La falta de acuerdo para la resolución del conflicto bélico en Irán y la advertencia de EE. UU. de que comenzará a bloquear los barcos que intenten atravesar el estrecho de Ormuz han impulsado por encima de los 100 dólares el precio del barril de crudo este lunes. Al mismo tiempo, el pesimismo se ha vuelto a instalar en los principales índices bursátiles europeos, que han abierto en rojo y mantenían a media sesión la misma tendencia.

El aumento de la tensión entre Washington y Teherán desinfla la expectativa de una normalización de los flujos de crudo en Oriente Medio y pone fin a una semana de moderación en los precios. Este lunes, los futuros del Brent, de referencia en Europa, se disparan más de un 7%, por encima de los 102 dólares el barril, mientras que el petróleo WTI, de referencia en EE. UU., se encarece un 8%, hasta los 104 dólares el barril. Desde el inicio de la guerra, el precio de esta materia prima ha subido alrededor de un 40%.
Como era previsible, el encarecimiento de la energía se está trasladando rápidamente a los precios, como demuestra el hecho de que la inflación escalara en marzo en EE. UU. nueve décimas de golpe, hasta el 3,3%, la mayor subida mensual desde el inicio de la invasión rusa en Ucrania. La coyuntura podría llevar a los bancos centrales a endurecer su política monetaria en lugar de recortar tipos, como pronosticaba el mercado antes de que estallara el conflicto.
Los últimos acontecimientos en Oriente Medio han reavivado los temores a una guerra más larga de lo que preveía Washington y, por lo tanto, a mayores repercusiones en el ámbito económico. El malestar se ha trasladado hoy a los mercados financieros. El Ibex ha abierto en negativo y caía alrededor de un 1,5% a media sesión, lo que le ha llevado a perder los 18.000 puntos. Asimismo, el DAX alemán se deja más de un punto, mientras que las bolsas de París, Londres y Milán registran descensos más modestos.
Por su parte, los mercado asiáticos han exhibido la misma tónica: la Bolsa de Shanghái ha terminado casi plana, mientras que el Nikkei de Tokio se ha dejado el 0,74 %. Asimismo, los principales índices de Wall Street han abierto a la baja, con caídas inferiores al 1% en el caso del Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq. En este sentido, los analistas de XTB explican que el cierre de Ormuz no solo probablemente agrave la escasez mundial de petróleo y combustible y añadirá fuertes focos de tensión en las bolsas, que sufrirán mayor volatilidad.
Norbert Rücker, director de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer, considera que “se necesitan graves daños a la infraestructura, no restricciones al comercio, para que el conflicto desestabilice de forma duradera la economía global, algo que aún no ha ocurrido”. Un moderado optimismo que también exhiben desde Bankinter al recordar que la tregua entre Estados Unidos e Irán sigue en pie hasta el 22 de abril y que el bloqueo al crudo iraní “podría acelerar su reapertura (en referencia al estrecho de Ormuz), al forzar a Irán a llegar a un acuerdo asfixiándolo económicamente”. “En conclusión, como venimos diciendo, el proceso de paz no estará exento de tensiones, como las que veremos hoy, pero seguimos pensando que el conflicto supone un ‘golpe’, pero no una involución del ciclo económico”, añaden.

