Volodímir Zelenski anunció la tarde de este jueves en Davos el comienzo de una tanda de reuniones a tres bandas entre Ucrania, Estados Unidos y Rusia para abordar el final de la guerra. La primera reunión debería comenzar hoy en Emiratos Árabes Unidos.
El anuncio del presidente ucraniano se produjo después de una entrevista con Donald Trump que calificó de positiva, si bien reconoció que el diálogo con los norteamericanos “no es simple”. Admitió que los documentos para firmar la paz con Rusia están casi listos, a falta de los últimos detalles, los más difíciles. Zelenski confirmó ante los medios que había alcanzado un acuerdo con el presidente de Estados Unidos sobre las garantías de seguridad norteamericanas después de un alto el fuego. Faltaría únicamente el asunto territorial a pactar con Rusia, la cuestión más espinosa.
Horas antes, Zelenski había aprovechado la tribuna planetaria que le ofrecía el Foro de Davos (Suiza) para criticar con especial virulencia a Europa por su excesiva pasividad e inacción, no solo ante un rival como Vladímir Putin, sino ante un aliado como Donald Trump que también le plantea amenazas y cuya solidaridad efectiva en caso de crisis grave cuestionó.
El presidente ucraniano, que habló en todo momento en inglés, estuvo muy duro y combativo, poniendo una y otra vez de relieve la incapacidad de Europa de dotarse de una defensa propia creíble, una advertencia que había formulado el año anterior en los mismos términos. “Europa necesita unas fuerzas armadas unidas para defenderse”, enfatizó, y calificó al Viejo Continente de “caleidoscopio fragmentado de potencias pequeñas y medianas”. “Europa necesita saber cómo defenderse a sí misma”, repitió en diversas ocasiones. Sobre Groenlandia, avisó: “Todos esperan que Estados Unidos se enfríe sobre este tema, ¿pero y si no lo hace?”
El presidente consigue de Trump garantías de seguridad tras el alto el fuego, pero no hay acuerdo territorial
Tampoco fue suave Zelenski con Estados Unidos, pues puso en duda que Washington, pese al artículo 5 de la OTAN, que obliga a la defensa mutua, replicara a una eventual invasión rusa de Lituania o a un ataque contra Polonia. Según el presidente ucraniano, esas dudas “están en la mente de todos los líderes en Europa”. Es la primera vez que hace una afirmación semejante. Las dudas de Zelenski no se circunscriben a EE.UU., también a los miembros europeos de la OTAN. “¿Quién responderá?”, se interrogó.
El líder de Kyiv recordó que pronto se cumplirán cuatro años de la peor contienda en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. En este sentido, denunció que se aplican dos varas de medir. El presidente ucraniano constató que el exmandatario venezolano Nicolás Maduro –sobre cuya captura por fuerzas especiales estadounidenses en Caracas dijo que había opiniones diferentes, sin especificar la suya propia– se halla delante de la justicia en Nueva York, pero “Putin, lo siento, no está ante la justicia”.
Volviendo una y otra vez al papel de los europeos, el presidente ucraniano les instó a ser mucho más agresivos, por ejemplo en la crisis de Groenlandia, no enviando solo a decenas de soldados. Dejó claro que ese tipo de mensajes es muy negativo ante Rusia o China, una muestra de debilidad. Según él, la respuesta debería ser establecer bases permanentes en la isla ártica.
También pidió que Europa intercepte barcos de la flota fantasma rusa –como este jueves hizo Francia con un buque en el Mediterráneo, por cierto– para impedir a Putin seguir contando con recursos financieros para sufragar la guerra. “El petróleo ayuda a desestabilizar a Europa”, previno, mientras pedía que los europeos confisquen el crudo y lo vendan. Zelenski aseguró que Ucrania, sobre todo si estuviera en la OTAN, podría hundir barcos rusos cerca de Groenlandia, como ya hace en el mar Negro, pues ha desarrollado una gran capacidad en la materia.
El líder de Kyiv tiene dudas de que EE.UU. respondiera a un ataque ruso a Lituania o Polonia
Una de las mayores quejas del presidente de Ucrania se dirigió a las empresas europeas, estadounidenses o de Taiwán que siguen vendiendo, pese a todo, componentes electrónicos imprescindibles para fabricar los misiles rusos que destruyen infraestructuras vitales y matan a la población civil. Según él, siempre se da la excusa de China, que en efecto ayuda a Rusia, pero no es la única culpable de dar oxígeno a Putin.
Zelenski dijo que, según sus cálculos, unos 35.000 soldados rusos mueren cada mes en este momento, frente a los 14.000 hace un año, y que Moscú recluta solo hasta 43.000 nuevos soldados cada mes. Descontados los heridos y los desertores, los rusos estarían sufriendo una auténtica sangría difícil de sostener en el tiempo, salvo que Putin decretara una movilización general. No citó cifras sobre las bajas ucranianas. Zelenski explicó que, gracias a las cámaras, ven en tiempo real lo que ocurre en el frente, la muerte en directo de sus tropas y del enemigo.
