El grupo MMM, un fabricante histórico de tubos de automoción, ha cerrado su planta de Molins de Rei incapaz de superar el concurso de acreedores. Sin embargo, el legado de la familia Priu seguirá vivo después de más de ochenta años en el mercado.
“El grupo chino PXI ha comprado la unidad productiva y eso ha permitido salvar la fábrica de Rumanía y los 14 empleos del área de gestión de la sede de Molins de Rei”, comenta el abogado Jordi Albiol, del despacho RCD, quien ha sido designado como administrador concursal por el juzgado mercantil 2 de Barcelona. La filial Metalic Parts, que también fabricaba componentes en el área de Barcelona, ha quedado al margen de la operación y ha puesto fin a su actividad.
Manufactura Moderna de Metales (MMM) nació hace más de 80 años bajo el liderazgo de la familia Priu. Salvo el tubo de escape, fabricaba todo tipo de conductos que transportaban agua, gases o combustible en el interior del coche. Piezas esenciales que llegaban a los vehículos de marcas como Nissan –el grupo que le permitió iniciar el negocio en la década de los 50–, BMW, Volkswagen, Toyota o Suzuki. La compañía exportaba más del 90%.
En Molins de Rei, había llegado a emplear a unas 180 personas, una cifra que superó los 600 en todo el mundo. Sin embargo, una fuerte política de inversiones y una coyuntura global desfavorable –la guerra en Ucrania obligó al cierre de una fábrica en Rusia, entre otras cuestiones– llevaron a la compañía a reestructurar la deuda en 2023 y presentar concurso de acreedores el año pasado. Entonces, la firma consiguió esquivar su desaparición sellando un convenio para refinanciar 50 millones de su pasivo. Aquel acuerdo, cerrado en otoño del año pasado, implicó un resultado inusual: Cofides, la Compañía Española de Financiación del Desarrollo, asumió el control del 40%.
Con el transcurso de los meses, el grupo MMM logró reducir las deudas hasta los 30 millones de euros pero a pesar de ello, se ha visto incapaz de cumplir con lo pactado y no ha tenido más remedio que volver a presentar concurso este año. Sin la posibilidad legal de llegar a un segundo convenio, el negocio ha ido directamente a liquidación. El caso todavía no se ha cerrado. “Aún nos falta vender la fábrica de México. En los próximos meses, confiamos en traspasar aquella unidad productiva a un fabricante del sector”, comenta Francisco Lacasa, del despacho AGM y abogado de la empresa.
En cuanto a PXI Automotive Spain, es la filial de un grupo chino llamado PXI Auto Components que cotiza en la bolsa de Shenzen. Factura del orden de 130 millones de euros al año y ya cuenta con presencia en Catalunya. En el municipio de Torelló tiene una fábrica de componentes que a partir de ahora podrá aumentar de capacidad gracias al know-how y la fábrica de Rumanía de MMM.
