Los demócratas capitalizan el rechazo a Trump y las encuestas les dan vencedores en las ‘midterms’

Las elecciones legislativas de mitad de mandato suelen pasar factura al partido en el poder, y el Partido Republicano de Donald Trump no es una excepción. De cara a los comicios que se celebrarán el 3 de noviembre en Estados Unidos, en los que se renovará la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, la mayoría de encuestas coinciden en que es muy probable que los republicanos pierdan su mayoría en la cámara baja y podrían perder también el control del Senado. Ese resultado dificultaría a la Administración Trump hacer avanzar su agenda, podría bloquear algunos de sus nombramientos para el gabinete o el Tribunal Supremo y permitiría a los demócratas iniciar comisiones de investigación contra el presidente y su gobierno, así como bloquear solicitudes presupuestarias para financiar las deportaciones masivas o la guerra en Irán.

Según una encuesta publicada ayer por la CNN y realizada por SSRS, los demócratas aventajan a los republicanos por 8 puntos en la intención de voto general para el Congreso y en 20 puntos en cuanto al entusiasmo para votar en los próximos comicios. La mayoría de los estadounidenses expresa su descontento con la clase política y, de hecho, reclama un cambio en la mayoría de sus representantes. Las promesas de cambio radical respecto al mandato de Joe Biden, especialmente en el aspecto económico, llevaron a Trump al poder por segunda vez en el 2024, año en el que venció por sorpresa en el voto popular contra Kamala Harris y en el que los republicanos consiguieron estrechas mayorías en las dos cámaras legislativas.

Sin embargo, los candidatos republicanos ya no se pueden aferrar al cambio: sus representantes son responsable directos, por acción y omisión, del rumbo que ha tomado el país en el último año y medio, en el que la Casa Blanca ha aplicado elevados aranceles a la mayoría de países del mundo, ha iniciado una costosa guerra en Irán, ha recrudecido su campaña de deportaciones masivas y todo ello ha contribuido a seguir aumentanto el coste de la vida de los estadounidenses.

Hace un año, la mayoría de los estadounidenses (por un margen de 7 puntos) consideraban que los republicanos eran “el partido del cambio”; hoy, los demócratas sobrepasan a sus adversarios por 10 puntos, un giro drástico en la misma encuesta en apenas 12 meses. Un giro parecido ha ocurrido en cuanto a la percepción sobre los esfuerzos de cada partido para combatir el coste de la vida, que se ha convertido, junto con la batalla contra la corrupción de Trump, en uno de los mensajes centrales de la campaña demócrata. El 63% de los estadounidenses afirma que el Partido Republicano presta muy poca atención al coste de la vida, frente al 52% que opina lo mismo sobre los demócratas.

Pese a las fuertes caídas de los republicanos, los demócratas también salen mal parados en las encuestas recientes, especialmente si se tiene en cuenta que el partido en la oposición suele despuntar. Seis de cada diez adultos registrados como demócratas consideran que el partido necesita cambios importantes o una reforma completa. Es algo que se ha materializado en un giro hacia la izquierda en varios estados en los que se ha elegido este año a candidatos socialistas o socialdemócratas en las primarias, como Kentucky, Nueva Jersey, Ohio, Pensilvania o Texas.

Pese al reclamo de cambios, el principal elemento cohesionador de los demócratas sigue siendo el rechazo a Trump, que ya supera la lealtad que él inspira entre los republicanos. El 70% de los votantes demócratas afirma que su voto en noviembre servirá para expresar su oposición al presidente, mientras que tan solo el 41% de los republicanos piensa votar como muestra de apoyo.

El índice de aprobación del presidente se ha recuperado un poco en el último mes, pero sigue estando entre los más bajos de su década en política, así como de todos los presidentes en la historia de EE.UU. Según una encuesta realizada por Ipsos para Reuters, la popularidad del mandatario está en el 37%, tres puntos más de su nivel más bajo. De todas sus medidas, una de las que genera más oposición es la guerra conjunta con Israel en Irán, que ya se alarga más de cinco meses cuando afirmó en un inicio que iban a ser dos semanas. Concretamente, tan solo el 30% de los estadounidenses apoya esta guerra, según la encuesta.

Es un dato alarmante para los republicanos si se pone en perspectiva. La invasión de Irak (2003-2011) contaba con el apoyo de alrededor del 70% en sus primeros meses, y la invasión de Afganistán (2001-2021), cerca del 90%, según encuestas de Gallup.

Javier de la Sotilla Puig

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