La música del azar

Hay una curiosa coincidencia en la historia del éxtasis futbolístico local. La victoria de España en el mundial de Sudáfrica se produjo un día después de la gigantesca manifestación en Barcelona que dio inicio al ciclo soberanista catalán. La entusiasmante victoria de España en el mundial de Estados Unidos ha tenido lugar tres días después de la sentencia de la justicia europea que pone fin a ese ciclo, avalando la ley de Amnistía. Alfa y omega con goles de Andrés Iniesta (2010) y Ferran Torres (2026), jugadores del Futbol Club Barcelona. La música del azar.

En julio del 2010, la legislatura agonizaba como consecuencia de la crisis económica. El mundial de Sudáfrica fue un breve respiro. El mes de mayo de aquel año, José Luis Rodríguez Zapatero se había visto obligado a cambiar de política ante el progresivo empeoramiento del déficit público. Sin el respaldo alemán, el keynesianismo era imposible en el sur de Europa.

El ‘procés’ arrancó con el mundial de Sudáfrica y la amnistía queda sellada con el de Estados Unidos

En una dramática reunión del Ecofin, el Directorio Europeo advirtió a la ministra Elena Salgado que la única manera de calmar la apuesta de los mercados por la ruina de España era proceder a un enérgico recorte del gasto público. 10 de mayo del 2010. Al día siguiente, Barack Obama llamaba al presidente español para recordarle que la estabilidad de toda la zona euro estaba en riesgo. “Debe usted tomar medidas enérgicas”, le dijo. Nicolas Sarkozy llegó a amenazar con la salida de Francia del euro si España e Italia no recortaban.

Zapatero podía haber dimitido para convocar elecciones y someter la política de austeridad al voto popular. Habría sido un desafío. Habría tensado mucho la cuerda. No dio ese paso. Rectificó, acudió al Congreso para anunciar un recorte de 15.000 millones en dos años, y dejó de ser ZP. La legislatura quedaba sentenciada y ello provocó un corrimiento de fuerzas en el seno del Tribunal Constitucional. El magistrado Manuel Aragón Reyes, antiguo profesor de Zapatero, entendió que era el momento de cambiar de bando para promover una resolución “ejemplarizante” sobre un Estatut cuyo preámbulo definía a Catalunya como nación. La sentencia fue escrita con lápiz de carbón 8B. Felipe González, siempre preocupado por la estabilidad de España, dijo lo siguiente: “La sentencia contiene afirmaciones políticas ofensivas”. 28 de junio del 2010.

La bandera de España en el rascacielos luminoso de Nouvel en Barcelona
La bandera de España en el rascacielos luminoso de Nouvel en BarcelonaAlejandro Garcia / EFE

Hubo respuesta en las calles de Barcelona. Manifestación multitudinaria bajo el signo de la soberanía. “Som una nació, tenim dret a decidir” , decía la cabecera. El presidente de la Generalitat, el socialista José Montilla, no pudo acabar el trayecto, hostigado por manifestante airados. Convergència tomaba de nuevo el control de la política catalana. 10 de julio. Al cabo de veinticuatro horas, España ganaba el mundial de Sudáfrica y miles de personas salían a la calle en el área metropolitana de Barcelona con banderas españolas.

Hay una historia poco conocida de aquellos días. El Gobierno barajó la posibilidad de que la selección regresase a España por Barcelona, para después trasladar el festejo a Madrid. Idea de Miguel Barroso, antiguo asesor de Zapatero, un hombre influyente en las bambalinas del Partido Socialista, fallecido en 2024. Diría que hoy le echan en falta. La Federación Española de Futbol, entonces presidida por Ángel María Villar, se opuso. La selección aterrizaría directamente en Madrid, sin concesiones federalistas.

Recuerdo que un diario turco, el liberal Vatan, publicó aquellos días un interesante reportaje sobre el contraste de banderas en Barcelona, con un titular muy llamativo que decía “Dün dündür”, expresión popular turca que vendría a significar: “ayer es ayer”. Los goles entran, las banderas pasan. Salió en las revistas de prensa y en La Vanguardia comentamos aquel artículo turco.

¿Está muerto el independentismo? El último barómetro del CEO señala un repunte

En 2010, el independentismo catalán cobraba forma como gran movimiento de masas. El procés, sin embargono aceleró de inmediato. En noviembre del 2010, CiU ganó holgadamente las elecciones catalanas, tuvo tiempo de pactar unos presupuestos con el PP, y aceleró después de asustarse con el movimiento de los indignados en 2011. Los del 15-M cercaron el Parlament y obligaron a los gobernantes catalanes a usar un helicóptero. La protesta por los recortes empezaba a ser más intensa de lo que había previsto Artur Mas, y los herederos de Jordi Pujol se habían jurado a si mismos que nunca más volverían a la oposición para ceder el paso a una alianza de las izquierdas. Lo que vino después es conocido por todos.

En 2026, el independentismo parece derrotado, aunque el último barómetro del CEO, instituto de opinión pública de la Generalitat, que goza de buena reputación, indica un repunte de esa preferencia política, que hoy sería compartida por el 45% de los catalanes, cinco puntos más que hace un año.

Quien conozca un poco la historia de Catalunya sabe que no hay que dar nunca por muertas las tensiones aparentemente apagadas de una sociedad que en el pasado alternó varias veces estallidos y quietudes. La victoria de España en Estados Unidos ha provocado una sincera efusión de alegría en Catalunya, sobre todo en el área de Barcelona, con muchas más banderas españolas que hace 16 años. A partir de ese dato, lo más inteligente que hoy podría hacer la Brigada Aranzadi es aplicar sin dilación el veredicto de la justicia europea sobre la amnistía. Vienen curvas en la realidad profunda de Europa. Viene un tiempo aún más incierto.

La música del azar. Hay otra significativa coincidencia entre ambos mundiales de fútbol. En 2010, Rodríguez Zapatero se hallaba en horas bajas. En 2026, vuelve a estarlo.

Enric Juliana Ricart

Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)

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