Una riada deja 95 muertos y cientos de turistas y peregrinos desaparecidos en Nepal y Tíbet

Una riada pavorosa con origen en Tíbet golpeó este miércoles el norte de Nepal, dejando al menos 95 muertos y cientos de desaparecidos en ambas vertientes del Himalaya. Muchos de estos últimos son peregrinos hindúes que se encaminaban al monte Kailash, en el Tíbet. Pero también hay turistas de una decena de nacionalidades -entre ellos dos españoles y una portuguesa- y un número muy elevado de militares y empleados de centrales hidroeléctricas y otras obras públicas, al tratarse de una zona fronteriza. 

Sin pasar por alto los últimos en ser contados: Cientos de nepalíes de a pie a los que esta especie de tsunami himalayo sorprendió camino de la escuela, en el trabajo, en su casa o en el campo. El número de fallecidos -once de los cuales son niños- podría escalar en Nepal. Mientras que China apenas ha empezado a hacer balance: 3 muertos y 265 desaparecidos. 

La zona más afectada sería la misma frontera, en el distrito nepalí de Rasuwa, donde el puesto de aduanas ha sido barrido, con sus 14 empleados. Algo parecido ha sucedido en retenes militares a ambos lados. 

El total de extranjeros en la zona de riesgo con los que se ha perdido el contacto roza los cuatrocientos. Entre ello, cuarenta norteamericanos de origen indio que, como cerca de trescientos  peregrinos -según cálculos de una docena de agencias de viaje- esperaban cruzar este miércoles la frontera sino-nepalí en dirección al monte Kailash, morada de Shiva, dios de la destrucción. La temporada baja de los montañeros -por las lluvias monzónicas- coincide la temporada alta de la peregrinación. 

Otros dos países particularmente afectados son Malasia y Reino Unido, con 17 y 12 desaparecidos, respectivamente, a los que hay que sumar 4 sudafricanos, 1 holandés y 1 australiano. Asimismo, Corea del Sur declara que ha perdido el rastro de ocho de sus ciudadanos, empleados de una empresa hidroeléctrica, mientras que otros diez están localizados pero aún no han podido ser rescatados. 

El gobierno nepalí ha reconocido que habría sesenta trabajadores a los que la inundación sorprendió en el interior de un túnel y se teme por su suerte. El mismo policía que daba el último balance de 95 muertos debía añadir que 29 compañeros de su cuerpo también están desaparecidos, así como 44 militares y 13 policías militares. 

Equipos de rescate transportan a una mujer de la riada en Nepal
Equipos de rescate transportan a una mujer de la riada en NepalNiranjan Shrestha / Ap-LaPresse

Tampoco se ha podido contactar con un número todavía mayor de civiles -por ejemplo, medio centenar de conductores- por la caída de la red eléctrica en el distrito de Rasuwa y por los cortes de carreteras. De ahí que el goteo de información procediera, durante las primeras horas, de los organismos públicos y privados con capacidad para contarse y rendir cuentas.  Pero el balance final de víctimas promete ser mucho mayor, a medida que se conoce la devastación en aldeas cubiertas de barro, en las que apenas quedan casas en pie. 

Un distrito más abajo, en Nuwakot, los lugareños nepalíes habían recuperado ya ocho cadáveres arrastrados por las aguas al cabo de unas horas, en dos localidades distintas. En otros distritos aún más alejados de la zona de impacto también se estaban encontrando ahogados: 18 en Chitwan, 16 en Dhading, 11 en Nuwakot, 9 en Gorkha y solo 1 en Rasuwa. Veintidós puentes de hormigón han sido arrancados de cuajo, no solo cerca de la frontera, sino también a apenas 25 kilómetros de Katmandú, en Trishuli Bazar. 

Una edificio enterrado en lodo tras la riada
Una edificio enterrado en lodo tras la riadaNavesh Chitrakar / Reuters

La situación es menos transparente en el lado chino, donde ha sido golpeado el condado tibetano de Gyirong, prefectura de Shigatse. Una capa de lodo de “hasta 1,5 metros” estaría dificultando las labores de los 574 rescatistas -entre bomberos y operarios de maquinaria- que han sido enviados a estos parajes, a 4.000 metros de altitud. 

Aguas abajo, en Nepal, se recomendó a los vecinos de zonas ribereñas que subieran a cotas más altas, como se haría luego en el estado indio de Bihar. Algo que no evitó sustos mayúsculos a bordo de autobuses o triciclos, como muestran algunos vídeos, por la violencia de la riada, que llegó a tumbar edificios de varias plantas a su paso. Una quincena de helicópteros, tanto militares como civiles, habrían rescatado al menos 114 personas aisladas, pese al mal tiempo y la dificultad de operar mientras no baje el nivel. 

Hipótesis de expertos

Un temblor, aliado con el calor, pudo contribuir al desprendimiento del extremo de un glaciar

La repentina avenida de agua se cernió sobre Nepal hacia las 9.15, hora local, desbordando el curso del río Bhote Koshi. Los niños que ya estaban en clase, se salvaron. Muchos de los que llegaban tarde, fueron arrastrados, en localidades como Timure, Syabrubesi y Rasuwagadhi, 180 kilómetros al norte de Katmandú. 

El ministro de Exteriores nepalí, Shisir Khanal, afirma que el origen de la catástrofe estaría en un temblor en suelo tibetano que habría provocado una avalancha de hielo y roca, obstruyendo el curso del río -allí llamado Poiqu- preludio de su desbordamiento en tromba. Algunos expertos, mediante imágenes de satélite, consideran que pudo desprenderse el extremo de un glaciar, con las altas temperaturas como coadyuvante. 

Cabe añadir que una central solar y dos centrales hidroeléctricas -una a punto de entrar en funcionamiento- quedaron muy dañadas en el norte de Nepal, privando a la red nacional de un 12% de su capacidad y dificultando aún más el restablecimiento de la electricidad en el distrito que ha salido peor parado. Aunque precisamente la dificultad de comunicación es lo que abre la esperanza de que muchos de los desaparecidos dejen de serlo a partir de mañana. 

Torrente de lodo en el distrito nepalí de Dhading, este miércoles 
Torrente de lodo en el distrito nepalí de Dhading, este miércoles STR / AFP

El río en cuestión, Bhote Khoshi (Río Tibetano), nace en el Tíbet, tal como indica su nombre, y confluye con otros en Nepal, antes de adentrarse en India. En el gran vecino del sur, el primer ministro Narendra Modi ha ofrecido el envío de equipos de rescate. No solo está en juego la vida de cientos de sus conciudadanos, sino precisamente del segmento de la población que en mayor proporción vota a su partido, como es la clase media devota. 

Por último, cabe señalar que el verano pasado el Puente de la Amistad entre China y Nepal -en la misma localidad fronteriza de Rasuwagadhi- fue despedazado por otra crecida, dejando ocho muertos y dificultando las comunicaciones durante meses. En aquel caso, el origen de la catástrofe estuvo en el desbordamiento de un lago glaciar. 

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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