
Alberto Núñez Feijóo (Ourense, 1961) cumple cuatro años desde su llegada a la dirección del PP. Se siente satisfecho de los resultados electorales obtenidos, pero tiene la espina clavada de no tener mayoría suficiente para estar en la Moncloa. Para lograrla en el 2027 necesita mejorar sus resultados en Catalunya y en esta entrevista se muestra muy duro contra Pedro Sánchez, especialmente con su gestión en Catalunya. Empieza una larga campaña.
Polarización
“No estoy muy satisfecho cuando contesto de forma desabrida a Sánchez”
La semana que viene cumplirá cuatro años al frente del PP, ¿qué balance hace de estos cuatro años?
Creo que el balance es bueno. Más allá de las opiniones, hay los datos. En España se han producido doce elecciones. Algunas agrupadas, como fueron las municipales o las autonómicas de la vía del 143, y otras individualizadas como las de Euskadi, Catalunya, Galicia o Andalucía. El resultado de esas doce elecciones son diez victorias del PP. Victoria en las generales, en las europeas, en las municipales, en las autonómicas del 143. Bueno, diez victorias del Partido Popular, una del PNV y otra del PSC. Cuando yo llegué, el Partido Popular tenía una mayoría absoluta, que era la comunidad de donde provenía, Galicia. Hoy tiene cuatro mayorías absolutas. Tenía el 20% de votos, hoy tiene el 33% de votos, y gestionamos para el 70% de la población. Mi partido tuvo una profunda crisis y hoy mi partido es la primera fuerza política de España.
Usted dijo cuando vino hace cuatro años que no venía a insultar a Pedro Sánchez, sino a ganarlo. Y se han generado muchas críticas durante estos años en que le hemos visto mucho más agresivo, seguramente, que como le conocíamos en Galicia. ¿No pesan más las críticas en su discurso que los aspectos positivos?
Bueno, la frase “no he venido a insultar, he venido a ganarle”, la he cumplido. Es que en estas doce elecciones Sánchez no ganó ninguna. Ganaron el PNV y el PSC. No el PSOE. Si usted me acompaña por la calle le aseguro que el 80% de la gente que me para me dice que soy demasiado blando. Y tercera reflexión: no estoy especialmente satisfecho de entrar a la provocación de Sánchez y contestar de forma desabrida muchas veces. Le aseguro que no estoy especialmente satisfecho. Es verdad que el nivel de provocación del presidente Sánchez no tiene precedentes en la presidencia de los gobiernos de España.
¿Provocación?
Sí. Sánchez es un personaje muy conflictivo. Conflictivo porque lo echaron de su partido y volvió sin aclarar la financiación de su campaña de primarias. Conflictivo porque tiene en contra a todos los que fueron importantes durante décadas en el partido socialista. Conflictivo porque tiene conflictos en su gobierno con sus socios, tiene conflictos con la mayoría de presidentes de comunidades autónomas. Tiene conflictos con las Cortes, que no comparece. Tiene conflicto con los jueces, a los que insulta. Tiene conflicto con los medios de comunicación, a los que menosprecia e intenta controlar. Tiene conflicto pues con América del Norte, con países de América del Sur, tiene conflicto en el Magreb, tiene conflicto en Oriente Medio, tiene conflictos en la OTAN, tiene conflicto en la UE. En fin, yo creo que nunca hemos tenido un presidente tan conflictivo.
¿Por qué calles dice que le llaman blando? ¿Las del Madrid DF?
No, no, no solo en Madrid. En toda España.

Es que se lo pregunto porque hay quienes pensamos que usted hoy en Madrid no es el mismo de Galicia, que Madrid lo ha cambiado…
No, yo creo que no. Pero le reitero, he hecho todas las campañas, he hecho todo el ciclo de elecciones. He estado en todas las provincias de España. Y cuando me subo en el AVE, en un avión, me ven en una estación, le aseguro que es así, la gente me pide dureza. También es verdad que probablemente en Galicia, que es donde la gente me conoce más, pues pueden estar más de acuerdo con usted. Y de hecho alguna gente me ha dicho: “oye, eras mucho más institucional, ahora haces una oposición desabrida”. Y yo les digo que antes era el presidente y ahora soy el jefe de la oposición. Pero le aseguro que muchas veces tengo que utilizar determinadas expresiones, a veces en legítima defensa, porque es que, si no, parece que estamos ante un complejo de inferioridad.
¿Por ejemplo?
En el debate de esta semana, si usted coge el discurso de un presidente que viene a comparecer a Cortes para explicar cuál es la posición de España ante el conflicto de Oriente Medio, y lo primero que hace es descalificar a un gobierno de hace 23 años. Y en consecuencia descalificarme a mí con insultos, menosprecios, soberbias. Yo estoy acostumbrado a la forma de descalificar del presidente del Gobierno, pero honradamente le digo que en el discurso del miércoles pasado se perdió el respeto. Y eso fue lo que me llevó a decirle: yo nunca he sido el matón en ninguna reunión, ni pretendo ser el matón en el Parlamento, pero pido respeto.
Hablando del reciente ciclo de elecciones autonómicas, se puede concluir que allá donde tocaba hacer las elecciones por fin de la legislatura, como en Castilla y León, ustedes han obtenido un muy buen resultado, y allá donde han adelantado las elecciones se han quedado sin el objetivo de lograr la mayoría. Seguramente han debilitado al PSOE, pero han hecho crecer mucho a Vox. ¿Se han equivocado de táctica?
Primero, el mejor resultado que hemos obtenido ha sido claramente en Extremadura, con el 43% de votos. Segundo, Vox ha obtenido su mejor resultado, que ya lo tenía, en Castilla y León. Y tercero, yo es que creo que los presupuestos no se pueden prorrogar indefinidamente. Primero porque es una contradicción política, y segundo, porque es ilegal. Por tanto, hicimos lo que tocaba.
¿Convocar elecciones una detrás de otra?
Es que nosotros hicimos el presupuesto en Aragón, el presupuesto en Extremadura, quisimos volver a presentarlo al segundo año y Vox votó en contra. Se prorroga por un año, que es lo que permite la Constitución, y al tercer año toca hacer elecciones. Yo me he comprometido a hacer las reformas legales necesarias para que ningún gobierno pueda estar una legislatura sin presupuestos. El hecho de que tú ganes una votación para ser presidente del gobierno no significa que tú puedes hacer lo que quieras durante los cuatro años siguientes. Me parece que estamos ante un fraude político continuado. Y en mi opinión, ante un supuesto de ilegalidad e inconstitucionalidad. Puede ocurrir por primera vez que haya una legislatura en 47 años de democracia en España que no tenga presupuestos. Yo no puedo cometer fraude en las comunidades autónomas donde gobernamos.
Presidencia
“Sánchez es el líder más conflictivo de la historia. Tiene conflictos con todo el mundo”
Coincidirá conmigo que esta cadena de resultados autonómicos ha supuesto un encadenamiento del PP con Vox, que no les queda otra que intentar llegar a acuerdos con ellos…
Es que un político tiene que gobernar en el momento que le toca. Yo quería tener mayoría absoluta en Extremadura. De hecho, nos quedamos con el 43% de voto y teniendo unas décimas más de porcentaje que en Andalucía, por la ley d’Hondt, que es caprichosa, en Extremadura no la tuvimos y en Andalucía sí. Entonces, creo honradamente que Vox está alto, pero si fuera a costa del PP porque nosotros bajásemos, tendríamos un problema. Pero es que Vox está alto porque es capaz de robar votos a la abstención y al PSOE. Es que cuando vemos el resultado de las elecciones extremeñas hay que decir que el 62% de votos son para PP y Vox, en la comunidad autónoma más socialista de España. Esto es un cambio sociológico. Bien, nuestro objetivo es conseguir un gobierno fuerte y un gobierno del Partido Popular en las elecciones generales, porque creo que es lo mejor.
¿Y cómo van las negociaciones con Vox? Abascal le ha acusado públicamente de que usted bloquea los acuerdos.
Mire, yo impulso los acuerdos. Lo que quiero dejar claro a toda España es que mi partido tiene un marco de negociación y lo pongo encima de la mesa durante la campaña de las elecciones de Castilla y León. Porque observo que un señor de Olivenza, de Mérida, de La Vera o de Badajoz no tiene por qué esperar al mes de abril para que haya gobierno cuando ha votado en el mes de diciembre del año pasado. Yo no voy a entrar a este tipo de cuestiones porque yo tengo dos objetivos: primero, que se produzca un cambio político en España, y segundo, dar estabilidad política a las comunidades autónomas donde ha habido elecciones. Hay que aceptar el resultado de las urnas. A mí me hubiese gustado tener mayoría absoluta. El problema es que los ciudadanos han hablado y le han dicho al PP: oiga, usted ha crecido, usted va a liderar el proyecto, pero usted necesita un apoyo, y ese apoyo es Vox. Y por tanto, donde las urnas han hablado, los demás deben callarse.
Las elecciones en Andalucía pueden dificultar el proceso de pactos. Si al final en Extremadura no se llega a acuerdo, se tienen que repetir las elecciones, esto es un mal mensaje a la ciudadanía que quiere un cambio, ¿no?
Sin duda. El supuesto de que haya que repetir elecciones en Extremadura y en Aragón sería una enorme decepción. Pero yo creo que los votantes de Vox quieren el pacto con el PP. Fíjese en todas las encuestas, cuando se pregunta a votantes del PP y a votantes de Vox cómo quieren gobernar, si prefieren que gobierne el PP solo o el PP con Vox, es curioso porque hay muchos más votantes en Vox que quieren un pacto de gobierno PP-Vox que votantes del PP que quieren el pacto de gobierno Vox-PP. Por tanto, yo espero que cada partido no defraude a sus electores. Desde luego, nosotros hemos aceptado el resultado de las urnas. Nosotros queremos estabilidad en los gobiernos, esto es nuestro marco de negociación y queremos que haya un acuerdo de gobierno y un pacto de gobierno con Vox.
Pacto con Junts
“Yo, si tengo votos para la moción de censura, no tenga dudas que la presentaré”
¿Cree que Vox actúa de forma electoralista para ocupar el espacio del PP? ¿Hasta qué punto existe una pinza entre el PSOE y Vox?
Yo creo que sí, que hay una pinza implícita o explícita, porque mi objetivo es la alternancia política en España y, por tanto, describir los desaciertos de Sánchez, mientras que muchas veces el líder de Vox pues se dedica la mitad del tiempo a Sánchez y la otra mitad del tiempo a mí. A su vez, Sánchez tiene un objetivo, y es que haya votantes del PP que se vayan a Vox, que por lo tanto Vox crezca y el PP se empequeñezca, con el objetivo de, si es posible, que el PSOE pueda acercarse al porcentaje de votos que obtenga el PP. Sanchez sabe que cuanto más crezca Vox más límites tendrá el PP. Y por tanto hay una retroalimentación entre ambos. Ahora bien, lo que me llena de tranquilidad es que los votantes se dan cuenta y siguen mayoritariamente votando al PP, que es la única alternativa de cambio y de esperanza que tiene España.
Usted evidentemente quiere ganar las elecciones generales con mayoría absoluta y no depender de nadie, pero si no se dan las condiciones hay dos opciones: gobernar con Vox o gobernar con el PSOE. Si tuviera la oportunidad de elegir las dos opciones, ¿con cuál se sentiría más cómodo?
Mire, constato, después de los cuatro años a los que usted me ha hecho referencia, que el PSOE es un partido que empieza a deshacerse con Zapatero. Y que finaliza con Sánchez. Hoy el Partido Socialista no tiene nada que ver con la socialdemocracia europea. Si usted coge a los tres líderes del Partido Socialista que hay en Europa en este momento, el pequeño país de Malta, Dinamarca y Sánchez, ¿en qué se parecen?. El jueves hubo una votación en el Parlamento Europeo sobre la política de retornos. Dinamarca vota con nosotros y el Partido Socialista de Sánchez vota en contra. Y esto es constante en la política energética, en la de migración o en la internacional. Ayer hubo una conversación entre Juanma Moreno y Felipe González en Sevilla. Esa imagen con Sánchez es imposible.
¿Toda la culpa es de Sánchez?
No se olvide que yo le propuse a Sánchez un pacto en el debate cara a cara: si usted gana, yo me abstengo en la investidura. Me dijo que no. Ni siquiera aceptó que yo pudiese hacer el discurso de investidura. Le propuse hacer una legislatura corta. Pactar algunas cosas: la financiación del Sistema Nacional de Salud, la financiación de las comunidades autónomas, la viabilidad del sistema público de pensiones. Sánchez no quiso y hoy es presidente del gobierno porque Bildu y Junts le hicieron presidente. No nos olvidemos. No porque hubiera ganado las elecciones, sino por estos pactos. Con Otegi acordó toda la política de excarcelación de presos. Y ahora estamos viendo cómo etarras condenados a 600 o 700 años salen de la cárcel por este compromiso con Bildu. Por tanto, por concluir, con Sánchez no es posible. Con otro PSOE, una vez que lo conozcamos, pero con Sánchez es imposible. Imposible.
Y ahora le haría el mismo ofrecimiento a Sánchez de que gobernase la lista más votada.
Sí, sí, yo creo en ello.

