En los colegios electorales, camisetas de la selección … y de Abelardo de la Espriella

La marca Abelardo de la Espriella style se convirtió en la moda de rigor durante las primeras horas de la jornada electoral en Bogotá y Medellín. Pero el atuendo predilecto de los votantes de la derecha no son los sombreros Panamá ni las chaquetas tipo blazer color lila con pañuelo multicolor, como las que De la Espriella vende en su boutique digital. 

Iban vestidos, al igual que el agresivo candidato ultra, de la camiseta de la selección de fútbol. Incluso las camisetas con la estampa de la cabeza de un tigre y alguna gorra de béisbol con la consigna patriotera de la campaña: “Firmes por la patria”. 

De la Espriella —apodado El Tigre— votó en Barranquilla junto a toda su numerosa familia vistiendo la camiseta amarilla. “¡Vamos a derrotar al régimen con el fervor del pueblo colombiano y la ayuda de Dios (…) firmes por la patria!”, dijo en referencia al gobierno de Gustavo Petro, democráticamente elegido en 2022 y con una elevada valoración en las encuestas, que apoya al candidato de la izquierda, el senador y filósofo Iván Cepeda.

Siguiendo el ejemplo de Jair Bolsonaro —y ahora el hijo del polémico expresidente brasileño, Flavio— de apoderarse de la camiseta de la canarinha, De la Espriella se ha dado cuenta del poder del futbol vestido de colores nacionales. Es la versión política del lucrativo patrocinio corporativo del Mundial: vender un Big Mac porque se identifica subliminalmente con aquel gol de Luis Lucho Díaz. 

Las protestas de Cepeda de que la camiseta representa a todos los colombianos y no debería ser utilizada por un solo candidato cayeron en saco roto cuando la autoridad electoral anunció la semana pasada que “no existe ninguna restricción sobre el uso de una prenda deportiva”.

Las camisetas son “una forma sencilla de resumir las narrativas al estilo MAGA: que la izquierda es antipatriótica, obsesionada con las minorías y se muestra débil a la hora de defender la nación”, sostiene Geoff Dyer, el editor latinoamericano en un artículo. del Financial Times.

“Estamos vendiendo muchas camisetas y muchas gorras”, dijo un vendedor de camisetas de fútbol cerca de la plaza Botero, en el centro de Medellín, enseñando una gorra de béisbol con la consigna “Firmes por la patria”. Añadió: “Yo apoyo a Abelardo, y eso que yo soy venezolano y dice que nos quiere echar”, añadió sonriendo.

De la Espriella distribuyó un delirante montaje de inteligencia artificial en el cual su avatar marca el gol de la victoria por la Patria Milagro frente a la Patria Miseria de izquierda después de que el portero de su equipo, personificado por el candidato a vicepresidente, José Manuel Restrepo, parara un disparo del delantero centro del adversario… Iván Cepeda. Solo el sesgado arbitraje de Daniel Coronel —el periodista de investigación cuyas exclusivas sobre los negocios oscuros de El Tigre han sacado de quicio a de la Espriella— retrasa unos segundos la victoria final de la Patria Milagro.  

Para algunos votantes en un país de diez millones de víctimas, los chistes pueden resultar fuera de lugar. Aún más, cuando se sabe por la biografía-hagiografía de De la Espriella, escrita por el publicista argentino Ángel Beccassino, que “a Abelardo le repugna el fútbol, nunca ha ido a un estadio a ver un partido y le da igual lo que pase en un Mundial”.

 Por si no bastaran las camisetas amarillas y las banderas tricolores para convencer a los votantes, la llegada ayer a Bogotá del senador trumpista por Ohio Bernie Moreno, muy próximo a De la Espriella, fue un recuerdo de que EE. UU. presiona fuertemente en favor de una victoria del candidato de Unidos por la Patria. Moreno dijo antes de la primera vuelta que EE. UU. no reconocería un resultado favorable a Cepeda de haber “indicios de intimidación”. 

En un mensaje en redes sociales solo cuatro días antes de las elecciones, Donald Trump instó a los colombianos a “salir a votar” a De la Espriella y calificó a Cepeda como “marxista de la izquierda radical”. De la Espriella, que tiene triple ciudadanía —Colombia, EE.UU. e Italia—, ha anunciado que quiere seguir a Daniel Noboa, el presidente ecuatoriano, y pedir la plena colaboración militar de EE.UU. en la lucha contra los grupos armados y narcotraficantes.

No es de extrañar, pues, que el meme favorito que circula en las redes de Cepeda sea de Dela Espriella vestido con la camiseta estadounidense y la frase: “La verdadera camiseta de Abelardo”.

Pese a su reticencia a recurrir a gestos populistas, Cepeda se vio forzado a responder. La semana pasada se le presentó una camiseta de la selección adornada con su nombre.

Por lo menos el candidato de Pacto Histórico resistió la tentación de seguir a De la Espreilla el día  electoral. Vestía su habitual camisa blanca sin cuello al votar en el barrio popular de Kennedy en Bogotá, donde las subidas del 30% del salario mínimo y los programas sociales de Petro han elevado el voto de la izquierda.

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