Amazon, una de las grandes compañías tecnológicas de Estados Unidos, anunció esta misma semana en el Mobile World Congress una inversión adicional de 18.000 millones de euros en centros de datos en España. Aragón es la comunidad elegida por el gigante norteamericano como localización estratégica para esa infraestructura clave para la inteligencia artificial y la computación en la nube, desde la que prevé dar servicio a empresas de toda Europa. La nueva apuesta eleva ya a 33.700 millones de euros la inversión comprometida por Amazon Web Services en centros de datos en España.
Talón de Aquiles
Las grandes tecnológicas de Estados Unidos gestionan el 90% de los datos de empresas e instituciones de la UE
Con una inversión mucho más modesta (7.800 milllones de euros), la big tech ha puesto en marcha en Brandenburgo, Alemania, un proyecto sorprendente pero que responde a los turbulentos tiempos que corren. Atenta a la preocupación europea por defender su soberanía digital, ha instalado allí su European Sovereign Cloud (Nube Soberana Europa), que asegura garantizará la independencia de cualquier infraestructura controlada desde Estados Unidos, y se compromete a que los datos de sus clientes de la UE se queden en territorio de los Veintisiete, protegidos por las leyes propias de la Unión y evitando el acceso a la información desde fuera de Europa. Se trata, según la compañía, de una infraestructura completamente independiente de la de sus denominadas “regiones”, entre las que se incluyen sus centros de Aragón. Como una garantía más, en Brandenburgo sólo trabaja personal con pasaporte de la UE. No hay americanos. Ni chinos, por supuesto. ¿Suficiente para tranquilizar a las empresas europeas?
Amazon Web Services
El gigante norteamericano ha instalado en Alemania su Nube Soberana Europea, donde promete proteger los datos de la UE y garantizar su independencia de EE.UU.
La preocupación por el papel de Europa en un sector tecnológico dominado por Estados Unidos y China ha sobrevolado el Mobile en una semana marcada por la crisis de Irán y las amenazas del presidente Donald Trump a España por no tener autorización para usar las bases de Rota y Morón. Según datos del Parlamento Europeo, casi el 70% del cloud está gestionado por empresas estadounidenses como Amazon, Microsoft o Google. El 80% de la infraestructura IT está en manos de entidades norteamericanas, al igual que el 90% de los datos europeos. La tecnológica española Pandora FMS, a través de su primer ejecutivo, Sancho Lerena, recordaba que “si Trump como presidente o cualquier empresa norteamericana decide dejar de prestar servicio a empresas europeas, nos quedaríamos sin poder hacer nada. No tenemos ni una IA fuerte, ni una nube propia a la que recurrir, ni tampoco redes sociales europeas”.
En la misma línea, el director del Barcelona Supercomputing Center (BSC), Mateo Valero, advertía de las debilidades europeas y reclamaba unidad. En un debate celebrado en el Mobile con Francesc Fajula, director general de la Fundación Mobile World Capital, y Xavier Pujol, consejero delegado de Ficosa, Valero subrayaba que la IA “no es como la máquina de vapor, que se podía replicar con facilidad, sino que esta tecnología requiere aspectos clave en los que Europa está cada vez más lejos del liderazgo: no es líder en datos, ni en cómputo, ni en talento ni en inversión”. Más optimista, Fajula señalaba que “la batalla se está librando ahora y Europa todavía puede tener un papel relevante frente a Estados Unidos y China”, mientras que Pujol denunciaba que “es imposible competir en la Champions con una táctica de segunda división”, en referencia a la falta de una verdadera política industrial y tecnológica conjunta de los países europeos.

Alerta del BSC
La UE “no es líder en datos, ni en cómputo, ni en talento ni en inversión”, advierte Mateo Valero
El proyecto de las gigafactorías europeas de IA, para las que es candidata Móra la Nova, es una de las principales apuestas de la UE para ganar soberanía. También el proyecto para dar preferencia a los productos made in Europe , lanzado esta semana pese a las reticencias alemanas y de los países nórdicos. Aunque han quedado finalmente fuera los semiconductores y las referencias a la inteligencia artificial que aparecían en borradores previos, el proyecto traza un plan para recuperar la competitividad perdida en las industrias consideradas estratégicas y exigir, con el foco puesto en China, transferencia de tecnología a quien invierta en la UE. Entran aquí tres áreas clave como son las industrias de alto consumo energético (acero, aluminio, cemento), las tecnologías limpias (eólica, nuclear o el almacenamiento de energía en baterías y los paneles solares fotovoltaicos) y el sector del automóvil. El vicepresidente de la Comisión Europea Stéphane Séjourné lo planteó abiertamente en la presentación de la iniciativa: “Viendo lo que pasa en Irán, debemos reforzar los sectores estratégicos. Sin una base industrial fuerte no hay autonomía estratégica”.

