El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, insiste en la necesidad de un impuesto europeo para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas durante esta crisis derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz. El líder socialista, en su llegada a la cumbre de mandatarios de la UE en Chipre, ha reclamado este mecanismo “para permitir financiar buena parte de las respuestas que nos están llevando ahora mismo a proteger a los ciudadanos”, pese a que por ahora la Comisión Europea se ha cerrado en banda a proporcionar un marco comunitario para una herramienta de este tipo.
“Como saben, hay empresas que ahora mismo se están beneficiando del alza del precio del crudo. Y, por tanto, tenemos que hacer una acción coordinada para que se vuelva a crear, como hicimos durante la crisis energética, de Rusia, un impuesto a las grandes empresas energéticas”, ha reiterado el representante español ante la prensa que le esperaba en la cumbre de Nicosia.
Las recetas de la Comisión
“Es un buen marco, pero es insuficiente”, ha criticado Sánchez
Sánchez y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, están en las antípodas ideológicas europeas. Pero en Chipre, ambos mandatarios han coincidido en un diagnóstico: las medidas propuestas por la Comisión Europea para amortiguar la crisis energética derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz son demasiado pobres.
“Es un buen marco, pero es insuficiente”, ha criticado Sánchez. En su llegada a la primera jornada de la cumbre el jueves, Meloni también apuntó ayer que a Europa le faltó coraje a la hora de buscar soluciones a la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Medio. “Aprecio la propuesta que ha hecho la presidenta de la Comisión Europea sobre el tema de la energía, es un paso adelante, pero no es un paso adelante suficiente”, subrayó la italiana. “Todo lleva demasiado tiempo”, ha prostestado también el checo Andrej Babis.
La Comisión presentó el miércoles su caja de herramientas para hacer frente a la crisis, un conjunto de recomendaciones y pautas de coordinación que han visto poco ambiciosas. El texto de las medidas no incluía el impulso de un impuesto a nivel comunitario para gravar las ganancias extraordinarias de las compañías energéticas, tal y como habían reclamado España, Alemania, Italia, Austria y Portugal. La Comisión de momento prefiere dejarlo en manos de los Estados miembros, que pueden aplicar esta medida a nivel individual, sin la necesidad de un paraguas europeo.
Los cinco países solicitantes pedían imitar la idea del 2022, en plena crisis energética derivada de la invasión de Ucrania. Entonces, la UE introdujo una contribución temporal de solidaridad, pero en la Comisión ven dificultades técnicas para repetir el esquema sin la unanimidad que se requeriría en el Consejo. Tampoco generó entonces un especial entusiasmo en el Ejecutivo comunitario. El argumento ahora es que los precios no están tan altos como hace cuatro años ni hay riesgos de escasez inminente como para que justifiquen que la Comisión utilice el dispositivo de emergencia para aprobar medidas de este tipo como hizo en el pasado.

Además del mecanismo europeo para gravar los impuestos de las energéticas, España e Italia piden que la Comisión Europea sea flexible con las reglas fiscales para hacer frente a esta crisis, siguiendo el ejemplo de la excepción que se hizo para el rearme de Europa. Para Sánchez, esto representa, “al igual que se ha hecho con el presupuesto en defensa, con el gasto en defensa, abrir el debate de una flexibilización de las reglas fiscales para la inversión en esa transformación energética y en esa electrificación”.
“El espacio fiscal no es el mismo para todos”, coincidió Meloni ayer en la localidad costera chipriota de Ayia Napa. “Cuando uno se mueve demasiado tarde, el precio que se paga es más alto y, por lo tanto, en mi opinión hay que razonar con mayor apertura, eficacia y eficiencia. Esto afecta también a la cuestión del pacto de estabilidad y de su suspensión”, apuntó la italiana.
Por último, Sánchez ha planteado asimismo extender los fondos europeos de recuperación de 6 a 12 meses más, más allá del mes de junio, para vincularlos con la electrificación y la transformación energética de la economía. “La gran lección de todos estos shocks energéticos derivados de guerra es precisamente eso. La necesidad de electrificar y de continuar con esa apuesta por las renovables que lleva haciendo el gobierno de España desde hace ocho años”, ha señalado.
El presidente chipriota, Nikos Christodoulides, al frente del país que este semestre ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, ha informado que ahora los líderes encargarán a los ministros de Economía que presenten propuestas muy concretas sobre medidas a corto plazo para hacer frente a la crisis energética.

