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El caos geopolítico actual ha afectado incluso al activo de reserva por excelencia.
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«La tesis alcista para el oro a largo plazo se mantiene intacta», explica Smith.
La caída del precio del oro abrió una posible ventana de compra para los inversionistas que buscan exposición al metal precioso.
Así lo explica Samuel Smith, analista de High Yield Investor, quien en su más reciente informe publicado ayer, 9 de junio de 2026, sostuvo que el reciente retroceso no altera los fundamentos que impulsan al oro desde finales de 2023. «La tesis alcista para el oro a largo plazo se mantiene intacta», afirmó.
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Esa lectura, aunque Smith no lo menciona, también alcanza a PAXG y XAUT, dos activos digitales respaldados por oro físico emitidos por Paxos y Tether, respectivamente, que permiten seguir el precio del metal dentro del mercado de activos digitales, sin operar directamente con lingotes o acciones mineras.
Al momento de la publicación de este artículo, el 10 de junio de 2026, el oro se negocia en torno a los 4.160 dólares por onza. Ese nivel confirma su ingreso en territorio bajista, tras una caída superior al 20% desde los máximos históricos alcanzados a comienzos de año.

El retroceso llegó después de un fuerte mercado alcista. Según Smith, una parte de la bajada responde a una corrección natural tras una subida acelerada. Sin embargo, el analista aclaró que hubo factores macroeconómicos que aumentaron la presión sobre el metal.
«El estallido de la guerra con Irán provocó un aumento significativo de los precios del petróleo», explicó Smith. El motivo es que el conflicto elevó los temores sobre una interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz, una vía marítima ubicada entre Irán y Omán por donde circula —en condiciones normales— cerca del 20% del petróleo comercializado a nivel mundial, tal como ha informado CriptoNoticias.
Ese encarecimiento de la energía alimentó las expectativas de una inflación más persistente en Estados Unidos. Como consecuencia, los mercados comenzaron a descontar que la Reserva Federal (FED) tendría menos margen para recortar las tasas de interés e incluso podría verse obligada a mantenerlas elevadas durante más tiempo.

Aunque el oro suele beneficiarse de los períodos de incertidumbre geopolítica, las tasas altas reducen su atractivo relativo frente a activos que generan rendimiento, como los bonos del Tesoro estadounidense o los fondos monetarios.
Al respecto, Smith afirmó: “Dado que el oro suele considerarse una reserva de valor en comparación con el efectivo, cuanto mayor sea el rendimiento que se puede obtener con el efectivo, menos atractivo resulta el oro como instrumento de ahorro”.
El analista mencionó que Turquía y Rusia vendieron parte de sus reservas de oro. En el caso turco, para respaldar su moneda tras el conflicto regional; en el ruso, para financiar gastos asociados a la guerra en Ucrania y otras necesidades presupuestarias.
“Esto representó un revés para el mercado y generó titulares que asustaron a algunos inversionistas, llevándolos a adoptar una postura más bajista respecto al oro”, remarcó Smith.
Se mantiene la tesis alcista para el oro
A pesar de la corrección, Smith considera que los factores estructurales que impulsan al oro permanecen vigentes. «La demanda estructural de oro, especialmente por parte de los bancos centrales, no ha cambiado, ya que siguen siendo compradores netos, en particular China , y varios otros bancos centrales están destinando una proporción cada vez mayor del oro a sus reservas», señaló el analista.
También destacó que recientemente el oro superó al dólar estadounidense como principal activo de reserva de los bancos centrales.
El analista agregó que la creciente deuda de Estados Unidos, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, Ucrania y Asia, junto con las compras de bancos centrales, continúan respaldando la demanda del metal.
«Los factores fundamentales que impulsaron la reciente racha alcista del oro se mantienen firmes a largo plazo», sostuvo.
A su vez, puso como ejemplo que, desde finales de 2023 hasta principios de junio de 2026, el oro registra un rendimiento superior al 178%. Para Smith, ese recorrido no invalida la posibilidad de nuevas subidas: por el contrario, considera que la corrección actual ofrece un punto de entrada atractivo para inversionistas con una estrategia de largo plazo.

Una visión similar mantiene JP Morgan. La entidad proyecta que el oro alcance un promedio de 6.000 dólares por onza durante el cuarto trimestre de 2026 y se acerque a 6.300 dólares hacia finales de 2027.
Según Greg Shearer, responsable de metales preciosos de la firma, el mercado atraviesa actualmente una etapa de indefinición. «El oro está atrapado en una especie de tierra de nadie técnica», afirmó. Sin embargo, agregó que los riesgos relacionados con inflación, deterioro del poder adquisitivo, preocupaciones fiscales y fragmentación geopolítica continúan favoreciendo la demanda de oro como reserva de valor.
Los riesgos que todavía enfrenta el oro
No todos los analistas creen que la recuperación sea inminente. Goldman Sachs mantiene una proyección de 5.400 dólares por onza para finales de 2026, pero advierte que el camino podría seguir siendo volátil.
«Consideramos que los riesgos a corto plazo para nuestro pronóstico del oro están sesgados a la baja», señalaron los analistas Lina Thomas y Daan Struyven.
La entidad sostiene que el metal sigue siendo vulnerable a nuevas liquidaciones si persisten las tensiones en el estrecho de Ormuz. Los analistas de Goldman advierten que eventuales correcciones en los mercados de bonos o acciones podrían provocar ventas adicionales de oro para cubrir pérdidas en otros activos.
JP Morgan identifica un riesgo similar. «El riesgo bajista más importante para nuestra visión es un escenario en el que el crecimiento y el empleo en Estados Unidos se mantengan sólidos mientras la inflación continúa acelerándose», explicó Shearer.
En ese caso, una FED más agresiva podría debilitar la demanda de oro por parte de los inversionistas.
Por ahora, quienes mantienen una visión alcista consideran que la corrección actual representa una oportunidad para acumular exposición al metal. Si esa tesis termina imponiéndose, PAXG y XAUT podrían acompañar la recuperación del oro una vez que disminuyan las incertidumbres que hoy dominan el escenario global.
