Desarticulada una estafa con criptomonedas que defraudó 300.000 euros a más de 120 inversores en España

La Policía Nacional ha desarticulado una red dedicada a cometer estafas mediante falsas inversiones financieras, en una operación en la que han sido detenidas 23 personas en la Comunidad de Madrid y las provincias de Guadalajara y Barcelona por delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

Según las autoridades, los miembros de este entramado desarrollaban un fraude piramidal conocido como esquema Ponzi, por el que habrían estafado a 121 personas con un perjuicio económico acumulado de 300.000 euros.

Este sistema funciona utilizando el dinero aportado por nuevos clientes para pagar supuestos beneficios a los primeros inversores, generando así una falsa sensación de rentabilidad y solvencia. Entre los elementos de los que disponían destacaban una serie de oficinas físicas abiertas al público, publicidad corporativa, personal uniformado o una app que simulaba el funcionamiento de una entidad de inversión legítima.

El dinero era introducido en un complejo circuito de transacciones con el propósito de ocultar el origen ilícito de los fondos

El proceso delictivo comenzaba con la localización, identificación y captación de potenciales víctimas, configurándose estas como perfiles interesados en obtener rentabilidades elevadas mediante la inversión en criptomonedas.

El modus operandi de los captadores estaba diseñado para aparentar profesionalidad: reuniones presenciales, contactos telefónicos y comunicaciones a través de aplicaciones de mensajería, ofreciendo oportunidades de inversión a priori seguras y altamente rentables.

Afianzada la confianza de los perjudicados, les instaban a realizar un conjunto de aportaciones económicas mediante transferencias bancarias o la adquisición de criptomonedas. Con posterioridad, los criptoactivos eran transferidos a direcciones facilitadas por miembros del entramado.

En total, se han bloqueado 38 cuentas bancarias y un saldo de cerca de 75.000€

Los fondos obtenidos eran introducidos en un complejo circuito financiero destinado a dificultar su rastreo. Para ello se utilizaban cuentas bajo el control de distintos miembros de la organización, entre las que se hacían continuas transferencias cruzadas, ingresos en efectivo, retiradas de fondos y pagos a terceros.

En paralelo, una significativa parte del dinero obtenido se transformaba en criptoactivos y se transfería a través de múltiples direcciones para ocultar el origen ilícito de los fondos. En total, se han intervenido 15.000 euros en efectivo, un vehículo, más de 20 dispositivos móviles o tres ordenadores portátiles. Asimismo, se han bloqueado 38 cuentas bancarias y un saldo de cerca de 75.000 euros.

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