El consumo de los hogares ha tirado de la economía en el primer trimestre del año, permitiendo un crecimiento del PIB del 0,6%, lo que supone una moderación respecto al ritmo con que la actividad cerró el 2025, aunque más limitada de lo que se esperaba. Donde los analistas apuntaban a un aumento del PIB de cuatro o cinco décimas, finalmente han sido seis, según los datos publicados esta mañana por el INE. Por tanto, queda por debajo del 0,8% con que creció el último trimestre del año pasado.
Es la demanda interna la que ha empujado la actividad y especialmente el consumo de los hogares, con un aumento del 0,6%, que se mantiene por debajo, pero no muy lejos del que se registró al final del año pasado, que fue del 0,9%. Mientras, el gasto público se mantiene a niveles bajos, un 0,2%.
Los datos de inversión también muestran un aumento trimestral del 0,4%, aunque este incremento es muy inferior al registrado en los últimos trimestres, cuando superaron el 2%. Aquí el frenazo es considerable, y la duda es si es que la tendencia de aumento de la inversión se ha frenado o es solo una pausa en el camino, un diente de sierra. Para comprobar a partir de los datos de próximos trimestres.
De esta manera, consumo e inversión sintetizan el comportamiento del trimestre, mostrando que siguen tirando de la actividad económica, pero perdiendo fuerza progresivamente. Su evolución coincide con el resultado global del trimestre, la economía se desacelera, pero sigue a un ritmo considerable.
”Nuestra previsión era de un crecimiento menor por los indicadores que teníamos de enero y febrero, en parte por los efectos del mal tiempo, pero aparentemente en marzo se ha recuperado el terreno perdido”, explica María Jesús Fernández, economista senior de Funcas. También destaca cómo las exportaciones de bienes han caído mucho, mientras que, al contrario, las de turismo se han comportado muy bien, cuando el año pasado parecía que se frenaban.
Lo que también es verdad es que falta todavía la prueba más complicada, el impacto de la guerra en Irán. En estos tres meses, los efectos son todavía limitados en el PIB, dado que la guerra afectó solo a marzo y se notarán de forma más contundente a partir de este periodo. Dependerá tanto de la evolución del conflicto como de si el Gobierno mantiene o incluso aumenta las medidas para amortiguar el choque, como la disminución del IVA de los combustibles. Medidas en vigor en principio hasta final de junio.
En el cálculo internanual, la economía creció un 2,7%, lo que, en este caso y a diferencia del cálculo intertrimestral, supone una décima por encima de la del cuarto trimestre del 2025.
Las cifras de hoy del INE son el tercer dato macroeconómico de la semana. Los dos primeros fueron grises. Primero, fue una EPA que mostró una evolución del empleo en el primer trimestre peor de lo habitual en esta época del año, que ya es decir; y después le siguió una inflación del 3,2% en abril, muy elevada, pero dos décimas por debajo del mes anterior. Ahora llega la confirmación de esta moderación del crecimiento, pero manteniéndose en niveles altos, el citado 0,6%.
De esta manera, el año arranca con una garantía y un gran riesgo. La garantía es el potente crecimiento con que cerró el 2025, un 2,8%, y además con un fuerte final, lo que le da un efecto arrastre de más de un punto para este ejercicio. El riesgo de futuro es lógicamente la guerra y sus derivadas, con un impacto en el PIB difícil de predecir. El Gobierno ha optado por mantener su previsión de un crecimiento del 2,2% en el 2026 como escenario central, pero añadiendo que prevé un potencial impacto negativo de hasta cuatro décimas.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha afirmado que los datos publicados hoy muestran “un crecimiento sólido sostenido por el consumo de los hogares y la inversión de las empresas”, añadiendo que la economía española mantiene el pulso del crecimiento en un arranque de año marcado por la guerra en Irán.
Desde Economía destacan también que “otro buen síntoma” es el aumento del 1% de la productividad por hora trabajada, que triplica la del trimestre anterior y es el mejor dato desde el inicio del 2025, lo que, afirma Cuerpo, consolida “un ciclo insólito de aumento de la productividad”.
