El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó ayer que está dispuesto a trabajar “de manera constructiva, honesta y operativa” en el plan de paz que Estados Unidos ha preparado con la ayuda de Rusia.
El borrador de este plan, que consta de 28 puntos y que fue avanzado por varios medios este miércoles, se alinea con las tesis maximalistas de Moscú y fue elaborado por la Casa Blanca sin consultar a Kyiv ni a la Unión Europea, que ayer ya dejó claro que veía inaceptable cualquier propuesta que no contara con su implicación. Una idea en la que hoy ha vuelto a insistir la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, quien ha dicho que “para que cualquier plan funcione debe contar con la participación de Ucrania y de los europeos”.
En el documento se exige, entre otras cosas, que Ucrania ceda las regiones de Donetsk y Luhansk, que limite el tamaño de su ejército y que renuncie al armamento más sofisticado y a una eventual incorporación a la OTAN. Asimismo, se veta la presencia de una fuerza de paz occidental sobre el terreno después del alto el fuego, si bien el texto establece que Kyiv recibirá “garantías de seguridad fiables”, sin entrar en más detalles. También se contempla usar los activos rusos congelados “para la reconstrucción e inversión en Ucrania” –iniciativa de la que EE.UU. espera obtener ganancias–, y se propone reintegrar a Rusia en la economía global, permitiéndole que vuelva a formar parte del G-8.

Zelenski fue informado ayer del plan por el secretario del Ejército estadounidense, Dan Discroll, enviado por la Casa Blanca a Kyiv para dar un impulso a las negociaciones de paz. Tras el encuentro, el presidente ucraniano aseguró a través de un mensaje en Telegram que pondría a trabajar a su equipo en la propuesta de Washington y que “en los próximos días” hablaría de ella con Donald Trump.
Eso sí, Zelenski recalcó también que su país necesita “una paz digna”, que respete la independencia, soberanía y dignidad del pueblo ucraniano. Un deseo que choca con el contenido del borrador presentado por Washington, que prioriza las concesiones por parte de Ucrania, a la que incluso se le exige que celebre elecciones una vez transcurridos 100 días del hipotético alto el fuego.
Contexto adverso
El plan de paz llega en mal momento para Zelenski, que afronta un escándalo de corrupción y problemas en el frente
Ayer, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quiso dejar claro que la propuesta estadounidense es equilibrada, y aseguró que Washington se había involucrado “por igual con ambas partes” del conflicto. Según Leavitt, el borrador fue elaborado durante el último mes por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el enviado especial para misiones de paz Steve Witkoff –uno de los artífices del acuerdo de alto el fuego de Gaza–. “Es un buen plan tanto para Rusia como para Ucrania”, afirmó la portavoz gubernamental. “Creemos que será aceptable para ambas partes. Y estamos trabajando duramente para que se concrete”, agregó.
El plan de paz llega en un momento particularmente delicado para Ucrania. Estos días, Rusia está consiguiendo avances significativos en el frente de Zaporiyia, y también se está acercando a su objetivo de conquistar los bastiones de Kúpiansk y Pokrovsk. Asimismo, en el plano político, Zelenski atraviesa una de sus peores crisis desde que comenzó la guerra, después de que la misma agencia anticorrupción que quiso poner bajo control del Ejecutivo el pasado julio haya expuesto una trama de corrupción en el sector energético que supuestamente estaba dirigida por un antiguo socio del presidente y en la que estarían implicados varios cargos del Gobierno. Dos ministros ya han tenido que dimitir por el escándalo, el cual amenaza con hacer caer a otros miembros del Ejecutivo, como la mano derecha de Zelenski, Andriy Yermak, muy cuestionado por parte de la opinión pública y los partidos de la oposición.
