Jordi Pujol, sobre CDC: “Hay gente dentro y fuera de Catalunya que quiere que seamos residuales”

El expresident de la Generalitat Jordi Pujol reapareció este lunes en un acto sobre Convergència Democràtica de Catalunya en el que ha vuelto a reclamar la continuidad de la labor que realizaba la formación política que dirigió durante más de dos décadas para responder así a quienes “dentro y fuera de Catalunya quieren que seamos residuales”. 

El acto de ingreso del fondo documental de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) en el Arxiu Nacional de Catalunya, celebrado en Sant Cugat, fue el escenario de un significativo encuentro entre los principales líderes de la extinta formación política, entre los que se encontraban los expresidentes Pujol y Artur Mas o el exalcalde Xavier Trias, y el actual jefe del Ejecutivo catalán y  jefe de filas de los socialistas catalanes, Salvador Illa. En él se hizo un balance sobre la trayectoria política y el servicio prestado por la formación a la historia de Catalunya, un balance que según Illa “es positivo”.

Pujol tomó la palabra para reivindicar la labor de CDC y su vigencia. Según dijo, este partido ha sido “punto de encuentro para un determinado proyecto de Catalunya, y esto continúa vigente”. “Hay que continuarlo y se debe continuar”, insistió ante los presentes.

Jordi Pujol

“Tenemos suficiente capacidad de ilusión, esperanza, fe y generosidad para que toda la gente, venga de donde venga, pueda ser acogida”

Ahora bien, el exdirigente, que presidió la Generalitat durante 23 años, aclaró que él nunca fue independentista, aunque sí se mostró “radicalmente” combativo con una idea que, según dijo, le lanzaron desde “muchos sitios”: “Nos amenazaban” con que “vais a ser residuales”, recordó. “No lo tenemos que ser y no lo seremos. Nos tenemos que oponer con rotundidad”, animó Pujol.

El expresidente valoró el ingreso en el Arxiu Nacional del fondo documental de CDC como un un acto que permite “recordar lo que hemos hecho bien y mal”, puesto que “la historia nos puede ayudar a recordar y a ser realistas, no ser soñadores”. Pero alertó también de que, como cuando CDC jugaba un papel importante en el panorama político catalán y español, “ahora también hay gente que pretende que seamos residuales”. “Hay gente dentro y fuera de Catalunya que quiere que seamos residuales, y esto es lo que tenemos que evitar”,  subrayó, 

Pujol situó la integración de la inmigración como un elemento central para evitar el carácter residual del que advirtió en varias ocasiones . A su juicio, “tenemos suficiente capacidad de ilusión, esperanza, fe y generosidad para que toda la gente, venga de donde venga, pueda ser acogida. Que podamos seguir existiendo como país. Por toda la gente que vive y trabaja en Catalunya”.

Salvador Illa

“Catalunya le debe mucho y no sería el país que es sin Convergència”

En el acto también intervino Illa para elogiar la hoja de servicios de CDC a Catalunya. “Convergència ha sido un partido político importante, por no decir muy importante, para Catalunya; que ha hecho un servicio, aunque se puede estar más o menos de acuerdo, pero ha hecho un servicio; que ha trabajado por la convivencia de Catalunya, algo importante a subrayar de su trayectoria, y si uno hace un cómputo de las cuatro décadas de servicio, creo que el balance es positivo”, comentó. 

Aunque el president remarcó su distancia política con la extinta formación aseguró que “Catalunya le debe mucho” a CDC y que “no sería el país que es sin Convergència”. También reconoció “la tarea y la pasión política al servicio del país” de líderes como Ramon Trias Fargas, Artur Mas, Xavier Trias, Miquel Roca, y sobre todo de Pujol. “Un país que no sabe reconocer esto es un país pequeño y Catalunya no es país pequeño, sino grande”, justificó.

Mas destaca “una manera de hacer alejada del populismo, la demagogia y la hipocresía política, y por tanto, alejada del postureo”

En su intervención, Mas definió la historia de CDC como una “historia de éxito” -por haber ganado todas elecciones de distintas formas, alguna vez en coalición, entre 1980 y el 20215- y “de servicio” desde un doble vector: la catalanidad, porque el partido “respondió a una idea de la identidad y personalidad nacional”, y el catalanismo, porque “actuó al servicio de los intereses de Catalunya sin dependencia de ningún tipo”. También puso en valor “una manera de hacer y de ser” propia de la extinta formación política, “alejada del populismo, la demagogia y la hipocresía política, y por tanto, alejada del postureo”. La clave del éxito fue que CDC “puso su ideología al servicio de la realidad y el país, y no el país al servicio de la ideología”.

Como conclusión, Mas señaló que CDC fue “objeto de deseo”, algo que consideró “normal”, pero denunció que también fuera “objetivo de destrucción”.

Josep Rull

“CDC ya no existe, pero los convergentes sí que existen, sí que existimos”

Por su parte, para el presidente del Parlament, Josep Rull, este era “un acto con mucha emotividad, mucho sentido y mucho propósito”, máxime porque él mismo se ha declarado convergente. “El legado viene de un proyecto excepcional y extraordinario, que es Convergència”, valoró. Rull habló de la fundación del partido y resaltó de aquel momento “la idea de entender que para que el nacionalismo catalán fuera transformador y operativo requería” ocupar “la centralidad del país y “un instrumento de expresión mayoritaria, no una expresión pequeña, residual, testimonial y periférica”.

“Convergència Democràtica de Catalunya ya no existe, pero los convergentes sí que existen, sí que existimos y sí que estamos desde posiciones muy diversas y distintas”, prosiguió Rull, que remarcó que “aquella manera de hacer continúa vigente”. “Sumar es más importante que restar, hacer es más importante que deshacer y construir que destruir, son las tres divisas de una maneras de entender el país y la nación”, concluyó.

Luis B. García García

Redactor de la sección de Política. En La Vanguardia desde 2009. Licenciado en Filosofía por la UB y en Periodismo por la URL

Iñaki Pardo Torregrosa

Redactor de La Vanguardia y colaborador de la revista cultural El Ciervo. Cubre la actualidad política catalana desde 2017

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