Christine Lagarde, presidenta del BCE, cree que promover stablecoins denominadas en euros es una iniciativa “mucho más débil de lo que parece” ya que no son “una forma eficiente” de fortalecer el atractivo internacional del euro. La francesa hizo estas declaraciones este viernes en una intervención en el Foro del Banco de España sobre Latinoamérica en la localidad de Roda de Berà.
“Si queremos reforzar el atractivo internacional del euro, las stablecoins no son una forma eficiente de hacerlo”: más bien hacen falta “mercados de capitales más integrados mediante la unión del ahorro y la inversión y, con el tiempo, un activo seguro”, por ejemplo, a través de emisiones de deuda.
La francesa teme que estas criptodivisas respaldadas por divisas tradicionales debiliten el canal de la banca con sus clientes
En su discurso, Lagarde recordó las características de este instrumento financiero. Las stablecoins son criptomonedas que fueron diseñadas inicialmente para resolver el problema volatilidad de precios. Sus creadores las anclaron principalmente al dinero convencional, respaldando cada token uno a uno con efectivo y deuda pública de corto plazo.
Desde entonces, las stablecoins han crecido de menos de 10.000 millones de dólares hace seis años a más de 300.000 millones de dólares en la actualidad. Están abrumadoramente denominadas en dólares estadounidenses, y casi el 90% del mercado está controlado por dos emisores – Tether y Circle – con sede en El Salvador y Estados Unidos, respectivamente.
La Administración de EE.UU. la describe explícitamente como una herramienta para asegurar “la dominancia global continua del dólar estadounidense” y consolidar la demanda de bonos del Tesoro de EE.UU. Los términos del debate han cambiado a raíz de su difusión. “Ya no se trata de si las stablecoins deben existir, sino de si las jurisdicciones pueden permitirse estar sin ellas”, reconoció Lagarde. Pues bien, en su opinión, este instrumento supone también unos riesgos al confundir su función monetaria y su función tecnológica.
Lagarde reconoce que el éxito de este instrumento en EE.UU. sirve para reforzar el dominio del dólar
A primera vista, reconoce Lagarde, las stablecoins denominadas en euros, podrían generar demanda global adicional para activos seguros del área del euro. Si esa demanda creciera – impulsada por compradores fuera del área del euro, con reservas canalizadas a activos seguros – los rendimientos soberanos se comprimirían, las condiciones de financiación se aliviarían y el alcance internacional del euro se extendería a través de un nuevo canal digital. “A corto plazo, la propuesta parece un viento a favor”. Sin embargo, aparecen dos problemas.
Uno, la estabilidad financiera. Las stablecoins son pasivos privados cuya estabilidad depende de la credibilidad y liquidez de su respaldo. Cuando la confianza se mantiene, funcionan como se pretende. Pero cuando se debilita, la demanda de reembolso puede volverse repentina y peligrosa. Y citó en este sentido el colapso que se vivió en EE.UU. con Silicon Valley Bank hace unos meses.
Dos, la política monetaria. La adopción de las stablecoins debilitaría, de hecho, los canales de transmisión del BCE cuando sube o baja tipos. La capacidad del Banco Central Europeo para mantener la estabilidad de precios depende de que las decisiones de tipos de interés alcancen a empresas y hogares a través del sistema bancario. “Cuando los depósitos minoristas migran a stablecoins no bancarias, ese canal se estrecha. Los bancos prestan menos, o menos eficientemente, y la transmisión de los tipos de política a la economía real se debilita”, afirma.
En conclusión, Para Lagarde, las bases deben venir primero: mercados de capitales más profundos e integrados. “Las stablecoins denominadas en euro no pueden construir esas bases por nosotros y podrían arriesgar amplificar las vulnerabilidades mismas que intentamos superar”. En cambio, Lagarde ve positiva la función tecnológica de las stablecoins que actúan como un “efectivo digital nativo” en las nuevas tecnologías blockchain, simplificando pagos y liquidaciones de forma súper eficiente. Pero solo en este ámbito.
