El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene la mecha especialmente corta ante las entrevistas presentadas por periodistas, sobre todo mujeres, que no le bailan el agua. El mandatario volvió a exhibir una falta de respeto hacia los profesionales de la información el domingo, cuando insultó y plantó a la presentadora del programa Meet the Press de NBC, Kristen Welker, después de que esta le exigiera repetidamente pruebas sobre sus constantes afirmaciones de fraude electoral en California y en las presidenciales del 2020.
Trump empezó a mostrarse molesto cuando Welker, que había viajado expresamente para la ocasión a Wisconsin, donde el mandatario se encontraba tras participar en un encuentro con votantes, le preguntó sobre el fondo de anti-instrumentalización de 1.800 millones de dólares que debía indemnizar a las personas “perseguidas por el Departamento de Justicia” por, según defiende el mandatario, el simple hecho de apoyarle. Entre ellas, los condenados por el asalto al Capitolio del 6 de enero del 2021.

En la entrevista, el presidente defendió el fondo, si bien el propio Departamento de Justicia ha retirado la polémica propuesta, que genera rechazo incluso entre las filas republicanas, después de que un juez de Virginia suspendiera temporalmente la iniciativa.
Al ser preguntado sobre si las personas condenadas por agredir a policías durante el asalto al Capitolio deberían recibir dinero de los contribuyentes a través de dicho fondo, Trump evitó dar una respuesta rotunda y afirmó que “muchas de esas personas fueron destruidas por policías corruptos” y “deberían ser compensadas”. El enfrentamiento verbal escaló cuando Welker le recordó que no existían pruebas de tales acusaciones.
Ante esto, Trump reiteró que las elecciones presidenciales del 2020 -en las que perdió contra el demócrata Joe Biden- fueron “amañadas” y aseguró, sin aportar evidencias, que actualmente se está produciendo un “fraude” en el recuento de votos de las primarias de California. “Hay pruebas tremendas, no hay más que pruebas. Las elecciones fueron amañadas”, insistió el mandatario visiblemente irritado, que aportó como argumento la lentitud del proceso: “¿Cree que es normal que empiece un recuento y que cinco días más tarde no estén ni cerca de terminar?”, adujo. A lo que Welker replicó que los funcionarios electorales habían reconocido que el recuento era lento, pero que ello no implicaba un fraude.
“Vamos a dejarlo aquí porque ya he tenido suficiente (…) Gracias, cariño”
Ante la insistencia de Welker por obtener datos verificables, Trump comenzó a descalificar directamente a la entrevistadora y a los medios de comunicación. “Son corruptos, igual que tú eres corrupta. Tu prensa es corrupta y Meet the Press es corrupta”, apuntó el mandatario. “Para ser justos, yo no soy corrupta”, se defendió Welker. “O eres corrupta o eres estúpida”, le reprendió Trump.
Finalmente, tras acusar a la cadena de ser un “canal sesgado y corrupto”, junto con “ABC, CBS y CNN”, según dijo, Trump decidió dar por terminado el encuentro de manera unilateral: “Vamos a dejarlo aquí porque ya he tenido suficiente. Lo siento”, seguido de un condescendiente “Gracias, cariño. Que te diviertas”.
Acto seguido, el presidente se quitó el micrófono de corbata, lo dejó caer en el suelo y abandonó el set, a pesar de los reclamos de Welker. Ella argumentó que había viajado hasta Wisconsin para la entrevista, él le espetó (ya sin micrófono) que ya le había concedido una hora de su tiempo debajo una fuerte lluvia. La entrevista, que se emitió el domingo pero fue grabada en una granja el viernes, fue interrumpida varias veces debido al temporal que interfería con el audio y otros problemas técnicos.
No obstante, la presentadora dijo que, una vez las cámaras se apagaron, la cadena llegó a un acuerdo con el mandatario para hacer otra entrevista “en el futuro”.
Mujeres periodistas
Un extenso historial de ataques
Ya en su primer mandato, el presidente Trump demostró cuál iba a ser su relación con la prensa no afín: una interacción marcada por los fuertes encontronazos con los medios de comunicación. Y los ataques más feroces van dirigidos a las mujeres. Entre los episodios recientes, destaca la vez que Kaitlan Collins, corresponsal en la Casa Blanca de la CNN, le preguntó en febrero sobre el pederasta Jeffrey Epstein y el mandatario respondió que era “mala, que era una mujer joven y que nunca le había visto sonreír”. Collins ha sido blanco del desprecio de Trump otras veces. Durante la pandemia del coronavirus, el mandatario pidió que saltaran su turno de pregunta en la rueda de prensa mientras ella estaba hablando.
Hace unos meses, el magnate también insultó a una periodista de Bloomberg que le había preguntado sobre Epstein en el Air Force One: “Calla, cerdita”, le llegó a proferir.
