
La crisis abierta en el seno de los Mossos d’Esquadra por la infiltración de dos agentes en una asamblea de docentes ha obligado al director de la policía, Josep Lluís Trapero, y a los altos mandos del cuerpo a reunirse con los sindicatos de mossos para apaciguar los ánimos. Entre los representantes de los trabajadores no gustó que Trapero anunciara el miércoles la apertura de una información reservada que ponía en duda la actuación de los agentes, quienes reivindican que se ajusta a la normativa vigente.
Este viernes, en una reunión junto al comisario jefe, Miquel Esquius, y el responsable de la Comisaría General de Información —encargada de las infiltraciones—, Trapero ha anunciado un cambio en los protocolos. Ha querido dejar claro que la maniobra operativa de infiltrarse en una asamblea de docentes fue errónea, pero sin culpar a los agentes que llevaron a cabo la actuación ni a los mandos que la ordenaron, sino que lo ha atribuido a un protocolo desactualizado, según han explicado fuentes presentes en el encuentro. De hecho, según dichas fuentes, Trapero ha realizado una encendida defensa de la labor de los Mossos d’Esquadra en su conjunto y, especialmente, del área de Información.
Los sindicatos policiales han reclamado en la reunión que la investigación reservada abierta a raíz de esta infiltración no apunte “hacia abajo” las responsabilidades por este episodio.
Tanto la consellera de Interior, Núria Parlon, como Trapero pidieron perdón el pasado miércoles en el Parlament por esta infiltración, al considerar que fue una “maniobra operativa mal planteada”. Aseguraron que se trató de “una intervención que no está justificada”, pero que se llevó a cabo sin “mala fe” y sin voluntad de injerencia política.

