
Hace casi un año el portavoz del PP Borja Sémper anunció que se retiraba temporalmente de la primera línea política para tratarse de un cáncer de páncreas y hace dos meses volvió a al dirección del partido tras haberse recuperado. Este jueves el dirigente conservador ha dado íntimos detalles de todo el proceso en una larga entrevista en El Món a RAC1, en la que también ha pedido “cautela” a la hora de usar comparaciones en referencia a las declaraciones del presidente de su partido, Alberto Núñez Feijóo, sobre el “cáncer que no podemos pagar” en relación con el coste excesivo de las bajas laborales.
“Tenemos que ser conscientes que ciertas comparaciones molestan a gente y convendría tener cautela” ha reconocido el también vicesecretario de Cultura y Deporte del PP, quien ha añadido que “una baja por enfermedad no es un capricho”. Asimismo ha explicado que actualmente un asalariado por cuenta ajena si es detectado de cáncer cobra el 75% de su salario, algo que a su juicio, no se puede aceptar.
Sin embargo, ha distinguido entre las bajas por enfermedad y las bolsas de fraude que existen y que, según ha detallado, ha hecho que el coste financiero para las empresas haya pasado de 14.0000 millones de euros a 33.000 millones en siete años. “Hay que abrir un debate profundo serio y sin prejuicio”, ha emplazado el portavoz quien se ha preguntado si se puede aceptar una carga financiera de 33.000 millones de euros.
El cáncer es una enfermedad conocida en la familia de Sémper, casado con la actriz Bárbara Goenaga, pues sus suegros murieron por esa causa. Así que una cuestión difícil que el matrimonio tuvo que afrontar es cómo explicar a los hijos la situación, en particular a los dos pequeños de 10 y 7 años que ambos comparten. “Este cáncer no va a matar a papá como a los abuelos”, les contaron con “honestidad y transparencia”. Asimismo, el dirigente popular ha confesado que llegó a sentir “una gran pena por dejar de vivir” y que evidentemente pensó en dejar la política de forma definitiva.
El portavoz popular ha relatado que el diagnóstico de su cáncer fue consecuencia de una prueba de cáncer de pulmón que le pidió su mujer, concienciada por la muerte de sus padres, que detectó una mancha en el páncreas que a la postre se confirmó comoun carcinoma. “Darle la razón a mi mujer de esta manera me va perseguir toda la vida”, ha bromeado Sémper, quien ha admitido que durante este proceso ha tirado mucho de humor negro. “Que no soy de Bilbao, soy de San Sebastián”, le llegó a espetar al médico que le trató para sugerirle una dosis más suave de radioterapia, que no le sentó nada bien, según ha confesado.
Tras señalar que durante la enfermedad se refugió en los libros y el cine, que dejó de seguir la política -“veía la casquería de la política y la dejé de lado”, ha dicho- y que se planteó abandonarla para siempre, el dirigente del PP ha reconocido que su “horizonte político es limitado” pero ha mostrado su deseo de continuar un poco más “si conseguimos gobernar”. En este sentido, ha indicado que le gustaría “fortalecer la sanidad”, lo que podría entenderse como un deseo de ser ministro del ramo aunque no ha concretado nada.
En un plano más político, Sémper ha asegurado que la relación con Junts en el Congreso está “absolutamente normalizada, en el sentido de que hablamos, de que sabemos que es lo que opinan” y ha agregado que un partido que “aspira a gobernar España” cómo “no va a hablar con ERC, con Sumar o con Podemos”. No obstante, ha considerado que se podría haber pasado página del procés sin la ley de Amnistía, pues, a su entender del ‘procés’ “se pasó página cuando se acabó, cuando se demostró que no pudo salir adelante y cuando actuó el Tribunal Supremo”.
A su juicio, no se puede hacer política “con un retrovisor, ya que indicó que los problemas de Catalunya hoy son los del año 2027, 2028, 2030” y esta comunidad tiene “problemas muy homologables a los de cualquier otra sociedad”, que tienen que ver con la educación, la vivienda, el transporte o la seguridad, entre otros. ”Tiene los mismos problemas que tiene un aragonés, en términos comparados, o que tiene un madrileño, adaptados a la realidad socioeconómica de Cataluña y tenemos que hablar de esto”, ha aseverado.
En relación con la oficialidad del catalán, el euskera o el gallego en las instituciones europeas, Sémper ha rechazado que el PP haya impedido este reconocimiento. “Quien ha puesto pegas no hemos sido nosotros” sino los “socios europeos, que han dicho” que el tema de la oficialización del catalán en Europa es “abrir un melón que impacta en otros países”. Así por ejemplo ha apuntado que a los polacos les genera “un problema político de primer nivel con el ruso, por ejemplo”, y también “a los alemanes”. “Otra cosa es que esto se haya convertido en una moneda de cambio para que alguien se crea que esto es posible”, ha contrapuesto.
El futuro de la lengua, ha resumido Sémper, “no depende que se hable o no en Bruselas”, sino de “lo capaces que seamos de hacerla atractiva, sobre todo para las nuevas generaciones y los nuevos catalanes”.

