Catalunya ha sumado 2.588 puntos de acceso público a su red de recarga de eléctricos, hasta 11.588 en total, gracias al primer año del Plan de Impulso del Vehículo Eléctrico (PIVECat), según ha detallado el conseller d’Empresa i Treball, Miquel Sàmper. El conseller ha hecho balance del primer ejercicio del plan, que se extiende hasta el 2030, señalando que la ejecución ha ascendido a 151 millones de euros, por encima de los 103 millones previstos inicialmente. “Es una buena noticia”, ha valorado. El grueso de fondos, 132 millones de euros, proviene del plan Moves estatal, mientras que la Generalitat ha aportado 19 millones en diversas líneas de fomento de la cadena productiva o la renovación de flotas.
Al anunciarse el plan el año pasado, se detalló que el objetivo de la Generalitat es contar con 9.000 puntos de recarga de titularidad propia. No se ha especificado cuántos de los nuevos puntos pertenecen a la Generalitat. En todo caso, serían una minoría y solo para el uso de sus empleados o para cargar flota propia. El resto, de titularidad privada, se han subvencionado y son de acceso público.
Compra de 900 vehículos eléctricos
En el marco del plan, se han movilizado 132 millones de euros del plan Moves, de los que unos 25 millones corresponden a puntos de carga. Además se han otorgado ayudas a 250 empresas para renovación de flota, ha explicado Sàmper, y se han desplegado hasta 6 millones de euros para inversiones productivas en el sector de la automoción. Con el plan también se ha dado la adquisición de 900 vehículos eléctricos para la flota propia de la Generalitat.
Sàmper ha señalado que la extensión de la red pública elimina la incertidumbre de la recarga, uno de los factores que hace que los usuarios no se lancen al eléctrico. La intención de la Generalitat es instalar puntos por todo el territorio, si bien se reconoce que la demanda se concentra en la provincia de Barcelona y su área metropolitana. “La voluntad es que haya en todos lados”, ha señalado. En este sentido, en este primer año se ha dado un acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona para una red única de recarga.
En un enlace con la actualidad, Sàmper ha vinculado el impulso de la electromovilidad con la guerra de Irán, que ha disparado los precios de la energía y elevado el interés por el eléctrico. “Tenemos que hacer de la geopolítica una oportunidad para que el coche eléctrico tire adelante”, ha planteado. La penetración de los electrificados ha crecido casi diez puntos el último ejercicio en la autonomía, alcanzando un 24% de la cuota, según cifras de Anfac.
Tras la presentación de las cifras, se ha dado la segunda reunión de la mesa públicoprivada para el impulso del eléctrico en Catalunya, en la que Generalitat y fabricantes y actores del sector de la movilidad han tratado el despliegue de la infraestructura de recarga y la electrificación de la logística.
