Podemos allana la vía de la unidad de la izquierda alternativa en Andalucía

A pocos días de que en la medianoche del viernes expire el plazo legal para registrar coaliciones, la izquierda alternativa andaluza ha entrado en una fase de expectativa contenida, más que de negociación efectiva. La “mano tendida” de Podemos a Izquierda Unida, escenificada ayer por su candidato en Andalucía, Juan Antonio Delgado, ha reactivado el escenario. Y aunque las conversaciones formales no han comenzado, la dirección estatal de la formación no solo ha respaldado ese gesto, sino que ha ido más allá.

“Decimos que mano tendida a un acuerdo a Antonio Maíllo en Por Andalucía. Creo que queda muy claro que el marco es Por Andalucía y que tenemos la mano tendida para llegar a ese acuerdo con todos los actores que integran la coalición”, ha insistido de manera elocuente este lunes el secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández. Ese posicionamiento implica que la formación acepta integrarse en la coalición, asume la candidatura de Antonio Maíllo sin exigir primarias y, de forma especialmente significativa, levanta el veto a Sumar que había condicionado otros procesos autonómicos recientes. Se trata de un triple movimiento que, sobre el papel, elimina los principales obstáculos que habían bloqueado cualquier entendimiento en los últimos meses.

Pese a este cambio de tono, las negociaciones como tal no han comenzado. Desde Podemos reconocen que se encuentran a la espera de una respuesta por parte de Izquierda Unida que permita abrir, ahora sí, un diálogo formal.

El ofrecimiento llega tras meses de bloqueo derivados de la decisión inicial de la dirección estatal de concurrir en solitario, al margen de Por Andalucía, una coalición que en las últimas elecciones autonómicas integró a varias fuerzas -entre ellas IU y la propia Podemos- y que logró representación parlamentaria con un funcionamiento interno que distintas fuentes reivindican como cooperativo, pese a la fractura posterior en el ámbito nacional.

El giro discursivo refleja, en buena medida, la presión ejercida desde el territorio. Dirigentes andaluces de Podemos han insistido en la necesidad de evitar una nueva fragmentación electoral, como la registrada en comunidades como Aragón y Castilla y León, donde la división penalizó las expectativas del espacio. Ese argumento ha ganado peso a medida que se acerca el cierre del plazo, fijado para el 3 de abril.

En Izquierda Unida, sin embargo, el movimiento se recibe con cautela. Sectores de la organización recuerdan que durante el último año y medio han mantenido la mano tendida sin obtener respuesta por parte de Podemos, lo que alimenta los recelos ante un gesto que llega ahora, en la recta final y con el calendario prácticamente agotado. Temen, en ese sentido, que la apelación a la unidad pueda derivar en un nuevo desencuentro de última hora que acabe trasladando la responsabilidad del fracaso a IU y Sumar.

Con ese telón de fondo, Antonio Maíllo ha tratado de fijar una posición clara al señalar que, para que Por Andalucía concurra unida, bastaría con que Podemos confirme su permanencia en la confluencia, una condición que ahora la formación morada asegura aceptar.

El desenlace se resolverá en los próximos días, con el 3 de abril como fecha límite para registrar coaliciones. La izquierda andaluza se mueve así en un compás de espera en el que el cambio de posición de Podemos abre una ventana de oportunidad, pero sin que, por el momento, se haya traducido en negociaciones efectivas ni en avances concretos. El margen, en cualquier caso, es ya mínimo.

Asier Martiarena Olveira

Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro

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