El carguero ruso que se hundió cerca de España en 2024 transportaba reactores nucleares

El misterioso hundimiento del carguero con bandera rusa Ursa Major, en diciembre de 2024 a unas 60 millas de Cartagena (Murcia), sigue sumando capítulos de circunstancias (aún) inexplicables. Después de que el Gobierno central informase, a través de una respuesta parlamentaria, que el capitán del buque llegó a confesar a la Guardia Civil que transportaba “los componentes de dos reactores nucleares”, una investigación publicada por la cadena CNN sitúa a aviones estadounidenses de reconocimiento nuclear sobrevolando el barco hundido hasta en dos ocasiones en el último año. Además, el medio de comunicación, citando a una fuente cercana a la investigación, ubica también a un presunto buque espía ruso en la zona una semana después del hundimiento, provocando cuatro explosiones.

El suceso se remonta a las últimas semanas de Joe Biden en la Casa Blanca, a finales de 2024. La guerra de Ucrania, enquistada desde casi su inicio, parecía que se inclinaba a favor de Rusia. El conflicto entraba en otra fase después de que Corea del Norte decidiese enviar soldados para combatir en la guerra, en favor de Moscú. Según la CNN, el hundimiento, a través de un “torpedo poco común” que perforó el casco del buque, podría responder a una intervención militar occidental, “inusual y de alto riesgo”, para impedir que Rusia enviase su tecnología nuclear a Corea del Norte.

El Gobierno central ha llevado con total discreción este asunto. Solo gracias a una respuesta parlamentaria al Grupo Popular en el Congreso, a la que ha tenido acceso La Vanguardia, se conocen algunos de los detalles que envuelven al suceso. El 23 de diciembre de 2024 a las 12:53 horas se recibió la alerta de socorro del buque, que movilizó en un primer momento un remolcador y una embarcación de intervención rápida de Salvamento Marítimo. Un buque rescató a 14 de los 16 tripulantes; los otros dos estaban desaparecidos, sin noticias de ellos. Los tripulantes confirmaron una explosión en la cámara de máquinas. A la zona, apenas ocho horas después del primer aviso, llegó un buque de guerra ruso que asumió las tareas de salvamento, por tener la misma bandera, pidiendo al remolcador y patrullero españoles que se mantuvieran a dos millas náuticas. A las 23.20 horas de ese mismo día se confirmó el hundimiento a unas 62 millas de la costa española y 39 de la argelina. Sus restos reposan a unos 2.500 metros, una profundidad en la que es casi imposible recuperar la caja negra del navío.

El capitán del ‘Ursa Major’ confirmó que transportaban piezas de dos reactores nucleares

Fue el capitán del buque, en una segunda declaración, ante la Policía Judicial, quien informó que cargaban “componentes de dos reactores nucleares similares a los utilizados por los submarinos”. Según su testimonio, que no ha podido ser confirmado ante la imposibilidad de realizar una exploración, “no portaban combustible nuclear”. El Gobierno, aseguró Salvamento Marítimo, no pudo hacer “una comprobación exhaustiva” durante el rescate porque el helicóptero desplegado se dedicó a localizar a los desaparecidos.

Tras el hundimiento, la naviera rusa habló directamente de “ataque terrorista” con tres explosiones contra su embarcación. En un comunicado se indicaba que el destino era Vladivostok, una importante ciudad portuaria rusa en el Pacífico, desde San Petersburgo para transportar dos grandes tapas de alcantarilla, 129 contenedores vacíos y dos grandes grúas. La investigación periodística resalta la “inusual elección” de un viaje por todo el mundo en barco a pesar de la extensa red ferroviaria que recorre el país.

Joaquín Vera Romero

Joaquín Vera

Periodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo

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Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo

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