Trump va haciendo planes sobre la marcha en Irán. El presidente había prometido este jueves que las fuerzas de Estados Unidos iban a atacar a Irán “muy duramente por la noche”, pero, horas después, en una nueva publicación en su red social dijo que cambió de opinión porque se habían logrado avances en las negociaciones de paz con Irán. Aunque aseguró que las conversaciones “habían llegado al más alto nivel de liderazgo iraní y recibido su aprobación”, las autoridades iraníes no confirmaron de inmediato ningún progreso.
En una publicación en redes sociales, el presidente Trump afirmó que había “cancelado los ataques y bombardeos programados contra Irán” que había amenazado con llevar a cabo más tarde esa misma noche.
El jefe de Estado añadió que “las conversaciones y los puntos finales” han sido aprobados por Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Pakistán, Baréin, Kuwait, Jordania, Egipto y otros países, aunque recalcó que el bloqueo naval hasta que se formalice el acuerdo. “La fecha y el lugar de la firma se anunciarán en breve”, agregó
Aunque desde Teherán llegaban noticias que no le confirmaban, Trump redobló su apuesta en la existencia del acuerdo, prácticamente cerrado al comparecer ante la prensa en el Despacho Oval, algo que en su agenda no estaba previsto. El mandatario dijo que no quería poner una fecha límite, pero indicó que la firma del pacto podría ser “a lo largo del fin de semana, en Europa”. Esto significa que él no asistiría porque tiene un fin de semana muy festivo por su 80 cumpleaños. No es la primera vez que da por casi hecho el acuerdo. Pero matizó que el vicepresidente JD Vance, y los enviados especiales Steve Witkoff y su yerno, Jared Kushner, harán el viaje.
Sostuvo que, en cuanto se produzca la firma, el Estrecho de Ormuz se reabrirá al comercio mundial y que EE.UU. levantará el bloqueo de los puertos iraníes. Ante las supuestas reticencias de la república islámica, Trump replicó que los iraníes están de acuerdo con el memorando pactado, donde se indicaría que renuncian a arma nuclear. “Hemos ganado la guerra”, dijo.
Pese a ese optimismo, Irán aún no se ha manifestado oficialmente. Pero según Fars, ”una fuente informada le dijo a FNA que Irán no ha aprobado ningún proyecto de acuerdo ni memorando inicial con Estados Unidos, contradiciendo la afirmación del presidente Donald Trump de que Teherán acordó un texto finalizado”.
Horas antes Trump había prometido un ataque demoledor y había explicitado que el objetivo final era tomar el control de las instalaciones petroleras y de gas del país, sin ofrecer detalles sobre cómo podría materializarse. Sí ofreció, no obstante, un dato clave: “En algún momento en un futuro no muy lejano, tomaremos la isla de Jarg y otros puntos de infraestructura petrolera, y asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, de manera muy similar a como lo hemos hecho con Venezuela”.
Es en la isla de Jarg, frente a la cosa persa en el Golfo Pérsico, donde se encuentra las principales terminales petroleras de Irán. El petróleo es transportado a través de oleoductos hasta la costa, y de ahí a la isla. En Jarg se encuentran también grandes depósitos de combustible e instalaciones de procesamiento de hidrocarburos. Jarg es vital para la economía iraní, y eso se puso en evidencia durante la guerra con Irak (entre 1980 y 1988), en el transcurso de la cual se libraron importantes enfrentamientos en torno a ella.
La mención a la infraestructura petrolera de Irán, y las referencias a Venezuela, son nuevas en el discurso de Trump de los últimos días, que hasta ahora se había limitado a afirmar que iba a castigar duramente a los iraníes, a los que acusa de haber perdido el tiempo para retrasar las negociaciones.
También contrasta con el convencimiento mostrado hasta hace veinticuatro horas por el presidente de que el alto el fuego que se alcanzó en abril y la búsqueda de un acuerdo se mantenían vivos. Así como su convicción de que los iraníes tenían también voluntad de llegar a un pacto.
“Todo sus dirigentes desaparecieron -manifestó el miércoles en la Casa Blanca, en referencia a la guerra-. Así que los reemplazaron y volvieron a desaparecer y de nuevo los reemplazaron y estas personas son con las que estamos tratando ahora. Creo que van a querer llegar a un acuerdo, pero lo averiguaremos”, afirmó el mandatario. Y matizó que “todo está negociado, solo han de firmar un papel”.
Sin embargo, algo se rompió el 10 de junio, cuando acusó a los iraníes de estar entorpeciendo el camino hacia el pacto. Ese mismo día, fuerzas de la Guardia Revolucionaria Iraní impactaron contra un sofisticado helicóptero Apache de los EE.UU. en el estrecho de Ormuz. Los pilotos pudieron ser rescatados ilesos por un dron marino, pero el golpe al orgullo estadounidense fue importante. Trump declaró entonces que los iraníes “van a pagar” el haber tratado de “atrasar las negociaciones”.
La proximidad de un acuerdo pareció más cercana el fin de semana, cuando Trump hizo todo lo posible para que Israel se abstuviera de bombardear Beirut, una de las condiciones de Irán para asumir un pacto. El sur de la capital libanesa es el bastión en el que se ocultan los jefes de la milicia de Hizbulah.
Beniamin Netanyahu y el gobierno de extrema derecha en Tel Aviv es el principal opositor a un pacto con Irán. Considera que en las actuales condiciones el régimen iraní -que ha sido la obsesión del primer ministro israelí durante treinta años- mantendrá su programa de misiles y seguirá siendo una amenaza para el país de los judíos.
Hizbulah es hoy una pesadilla para Beniamin Netanyahu. La milicia chií libanesa, empezó a lanzar cohetes sobre el norte de Israel en solidaridad con Hamas -la organización palestina- en los días que siguieron a la ofensiva de Israel sobre la franja de Gaza, en una acción instigada por Teherán, de la que la milicia es una leal aliada. Para combatirla, Israel penetró en octubre de 2024 para crear una zona tampón en el sur del Líbano, con la idea de impedir que los proyectiles de Hizbulah llegaran a las ciudades del norte de Israel. Sin embargo, Hizbulah se ha revelado como un enemigo más insidioso de lo previsto y sus drones -de fabricación iraní- penetran en el cielo israelí con mayor facilidad de la prevista.
En contraste, Trump quiere acabar la guerra cuanto antes mejor. La guerra en el Estrecho de Ormuz está causando un severo daño en la economía mundial, y aunque en menor grado, también en Estados Unidos. El Banco Mundial presentó un informe el jueves en el que indica que el crecimiento mundial previsto es de un 2,5%, la cifra más baja desde el año posterior a la pandemia de la covid, en 2020. La inflación en Estados Unidos -hasta no hace tanto un tabú para Trump- se ha encaramado a un 4,2%. Y lo que es más importante todavía para el presidente: los republicanos deben presentarse a las elecciones de medio mandato con la guerra terminada.
