Marc Armengol: “La IA no lo es todo”

Marc Armengol (Barcelona, 1976) lleva gafas de pasta. Pero tiene otras –aparentemente normales– que, como si se tratara de una película de ciencia ficción, permiten leer sobre el cristal un texto sin que nadie se de cuenta. Es lo que hizo el miércoles durante su primer discurso ante la junta general del Banc Sabadell como consejero delegado. En lugar de leerlo –como siempre se hace en todas las juntas de todas las empresas– a través de un teleprompter o del papel, se fió al 100% de sus gafas para dar quizás el discurso más importante de su vida.

Es un ejemplo de la confianza que tiene en la tecnología para hacer más eficiente lo tradicional. Aun así, es plenamente consciente que en la banca –al menos de la que presume el Sabadell– se necesita algo más. “No puedes automatizar la visita que tienes con la empresa en la que hablas de sus planes de inversión para el año, de sus proyectos, de la nueva fábrica que va a construir ni de la exportación. Esto ni la IA, ni nada. Esto va de banca de relación”, sentencia.

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CamScanner 07-05-2026 18.38CamScanner / Colaboradores

Su fama de techie le viene no sólo por el gusto personal por la tecnología (además de las gafas, va siempre con el pack iPhone-iPad-iWatch), sino porque fue responsable en España del banco para esta área. En la filial británica de la entidad, TSB, donde era consejero delegado, hizo de banquero al estilo clásico. Tanto que, nada más anunciarse la venta al Santander, recibió ofertas para quedarse. Muchas.

Ahora llega a un Sabadell más pequeño y centrado exclusivamente en el mercado español. “El hecho de que el Sabadell tuviera el TSB tenía un efecto de diversificación de ingresos y de estructura de balance, pero desde el punto de vista de sinergias, ¿qué aportaba el Sabadell desde aquí a un banco inglés? Por lo tanto, un banco más pequeño significa también un banco que consume menos capital, y sabéis que nosotros nos medimos por la rentabilidad sobre el capital”. Quien lo cuenta lleva los últimos meses, precisamente, ordenando el TSB para entregarlo limpito al Santander. Y ganar algo, 300 millones en plusvalías.

El nuevo jefe del Sabadell quiere tirar de la tecnología para hacer la banca de siempre, la relacional con las empresas

Fue en el momento en el que se produjo el acuerdo de venta de la filial, cuando Armengol comenzó a pensar en su futuro y cuando hablo con el presidente, Josep Oliu, y el anterior consejero delegado, César González-Bueno. Este último entendió que el nuevo periodo que se abría post opa, y con la inteligencia artificial (IA) proyectándose sobre todo, debía contar con un especialista. En este viaje, Armengol estará acompañado de Carles Ventura, que se hará cargo de la red.

El jueves, el día después de que fuera nombrado, se reunió con un grupo de trabajadores y con toda la plantilla de manera telemática. “La opa del BBVA generó un sentimiento de pertenencia y de misión común que derivó en una unión de la plantilla. Y mi objetivo es mantenerla de cara al futuro. Para que esto pase hay que ir a una comunicación abierta con los empleados”.

Más allá de banca, los empleados podrían conversar con Armengol de golf (juega de vez en cuando), de running (sale a correr en ocasiones al mediodía), de esquí (lo práctica en La Masella, donde alquila una casa en la temporada de invierno), de submarinismo (se sumerge en la Costa Brava) y sobre todo del Barça. ¿Es tan culé como otro de sus antecesores Jaume Guardiola? “Es imposible”, bromea.

Reconoce que utiliza el Barça para “conectar” con sus hijos. “Con uno voy a ver el fútbol al Camp Nou y con el otro el básquet al Palau”. Tiene tres, a quienes habla en catalán, pero que entre ellos usan el inglés en sus conversaciones. Es una de las herencias que le quedan de cuando pasó varios años en Estados Unidos con el Sabadell y en otra aventura americana con el Iberia Bank. Hasta que en una comida de veraneo en la Costa Brava, Oliu le convenció para que volviera al banco, su casa durante más de 20 años. De su periplo por el mundo, le ha quedado la flema británica y algunas costumbres del país, como la obsesión por la puntualidad. Él seguro que ganará en todas las reuniones al equipo: “Vivo en Sant Cugat, a seis minutos del banco”.

Eduardo Magallón Lecina

Barcelona, 1975. En la sección de economía desde 2001 proveniente de Cinco Días. Antes trabajé en programas de economía en TV3. Licenciado en Periodismo por la UAB, PDD por IESE y estudio Geografía e Historia (UNED).

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