A las puertas de las elecciones en Hungría, que por primera vez en 16 años se arriesga a perder, el primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán recibió este martes el respaldo de Donald Trump a través de su vicepresidente, J.D. Vance, quien viajó ex profeso a Budapest. En rueda de prensa conjunta, Vance afirmó que Estados Unidos bajo el liderazgo de Trump y Hungría con el de Orbán defienden “los valores de la civilización occidental, los valores cristianos”; admitió abiertamente que su viaje es para “ayudar al primer ministro Orbán en todo lo que pueda de cara a las elecciones” de este domingo 12 de abril; y cargó contra Bruselas con acusaciones de injerencia, sin aportar ninguna prueba, en la campaña electoral.

“Los burócratas de Bruselas han intentado destruir la economía de Hungría, han intentado reducir la independencia energética de Hungría, han intentado aumentar los precios para los consumidores húngaros. Y lo han hecho todo porque odian a este tipo”, dijo el estadounidense señalando a Orbán.
“Querría enviar un mensaje claro a todos, especialmente a los burócratas de Bruselas, que han hecho todo lo posible por mantener al pueblo húngaro bajo presión porque no les gusta el líder, alguien que defiende a Hungría –remachó J.D. Vance-. Yo no le diré al pueblo húngaro cómo votar; animo a los burócratas de Bruselas a que hagan exactamente lo mismo”.
A sus 62 años, Viktor Orbán lleva cuatro mandatos consecutivos en el poder y aspira ahora a un quinto mandato, que si lo lograra serían seis en total, pues ya gobernó en la legislatura del 1998 al 2002. Sin embargo, esta vez el mandatario ultraconservador llega a la cita con las urnas tras meses superado en los sondeos independientes por su rival Péter Magyar, cuyo partido de centroderecha, Tisza, parece encaminarse a la victoria frente a Fidesz, la formación del primer ministro. Las encuestas de institutos afines al Gobierno continúan dando a Fidesz como partido ganador.
J.D. Vance se deshizo en elogios a Viktor Orbán, a quien definió como “un estadista” y aseguró que “si los líderes de las capitales europeas hubieran seguido el ejemplo de Orbán, su crisis habría sido menos grave”. El aludido correspondió proclamando que con la elección de Donald Trump como presidente estadounidense “comenzó una edad de oro en las relaciones entre Hungría y Estados Unidos”. Orbán recogía así la expresión utilizada por el secretario de Estado, Marco Rubio, cuando visitó Budapest el pasado 16 de febrero en una operación similar de intento de salvamento político del mandatario húngaro.
Estados Unidos considera prioritaria la reelección del primer ministro húngaro como demostró Trump ayer, que efectuó una lllamada telefónica a Orbán en medio del mitin que compartió con JD Vance. “Presidente, te escuchan unos 5.000 patriotas húngaros, creo que te quieren más de lo que quieren a Viktor Orbán”, soltó el vicepresidente. A lo que Trump respondió: “Viktor no permirá que arrasen a vuestro país, como otros lo permitieron”.
En esa ocasión de febrero, Marco Rubio voló a la capital húngara tras pasar por la Conferencia de Seguridad de Munich y por Bratislava, y dijo en rueda de prensa junto a su anfitrión que las relaciones entre Estados Unidos y Hungría están entrando en una “época dorada”, siempre y cuando el país centroeuropeo continúe siendo gobernado por Orbán.
Vance también arropó a Orbán en un mitin de Fidesz celebrado en Budapest la tarde de este martes. Péter Magyar, antiguo integrante de los círculos de Orbán que se reconvirtió en crítico feroz, le acusa de ser un títere de Vladímir Putin y promete que él devolverá Hungría al trato normal con la Unión Europea. “Ningún país extranjero puede interferir en las elecciones húngaras; esta es nuestra patria. La historia de Hungría no se escribe en Washington, ni en Moscú, ni en Bruselas; se escribe en las calles y plazas de Hungría”, declaró Magyar en un comunicado el martes, antes de la llegada de Vance.
La visita del vicepresidente de Estados Unidos –que se quedará hasta el miércoles junto a su esposa Usha- coincide con informaciones de la agencia Bloomberg según las cuales la empresa energética húngara Mol Nyrt acordará la compra de 500.000 toneladas de petróleo a Estados Unidos por aproximadamente 500 millones de dólares. Mol ha incrementado sus compras de petróleo ruso tras recibir exenciones tanto de Estados Unidos como de la UE.

