A pesar del entorno de incertidumbre global y de las derivadas de la guerra de Irán, el crecimiento de la economía española mantiene su resiliencia. El informe “Situación España” del servicio de estudios del BBVA, mantiene su previsión de un aumento del PIB de este año del 2,4, y la rebaja en el 2027 al 2,1%, un ritmo todavía consistente.
Este crecimiento se explica por la inercia de la actividad que lleva la economía, por el empleo que sigue creciendo; el dinamismo de las inversiones en servicios, la inversión en construcción de vivienda y una política fiscal expansiva en el corto plazo. El cálculo que hace el servicio de estudios es que será en la segunda parte de este año cuando se notarán los efectos del impacto del aumento de los precios de los insumos, más cuando entonces se espera que ya estén retiradas las medidas de apoyo fiscal en vigor, en principio, hasta final de este mes. Por tanto, efectos en la segunda parte del año especialmente y que se trasladarán más al 2027, cuando el crecimiento será menor.
Más negativos son los efectos en la inflación, que se disparará al 3,8% este año y se moderará solo parcialmente en el 2027, cuando se situará en el 2,8%. Aunque España está mejor situada que otros países europeos para hacer frente a este shock provocado por la guerra de Irán, también pagará un precio elevado. Los incrementos de precios de la energía supondrán una pérdida de competitividad de los productores nacionales, especialmente en el sector de las manufacturas y en el agroalimentario, que pagarán el aumento de los precios de los fertilizantes.
Uno de los elementos que juega a favor del incremento de la actividad es la inversión en la construcción de vivienda, que será un 5,7% más este año, impulsada por la creación de los hogares, aunque se está muy lejos de reducir la brecha actual entre nuevos hogares y nuevas viviendas a disposición, el principal problema que afronta la sociedad española actualmente. Cada año se crean 200.000 nuevas unidades familiares.
En este terreno, BBVA Research pronostica que los precios de la vivienda seguirán subiendo, un 12% este año, pero menos en el 2017, que quedaría en un 5,7%. Respecto a este menor crecimiento de los precios el año próximo, el servicio de estudios subraya que, en cualquier caso, queda por encima de lo que subirán los salarios y también de la inflación.
Una baza a favor para afrontar este problema es el plan de Vivienda del Gobierno, que el servicio de estudios considera que va en la buena dirección, pero que tiene debilidades, como una fragmentación de la gobernanza, por las disputas entre gobierno central y comunidades, un alcance limitado, porque prevé aumentar el parque en solo 33.000 unidades, y por la falta de reformas en el suelo y la seguridad jurídica.
El estudio contempla un impacto reducido o incluso nulo de la regularización de trabajadores extranjeros actualmente en marcha. Podría llegar a un 0,5% del PIB pero no descarta que sea cero, porque muchas de estas personas ya están trabajando en el mercado laboral español, aunque de forma informal. Si hay una parte significativa que no trabajaban y que ahora se incorpora, entonces el impacto podría ser mayor.
Detalla también la diferencia de productividad entre el trabajador español, que sitúa en un 19% por hora. Aquí intervienen múltiples factores, algunos de corrección automática con el tiempo, como es la antigüedad; otros, en cambio, más permanentes, como es el nivel de educación del trabajador, inferior en el inmigrante.
