Starmer afronta peticiones de dimisión tras un nuevo estallido del caso Mandelson

El primer ministro británico, Keir Starmer, se enfrenta a una de las crisis más profundas de su mandato. La oposición en bloque ha exigido su dimisión tras revelarse que su exembajador en Estados Unidos, Peter Mandelson, accedió al cargo pese a no haber superado los controles de seguridad preceptivos. El escándalo, que mezcla negligencia gubernamental y vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein, pone de nuevo contra las cuerdas la integridad del líder laborista.

El Gobierno confirmó anoche que Mandelson, quien dimitió el pasado septiembre después de mentir sobre la naturaleza de su relación con Epstein, no superó la investigación de seguridad antes de su nombramiento. En un intento por blindar al primer ministro, Downing Street ha señalado que Starmer desconocía que los altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores habían ignorado las advertencias de los servicios de inteligencia. Como consecuencia inmediata, Olly Robbins, el funcionario de mayor rango del Ministerio, ha sido cesado tras perder la confianza del mandatario.

Pese a la purga, la oposición pide la dimisión del primer ministro

Sin embargo, la purga interna no ha calmado los ánimos en Westminster. El líder de los Liberal Demócratas, Ed Davey, declaró a la BBC que no cree que Starmer “pueda eludir su responsabilidad despidiendo a Olly Robbins”. Davey sostiene que existen indicios de que el primer ministro “engañó a la Cámara de los Comunes y al público”. Según el código ministerial británico, si se demuestra que un miembro del Gobierno ha mentido conscientemente al Parlamento, su dimisión es obligatoria. A las críticas se han sumado Nigel Farage (Reform UK) y Zack Polanski (Partido Verde), quienes han pedido abiertamente la renuncia del líder laborista.

Starmer, que ya se había disculpado previamente por el nombramiento, se ha defendido acusando a Mandelson de haber tejido una “letanía de engaños” para ocultar sus vínculos con Epstein. Para tratar de contener el daño, el Primer Ministro se ha comprometido a publicar toda la documentación relativa a la designación del diplomático. Por su parte, el secretario jefe del Primer Ministro, Darren Jones, aseguró en la emisora LBC que Starmer está “furioso” por la falta de transparencia de su propio equipo y que comparecerá ante el Parlamento el próximo lunes para dar explicaciones.

El caso ha tomado un cariz judicial, ya que Peter Mandelson está siendo investigado por la policía por la presunta filtración de documentos gubernamentales a Jeffrey Epstein. La relación entre el exembajador y el pederasta estadounidense, quien murió en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual, se ha convertido en el epicentro de un escándalo que ya se ha cobrado la carrera de dos altos cargos del Gobierno. Hasta el momento, Mandelson ha guardado silencio sobre las acusaciones de filtración, mientras su equipo legal evita pronunciarse sobre el polémico proceso de acreditación de seguridad que le permitió llegar a Washington.

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