Los misiles iraníes llegan al Golfo en un momento en que empezaban a aparecer nubes en su sector inmobiliario: tras subidas de precios del 60% en Dubai desde 2022, y del 32% en Abu Dabi solo el año pasado, los expertos estaban advirtiendo del riesgo de burbuja. Solo en Dubai hay más de 300.000 viviendas en construcción, muchas más que las que podía absorber el crecimiento demográfico según ha advertido JP Morgan, incluso antes del conflicto.
“La inversión inmobiliaria necesita estabilidad, visibilidad y confianza” reconocía en una entrevista Ryan Lemand, socio de Neovision Wealth Management en Abu Dabi y las imágenes de los impactos de los drones en el Fairmont The Palm Hotel en la isla artificial Palm Jumeirah, una de las zonas más riscas del país, o en las Etihad Towers, en Abu Dabi ha hecho añicos la reputación de una zona que presumía de ser la más segura del mundo.
Según la consultora Betterhomes, el año pasado el 65% de las propiedades de Dubai se vendieron sobre plano, a inversores internacionales atraídos por el boom económico del país.

Y son los ricos expatriados los residentes que sostienen el mercado. En la UAE viven 11 millones de personas de las que el 90% son extranjeros, la mayoría asiáticos que ocupan empleos poco cualificados, que conviven con miles de empresarios y profesionales atraídos por la fiscalidad (sin IVA ni impuesto sobre el patrimonio) o la legislación favorable para sectores como los criptoactivos.
“El interés extranjero en comprar inmuebles tras el conflicto será crucial”, reconoció el servicio de estudios del Abu Dhabi Commercial Bank el miércoles. Y en ello influirá decisivamente la duración de la inestabilidad.
Muchos empresarios y directivos, nacionales o expatriados, han abandonado el Golfo. Emilia Renedo, directiva de Spotahome, una plataforma especializada en alquiler de media duración, destaca que han aumentado un 126% las demandas de alquileres en Europa procedentes de Arabia Saudí y otros países del Golfo, además de un 86% desde el Líbano e Israel. Muchas de esas demandas buscan España y especialmente Barcelona, donde la demanda de alquiler temporal ha aumentado un 479%. “Buscan Paseo de Gràcia, l’Eixample y en general las zonas más céntricas”, explica.
“¿Volverán los expats o se quedarán en sus nuevos países?. Esta es la clave asegura Jordi Fabregat, director del Executive Master en Finanzas de Esade. “Si han ganado mucho dinero tras años pagando pocos impuestos quizás opten ahora por la seguridad”.
Además, el cambio en la imagen de la zona puede pesar en las firmas que abrían allí sus sedes. “Ahora no les será tan fácil captar a profesionales cualificados” asegura Fabregat, y hay otras jurisdicciones más tranquilas donde la fiscalidad también es atractiva. El hedge fund Millenium ya anunciado que sopesa trasladar a parte de la plantilla a Jersey. Otras firmas, que tienen a hora a sus empleados teletrabajando desde el extranjero, pueden seguirle.

