Fedea advierte que el subsidio para mayores de 52 años desincentiva la vuelta al trabajo

Fedea advierte sobre los efectos negativos que comporta la reforma del subsidio de desempleo para mayores de 52 años que se realizó en 2019, y que mejoró claramente la cobertura de estos trabajadores. Los principales, según este centro de estudios, son que reduce los incentivos para reincorporarse al mercado laboral, algo especialmente claro entre los empleos de baja remuneración o a tiempo parcial, y que supone un coste elevado. El coste adicional que supone lo cifra en 17.935 millones de euros para el periodo entre 2019 y 2030.

Aquella modificación del subsidio por desempleo del 2019 volvió en gran parte a los criterios anteriores a la reforma del 2012, la del Gobierno de Mariano Rajoy, después de la crisis financiera. Básicamente, se rebajó la edad de percepción a los 52 años, cuando antes era a los 55; se facilitó el acceso al no tener en cuenta la renta de la unidad familiar, sino solo la individual; aumentó el número de años que se podía recibir, básicamente permitiendo llegar a la jubilación; y elevó la base de cotización a la Seguridad Social al 125% del SMI.

Desde el 2019, se ha producido un aumento de los perceptores del subsidio, 37 puntos más en 2030 de los que existirían sin la reforma, lo que supone 315.000 perceptores adicionales desde el 2019 hasta el 2030, lo que conlleva un aumento de coste para el sector público.

El estudio compara el objetivo que tenía este subsidio, el de conceder una renta de sustitución para los trabajadores de mayor edad, con el resultado, que ha sido en la práctica cubrir la brecha entre la pérdida de empleo y el acceso a la jubilación de un colectivo que tiene dificultades objetivas para regresar al mercado laboral.

Además de los inconvientes ya citados, como l reducción de incentivos para volver al trabajo y el incremento del coste, Fedea también añade un potencial problema de equidad, porque no tiene en cuenta la unidad familiar, sino que el nivel de renta para acceder a la ayuda se establece a título individual.

En los últimos 20 años, la población española ha aumentado significativamente, un proceso que ha ido acompañado de un  envejecimiento significativo. En este periodo, las personas mayores de 50 años han aumentado en 6,8 millones, hasta suponer el 42% de la población total. Un proceso que ha ido también acompañado por un incremento de las personas ocupadas mayores de 50 años, que se han duplicado en el periodo, de 4 a 8 millones en el 2029, de manera que ya suponen el 36% del total de ocupados.

Más mayores ocupados, pero también más mayores en desempleo, y  entre los que reciben prestaciones por desempleo. Y también una mayor presencia de trabajadores de este tramo de edad que reciben el nivel asistencial, como es el subsidio por desempleo, que rozan el 60% del total, mostrando de esta manera una permanencia más larga en situación de desempleo.

Jaume Masdeu Burch

Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia

También te puede interesar