Un proyectil, supuestamente los restos de un mísil iraní derribado o del interceptor defensivo, impactaron este viernes en la antigua muralla de Jerusalén cerca del muro de las Lamentaciones y de la mezquita de Al-Aqsa, uno de los lugares más sagrados del Islam.
Según testigos presenciales, tras sonar una alerta aérea se escucharon dos explosiones fuertes sobre el cielo de la ciudad santa para las religiones cristiana, judía y musulmana. Poco después hubo un gran estruendo en el suelo de la parte amurallada de Jerusalén.

Partes del obús lanzado desde Irán o del interceptor israelí fueron a parar al lado de los barrios armeniso y judíos de Jerusalén, a centenares de metros de la explanada de las mezquitas y de la cúpula dorada de Al-Aqsa, considerado el tercer lugar más sagrado del Islam y donde, según las escrituras, Mahoma ascendió a los cielos, y también del Kotel, el muro de las Lamentaicones y el único resto existente del gran templo de Jerusalén y el lugar de rezo más sagrado para los judíos. En esa zona también se encuentra el santo sepulcro de Jesucristo, un templo de culto para los cristianos.
La zona fue acordonada por policías y soldados israelíes. El ataque provocó la rápida protesta de Israel. El ministerio de Exteriores señaló “la locura del régimen iraní”. “El regalo iraní para el Eid al-Fitr (la fiesta que pone fin al mes de ayuno musulmán del Ramadán, que se celebra este viernes): misiles sobre Al-Aqsa”, pùblicó el jefe de la diplomacia hebrea, Gideon Saar, en la red X.
