Las operaciones de rescate siguen en toda Venezuela a más de una semana del doble sismo, que representa una catástrofe sin precedentes y en el que, hasta el momento, el gobierno venezolano declara la muerte de al menos 2.295 personas y 11.267 heridos.
La misma presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la noche de este miércoles que las labores de búsqueda y rescate de supervivientes continúan en todo el país.

Siguen las operaciones para sacar a Hernán Gil, un portero encontrado entre los escombros del edificio donde trabajaba, que colapsó en Playa Grande, La Guaira, la zona cero del doble terremoto que ha conmocionado al país.
Es una auténtica carrera contrarreloj: las misiones de socorro implican a cientos de personas y llevan ya más de 50 horas en marcha desde que Hernán fue localizado con vida. ”Se encuentra en un paso subterráneo en una caseta de seguridad con 140 toneladas de escombros encima. Hoy se ha replanteado la estrategia y se está buscando un nuevo acceso”, ha afirmado a la agencia EFE un portavoz de la Cruz Roja de Costa Rica, involucrada en el rescate.
El equipo de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) de Bomberos de Chile lo localizó a través de una pequeña rendija entre los escombros, donde vieron una mano que se movía pidiendo ayuda. Desde ese momento se activó el operativo. El diálogo entre los rescatistas y Hernán es continuo, al igual que la hidratación, que se realiza a través de una manguera que baja por esa misma rendija.
Los socorristas todavía no se han pronunciado sobre el posible éxito de la operación, calificada de “muy sensible”. El mayor problema radica en que Hernán se encuentra en un sótano y “hay mucha carga de materiales”, ha declarado a EFE uno de los más de 60 rescatistas portugueses involucrados en la operación.

“Es realmente un milagro”, declaró a la agencia AFP la esposa de Gil, Gusbimar González, siempre presente frente al edificio desde el pasado jueves, donde su marido está luchando por sobrevivir. “Están tratando de quitar los escombros con herramientas manuales porque no pueden meter máquinas ya que el edificio está muy afectado”, dijo a EFE, esperando que la situación se resuelva lo antes posible.
Cada movimiento conlleva un riesgo muy alto de provocar nuevos derrumbes. Esto supone un peligro tanto para los rescatistas como para Gil. ”Estamos muy cerca pero necesitamos máxima seguridad, estamos trabajando despacio. Tenemos que llegar más cerca para que sea seguro sacarlo sin comprometerlo a él ni a nosotros”, explicó uno de los rescatistas.
Los bomberos chilenos también introdujeron una cámara por la rendija, lo que permitió ver su estado: aparece visiblemente cansado y con una herida en el ojo derecho que requiere atención médica.
Según algunos voluntarios de la Cruz Roja de Venezuela, Hernán sigue con vida gracias a la garita, que de alguna manera contuvo el peso de los escombros actuando como un escudo.
Equipos de rescate de siete países, Venezuela, Chile, Estados Unidos, Portugal, Costa Rica, El Salvador y México, trabajan sin descanso desde hace tres días para sacar a Hernán de entre los escombros, en una situación de extremo riesgo que evoluciona constantemente.
Nayib Bukele también se pronunció sobre la situación y afirmó que los equipos de El Salvador han llegado a la zona y que “siguen trabajando sin descanso y con la esperanza de ponerlo a salvo”.

Después de los dos seísmos ocurridos hace una semana, la ONU, que coordina la actividad, estima, según sus datos, que han llegado entre 2.500 y 3.000 rescatistas extranjeros a Venezuela.
A menudo, las labores de rescate pueden prolongarse durante días y en condiciones precarias, sin el uso de maquinaria debido a la peligrosidad de la situación, aún inestable, tal como ocurre en el caso de Hernán Gil.
