Los sindicatos colocan el no a la guerra y el derecho a la vivienda como lemas del Primero de Mayo

“Derechos y no trincheras. Salario, vivienda y democracia” es el lema de la campaña del próximo Primero de Mayo que tendrá su acto central en Málaga, coincidiendo con el arranque de la campaña electoral de las elecciones andaluzas. Derechos para un estado del bienestar, en el cual, CC.OO. y UGT destacan que, por supuesto que los salarios juegan un papel, pero que también hay otros elementos determinantes, uno de los cuales es la vivienda.  

Precisamente, la preocupación por las dificultades en acceder a una residencia asequible es el motivo que ha llevado a los sindicatos a elegir Málaga como sede del acto central este año, recuperando una descentralización que ya se realizó en dos ocasiones anteriores, en Valencia y en Bilbao. Que la fecha coincida con el arranque de la campaña electoral a las elecciones autonómicas andaluzas es casual, apuntan los sindicatos, señalando que la decisión ya se había tomado mucho antes de que se anunciara esta convocatoria electoral. Subrayan que esta ciudad, Málaga, es una de las que tiene la situación de la vivienda más tensionada. Málaga, el acto central de un total de un centenar de movilizaciones que se celebrarán en toda España ese día.

Vivienda por un lado y Donald Trump por el otro. “Tenemos que convertir el Primero de Mayo en un grito contra la guerra”, ha afirmado el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, en la presentación de la movilización. “Es el momento de impulsar la autonomía estratégica europea”, ha insistido su homólogo de CC.OO., Unai Sordo, entrando en la derivada geoestratégica del conflicto. Es un elemento que escapa a las competencias directas de los sindicatos, pero que consideran que es un tema esencial en la actual situación internacional, con todas las derivadas que tiene. Las guerras de Trump y lo que los sindicatos perciben como un ataque al sistema europeo se han erigido en uno de los elementos que calculan que puede movilizar a los trabajadores el próximo Primero de Mayo. 

Por otro lado, también insisten en el tema de la vivienda al considerar que forma parte esencial del estado del bienestar y que sirve relativamente poco un aumento salarial como los que se están consiguiendo cuando se encarece o se hace imposible el acceso a una residencia digna. “Hay que convertir el Primero de Mayo en un clamor social por el derecho a la vivienda”, ha afirmado Unai Sordo, y en este terreno los dos sindicalistas han insistido en identificar las competencias que tiene cada administración pública en cuestión de vivienda. Básicamente, recordar que la mayoría de competencias son autonómicas y que muchas comunidades del PP se niegan a aplicar la ley de Vivienda.

Reivindicaciones del estado del bienestar y también salariales, que tendrían que negociarse en una renovación del Acuerdo Para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), que sigue estancada, sin que ni siquiera se haya formado la mesa para tratarlo. Hay contactos informales, dicen los sindicatos, pero topan con la reticencia de la patronal para iniciar la auténtica negociación. “Si Garamendi tiene tanto interés, le pido hoy que ponga día y hora para constituir la mesa del AENC”, ha dicho Pepe Álvarez.

Será una negociación compleja, tanto por las diferencias con las que parten las dos partes como por la incertidumbre que la guerra imprime a la evolución futura de los precios. De entrada, los sindicatos batallarán por un aumento de los salarios a partir  del 4% anual para este año y los dos siguientes, mientras que la patronal lo enfocará en el tema de las bajas laborales. Pero, a esto se añade otro elemento, como es la dificultad de negociar una subida de sueldos sin saber el incremento de los precios que puede registrarse en los próximos meses. 

Jaume Masdeu Burch

Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia

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