconocimiento”
¿El dominio de China en el continente sudamericano es reversible?
Los norteamericanos tienen que entender que si quieren recuperar influencia será a medio plazo, por lo menos diez años. No lo van a conseguir haciendo lo que hicieron en Venezuela, imponiendo su enorme potencia militar, porque a largo plazo genera rechazo. La relación de América Latina con China ya es estructural, con miles y miles de vínculos económicos. Washington puede ofrecer premios a los países leales en forma de swaps de moneda o asistencia financiera, como en el caso de Milei. Pero el camino de los aranceles no es la forma de proceder. Al contrario, ayuda a aumentar la presencia de China en la región.
¿China va a arrastrar a los países sudamericanos hacia el G-20 y la alianza de los BRICS?
China empieza a ver a América Latina como una coalición de países que puede contribuir a un proyecto refundacional del orden internacional que refleje mejor los intereses chinos en el mundo. Mientras que hoy el posible regreso estadounidense a la región está sustentado en la afinidad ideológica, con un giro hacia la derecha. Y esto es una incógnita si deja de haber gobiernos de derecha en los próximos años.
¿China beneficia a la economía de América Latina?
China en los últimos 20 años ayudó a estos países a crecer, ampliando su base de comercio exterior, recibiendo inversiones productivas que crearon empleos. Mucho del crédito chino fue para financiar infraestructura. China contribuyó a mejorar puertos, ferrovías, vías de comunicación, que es la asignatura pendiente de esta región. Si tú analizas el sector agrícola en Brasil, la minería en México, Perú, los exportadores de alimentos en Argentina… son actividades que se han enriquecido ¿cierto?
¿Y no es así?
El drama es que la riqueza que ha generado China no se ha democratizado demasiado. El modelo que China plantea con América Latina, no deja de ser un modelo de exportación de commodities y se requiere una política inteligente para redistribuir esas rentas. Chile lo ha hecho bien, tiene una política de asignación de recursos mineros a distintas partidas presupuestarias y un fondo contracíclico para ahorrar cuando el precio de las materias primas está muy alto. Pero en otras áreas el boom chino se ha concentrado en pocas manos.
¿Europa puede volver a formar parte de la partida tras el acuerdo con el Mercosur?
El acuerdo le daría la posibilidad a la UE de entrar con mucha fuerza en un mercado enorme que permite no solo comprar y vender bienes, sino también participar de cadenas de valor estratégicas como las de las de tierras raras y mejorar su seguridad energética, su seguridad alimenticia y promover los intereses de sus empresas, que a diferencia de las chinas, llevan 150 años en el mercado, son muy conocidas y son vistas con mucha confianza por la ciudadanía. Yo no entiendo cómo los vetos al acuerdo en Europa se pueden imponer sobre el potencial beneficio que ese pacto tendría para la economía de la Unión Europea.
