El futuro primer ministro de Hungría, Péter Magyar, vencedor de las elecciones generales del domingo, en las que arrolló al ultranacionalista Viktor Orbán, aspira a una transición “corta y rápida” para asumir cuanto antes la tarea de gobernar y “garantizar una nueva era” al país centroeuropeo. Objetivo: tomar posesión del cargo el 5 de mayo.
En una multitudinaria rueda de prensa este lunes en Budapest, el conservador Magyar ha emplazado al presidente de la república, Tamás Sulyok, estrecho aliado de Orbán, a convocar lo antes posible el nuevo Parlamento surgido de las urnas. Según la ley, dispone de 30 días para hacerlo, tras lo cual los nuevos diputados eligen al primer ministro. Magyar instó a Sulyok a no esperar, “porque el pueblo húngaro no votó por un simple cambio de gobierno, sino por un cambio de régimen completo”.
En una victoria aplastante, su partido de centroderecha, Tisza, consiguió superar la mayoría de dos tercios en el Parlamento húngaro de 199 escaños, al obtener 138 asientos frente a los 55 que aseguró Fidesz, la formación de Orbán, con su pequeño socio democristiano KDNP. Esta amplia mayoría le permitirá hacer enmiendas constitucionales para desmontar el sistema de ‘democracia iliberal’ construido por Orbán durante sus 16 años consecutivos en el poder.
Sin esperar el plazo oficial de 30 días
El futuro primer ministro aspira a tomar posesión el 5 de mayo, por lo que emplazó al presidente de la república, aliado de Orbán, a convocar cuanto antes el nuevo Parlamento surgido de las urnas
“El pueblo húngaro, exactamente 23 años después del referéndum sobre nuestra pertenencia a la UE, confirmó el lugar de Hungría en Europa”, ha afirmado Péter Magyar, en contraste con los habituales ataques de Orbán a Bruselas, y con su perfil trumpista y prorruso. La fecha del 5 de mayo que quiere Magyar se debe a que el 4 de mayo es el día en que, previsiblemente, los resultados del escrutinio serán oficiales y definitivos.
En las elecciones consiguió también representación parlamentaria el partido de extrema derecha Mi Hazánk (Nuestra Patria), que recibe 6 asientos. El resultado es un hemiciclo inusual de solo tres partidos, que van del conservadurismo patriótico de Tisza a la extrema derecha, pasando por el ultranacionalismo populista de Fidesz/KDNP.
Esto no significa que cuantos votaron a Tisza sean de derechas, sino que su líder ha capitalizado la frustración de muchos húngaros hastiados de Orbán, sobre todo gente de 18 a 40 años, y que se ha beneficiado de que otros partidos de la oposición renunciaron a concurrir para concentrar el voto en el único rival que, según los sondeos, tenía posibilidades.
Este lunes, Péter Magyar ha reiterado algunas de sus promesas electorales, y se declaró dispuesto a cumplirlas. Así, anunció la puesta en marcha de una oficina anticorrupción y normas más estrictas para los contratos públicos, para conseguir que Bruselas libere pronto los casi 18.000 millones de euros destinados a Hungría que mantiene bloqueados por la erosión del Estado de derecho durante la era Orbán.
También ha prometido restaurar los contrapesos al poder ejecutivo e introducir un tope de dos mandatos para el cargo de primer ministro, lo cual impedirá a Viktor Orbán optar nuevamente al puesto, pues ha gobernado en cinco legislaturas, las cuatro más recientes y una anterior entre 1998 y el 2002.
Con su mayoría de dos tercios
El conservador quiere limitar a dos mandatos el cargo de primer ministro, lo cual impedirá a Orbán volver a serlo
“Tuvo una gran oportunidad de hacer grandes cosas en beneficio del interés nacional para asegurar que Hungría se convirtiera en un país europeo en desarrollo; no aprovechó esta oportunidad, sino que abusó de ella”, ha acusado Magyar, en referencia al sistema de corrupción y clientelismo instalado por Orbán y su círculo familiar y de amistades.
“Nosotros hemos recibido ahora un mandato para un ciclo; también yo podré ser jefe de Gobierno solo durante dos ciclos”, ha subrayado en la tribuna, tras la cual se alineaban una veintena de banderas húngaras flanqueadas por sendas banderas europeas. “Haremos todo lo posible por restablecer el Estado de derecho, el pluralismo democrático y el sistema de pesos y contrapesos”, insistió al hablar de mayor independencia judicial y restauración de la libertad de prensa.
Nueva etapa de relaciones
“Seremos un socio constructivo dentro de la UE”, dijo Magyar, que levantó el veto a que Ucrania reciba de Bruselas un préstamo de 90.000 millones de euros
Péter Magyar, de 45 años, antiguo miembro del entorno de Orbán, que abandonó hace dos años y medio, mostró ya el domingo por la noche su voluntad de hacer tabla rasa. En esa alocución reclamó la dimisión del presidente Sulyok, del fiscal general, de los presidentes del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, y de los jefes de la Autoridad de Medios, la Auditoría del Estado y la Autoridad de Competencia, alegando que son “títeres de Orbán”.
En política exterior, proclamó lealtad a la Unión Europea: “Seremos un socio constructivo dentro de la UE”. De Ucrania dijo que “nadie duda de que es la víctima en esta guerra”, defendió su derecho a mantener la integridad territorial frente a Putin, y afirmó que no impedirá que Bruselas active el préstamo a Kyiv de 90.000 millones de euros que Orbán mantenía bloqueado, si bien avisó de que Hungría mantendrá su postura de no participar financieramente en la operación de deuda. También reiteró su rechazo a una entrada veloz y preferente de Ucrania en la UE.
Sobre Moscú ha dicho que habrá “vínculos pragmáticos” tras admitir la dependencia energética de Hungría respecto a Rusia, y prometió investigar las filtraciones de conversaciones comunitarias del aún ministro de Exteriores húngaro a su homólogo ruso.
Durante sus cuatro mandatos consecutivos, Orbán fue laminando los derechos de las personas LGTBQ+ con diversas leyes ad hoc. En campaña, Péter Magyar esquivó este asunto, pero el domingo por la noche, con el triunfo electoral en el bolsillo, prometió un país “en el que nadie sea estigmatizado por pensar diferente a la mayoría, o por amar a alguien distinto y de una manera diferente a la mayoría”. También eso es un gran cambio para Hungría.
