Warsh siembra dudas sobre su capacidad para combatir la inflación

El dilema al que se enfrenta Kevin Warsh, al mando de la Reserva Federal (Fed) desde el pasado mayo, tiene una dimensión hamletiana, de marcado carácter existencial: ser o no ser.

Estos primeros meses de gobierno del banco central de Estados Unidos han provocado cierto desconcierto, marcado por su política de opacidad.

Warsh sostiene que subir los tipos puede ser un arma contra la inflación, pero no el principal instrumento

Según los analistas, el dilema al que se enfrenta Warsh consiste en que una economía en proceso de debilitamiento podría tentarle a bajar los tipos de interés antes de que la batalla contra la inflación haya terminado. La campaña de presión del presidente Donald Trump, que le nombró bajo el precepto de que baje el precio del dinero, le coloca en una posición difícil, obligándole a elegir entre lo que necesita la economía y lo que quiere el presidente.

Su discurso parte de que la reducción de la inflación es su principal bandera, y eso le ha generado unas expectativas que debe cumplir. La Fed mantuvo los tipos de interés sin cambios el mes pasado, tal y como se esperaba en términos generales, pero los inversores reaccionaron con dudas cuando Warsh no explicó la decisión.

Cuando le preguntaron si unos tipos de interés más altos serían el remedio si la inflación no descendiera, Warsh respondió que podrían formar parte de la solución, aunque quizá no serían el principal instrumento.

Sugirió que el aumento de los rendimientos de los bonos ya había hecho parte del trabajo de la Fed. Incluso insinuó que podría redefinirse el objetivo de inflación de la Fed, marcado en el 2%. Los inversores se quedaron con la duda de si está dispuesto a combatir la inflación con algo más que palabras.

El índice de precios del consumo en EE.UU., publicado el miércoles, dio cierto alivio a la Fed ante la reunión de septiembre. La inflación de julio se situó en el 3,4%, una décima menos que en junio, en lo que supuso el segundo retroceso consecutivo. Cuando ya se daba por seguro un incremento de los tipos (están en la franja del 3,5%-3,75%), este dato ofreció la perspectiva de que esta tasa se quede como está, si bien se augura una subida antes de final del 2026.

Hablar en términos generales y poco concretos, en lugar de dar detalles específicos, podría hacer que Warsh se enfrente a una mayor presión para demostrar que actuará, afirmó Paul McCulley, ex economista jefe de Pimco, en The Wall Street Journal . “Lo ha hecho con tanta grandilocuencia que, en la práctica, ha limitado sus opciones”, insistió ese experto.

Warsh ha manifestado su preferencia por que la Fed comunique menos y deje que los mercados hagan una mayor parte del trabajo al interpretar los datos económicos y ajustar sus expectativas en consecuencia. Los mercados reaccionan continuamente a la nueva información y a esos datos, y ajustan las probabilidades sobre las decisiones de la Reserva Federal.

Tras la crisis financiera de 2008, la Fed comenzó a orientar de forma más deliberada el mercado para que tuviera casi certeza sobre la trayectoria de los tipos de cara a sus reuniones, recuerdan los analistas.

“Esto de ahora es inusual por la incertidumbre con la que llegamos a la reunión”, declaró a la CNN Michael Pierce, economista jefe de Oxford Economics. “Esta es la preferencia declarada de este presidente de la Fed, llegar a esas reuniones sin un resultado predeterminado y sin que esté claro para los mercados financieros cuál será el resultado”, añadió.

Es una manera de no responder al ser o no ser: ¿Mantendrá Warsh la lucha contra la inflación o cederá ante Trump?

Las ventas minoristas caen en EE.UU.

El consumidor estadounidense, famoso por su resiliencia, muestra signos de agotamiento. Los estadounidenses redujeron su gasto minorista en julio, una tendencia que sorprendió a los economistas. Las ventas minoristas registraron su mayor caída en un año, al disminuir un 0,6%, según el Departamento de Comercio. Además, un informe de la Universidad de Michigan indicó que la confianza de los consumidores cayó un 8% a principios de julio, tras haber aumentado durante los dos meses anteriores.
Los nuevos indicadores de inflación impulsaron al mercado bursátil, ya que los inversores los interpretaron como una señal de que la Fed aplazará una subida de los tipos de interés. Los consumidores son menos optimistas: el crecimiento salarial no mantiene el ritmo de la inflación, pese a su moderación, y siguen surgiendo señales de problemas en el mercado laboral.

Francesc Peiron Arques

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