Donald Trump afirmó el viernes que, una vez derrotado Irán, declararía el estratégico estrecho de Ormuz como “territorio de Estados Unidos”, en un tono que daba a entender que estaba bromeando. También defendió su decisión de entrar en guerra para impedir que Irán se dote de armas nucleares y aseguró que “nunca se disculpará” por ello, pese al aumento del precio del combustible que están sufriendo los estadounidenses.
“Una vez que hayamos terminado de derrotar a Irán (…), pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos”, afirmó el presidente estadounidense, con una ligera sonrisa, durante un mitin en Garden City, cerca de Nueva York.
Donald Trump ha repetido que Estados Unidos tiene el “control” del estrecho de Ormuz, una afirmación que Teherán ha calificado de “mentira”. Según Brian Schwartz, periodista de The Wall Street Journal, que citó en X a un alto funcionario de la Casa Blanca, el presidente “estaba bromeando” cuando dijo que Ormuz se convertiría en “territorio estadounidense”.
El sábado por la mañana, el viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, reaccionó a las declaraciones del presidente estadounidense asegurando en X que el estrecho de Ormuz “seguirá siendo iraní”.
“El estrecho de Ormuz ha sido iraní, es iraní y seguirá siendo iraní. Este estrecho solo se abrirá y cerrará por orden de Irán. Mientras se nieguen a aceptar la realidad de su derrota y sigan haciéndose ilusiones, Irán continuará imponiendo un bloqueo”, declaró Gharibabadi.
“El estrecho de Ormuz no puede ser tomado por asalto con un tuit o un portaaviones, ni mediante un decreto presidencial ni con un discurso de campaña electoral”, recalcó también el responsable iraní.
En la práctica, este paso estratégico para el comercio mundial de petróleo permanece bloqueado por Irán desde el comienzo de la guerra, mientras que Estados Unidos, por su parte, mantiene un bloqueo sobre los puertos iraníes.
“Si tienen que pagar un poco más” por la gasolina, “está bien. (…) Nunca me disculparé. Tomé la decisión correcta”, declaró. En comparación con los niveles anteriores a la guerra, el precio de la gasolina en Estados Unidos registraba el viernes un aumento de más del 35%.

El conflicto es impopular y el descontento de los hogares por el coste de la vida ha provocado una fuerte caída de la popularidad de Donald Trump. Esta defensa del conflicto en Irán se produce justo después de que el vicepresidente JD Vance ofreciera un discurso algo diferente sobre los objetivos perseguidos.
“El petróleo ha bajado y está mucho más barato que en los máximos alcanzados al comienzo del conflicto. Ese es el objetivo número uno: conseguir que el petróleo y la gasolina sigan siendo baratos para los estadounidenses”, declaró a la cadena Fox News.
“Y después, el objetivo número dos es, obviamente, garantizar que Irán nunca se dote de armas nucleares”, añadió JD Vance, quien aseguró: “Creo que estamos logrando ambos objetivos”.
