Zuckerberg en el banquillo

Pese a sus muchos efectos positivos, el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial (IA) es percibido a menudo como una seria amenaza, especialmente por la creencia generalizada de que los poderes públicos nada podrán hacer por regular a unas tecnológicas que seguirán evolucionando a su libre albedrío. En este contexto, el juicio a Meta confirma el peligro del mal uso de las redes sociales a la vez que, por el contrario, muestra cómo la inteligencia artificial puede ser conducida atendiendo al interés general.

Así, Zuckerberg y los suyos se han visto forzados a aceptar su responsabilidad a cambio de que los 52 fiscales generales estadounidenses retiren la querella por haber desarrollado unas redes adictivas para los menores. Sin embargo, los pleitos no acaban aquí pues, en pocas semanas, se iniciarán los juicios por las demandas que, por las mismas razones, han sido presentadas por familias y colegios.

La inteligencia artificial puede ser conducida atendiendo al interés general

Tres consideraciones al respecto.

Así, la confirmación de que las redes sociales pueden dañar severamente la salud mental de los más jóvenes. En el caso que nos ocupa, directivos de Meta eran conocedores de que sus algoritmos podían estimular la anorexia o, incluso, tendencias suicidas entre chicas adolescentes, lo que confirma que la eclosión de patologías psíquicas a edades muy tempranas está directamente relacionada con la adicción a determinadas redes sociales.

A su vez, empieza a evidenciarse que los poderes públicos disponen de capacidad para regular y controlar el hacer de las corporaciones tecnológicas. A expensas de los efectos reales de las sentencias sobre el proceder de Meta, cuyas indemnizaciones por muy multimillonarias que sean no resquebrajarán su economía, sentar en el banquillo de los acusados a sus máximos responsables, obligados a reconocer sus abusos, es un paso en la buena dirección.

Finalmente, una cuestión muy relevante es que haya sido The Wall Street Journal el que diera a conocer los Facebook files , que demostraban no solo la gravedad de las prácticas, sino que ejecutivos de Meta eran plenamente conscientes de lo que hacían. Es significativo en la medida que la denuncia no venía de un periódico o una organización “izquierdista”, sino del medio que, desde hace casi siglo y medio, es el referente del liberalismo conservador. Pese a defender la mínima regulación para la economía, se ha enfrentado al coloso tecnológico y a su ruin abuso de posición dominante.

Supongo que la prioridad de The Wall Street Journal es seguir defendiendo su concepción del buen capitalismo durante otro siglo y medio. Para que ello resulte posible, ahora se trata de hacer frente a la única amenaza que se cierne sobre el modelo: sus propios excesos. Si queremos salir del extraordinario embrollo en que nos hemos sumido, resulta indispensable que quienes defienden la bondad del modelo capitalista sean los primeros en denunciar sus abusos.

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