La hermana del fallecido senador Lindsey Graham vence en las primarias con apoyo de Trump

Darline Graham no tiene ninguna experiencia política, reconoció que no cuenta con conocimientos básicos sobre política exterior y no ha destacado por su carisma ni sus propuestas innovadoras durante la corta campaña electoral. Pero anoche ganó frente al congresista Ralph Norman las primarias republicanas para el Senado en Carolina del Sur, un bastión conservador. El triunfo electoral de Graham en segunda vuelta, con un 52,5% de los votos frente al 47,5% de Norman, se explica por dos nombres: el de su difunto hermano, el exsenador Lindsey Graham, y el del presidente del país y líder de un partido hecho a su imagen y semejanza, Donald Trump.

El mandatario arriesgó su capital político para aupar la carrera de la hermana del senador Graham, que hasta el mes pasado había sido uno de sus principales consejeros en política exterior y clave en la decisión de bombardear Irán y mantener el apoyo a Ucrania e Israel. Cuando su amigo falleció por un repentino desgarro en la aorta, Trump presionó al gobernador de Carolina del Sur para que nombrara a Darline Graham para ocupar el escaño de su hermano hasta que expirara su mandato este diciembre.

Después, le recomendó que se presentara a las primarias republicanas al Senado y se volcó con su campaña. Trump viajó a Myrtle Beach para dar un mitin electoral en el que pidió a sus seguidores el voto a Graham, asegurando que era el equivalente a que él estuviera en la papeleta. Su comité de acción política, MAGA Inc., informó que había gastado más de 827.000 dólares en anuncios para apoyar a la candidata.

MAGA Inc.

La organización que financia a Trump y a los candidatos que respalda había destinado 827.000 dólares en la campaña

“Carolina del Sur es verdaderamente territorio de Trump”, reconoció Graham anoche tras subir al escenario para celebrar su victoria. “Nuestra victoria no hubiera sido posible sin usted, y estamos verdaderamente agradecidos”, dijo en un mensaje dirigido a Trump. Su rival, Norman, reconoció su derrota y la atribuyó directamente a la intervención del presidente. Aunque señaló que no entendió “por qué se metió en esta carrera”, añadió que “es lo que hay y lo acepto”, pues “el presidente está en su derecho”.

A diferencia de su hermano Lindsey, un senador con tres décadas de experiencia con unas ideas intervencionistas muy marcadas en política exterior, la carrera política de Darline Graham está completamente ligada a la de Trump. Se enfrentará en noviembre a la candidata demócrata Annie Andrews para un escaño de seis años en el Senado, cuyo mandato terminaría en el 2032, en unos comicios en las que tiene muchas posibilidades de ganar, dada la tendencia claramente conservadora del estado sureño.

Andrews, consciente de que su rival no tiene las credenciales que se suelen esperar de un político, desafió a Graham a participar en al menos tres debates televisados antes de las elecciones y denunció en un comunicado que “ningún nombramiento, respaldo o vínculo familiar da derecho a nadie a seis años” en el Senado de EE.UU.

La senadora Darline Graham Nordone, hermana del senador Lindsey Graham, durante las primarias republicanas en Columbia, Carolina del Sur 
La senadora Darline Graham Nordone, hermana del senador Lindsey Graham, durante las primarias republicanas en Columbia, Carolina del Sur Brogan Jackson / Bloomberg

Graham ganó la primera vuelta de las primarias con poco menos del 33% de los votos, por lo que nada aseguraba su victoria en segunda vuelta frente a un candidato con dos décadas de experiencia en el Senado estatal como Norman, quien durante la campaña presidencial del 2024 hizo campaña junto a la opositora de Trump, Nikki Haley.

El camino de Graham hacia el Capitolio se complicó cuando participó en un debate con Norman a principios de este mes y rechazó responder a una pregunta de los presentadores sobre la importancia de Taiwán y el mar de la China Meridional, alegando que lo de la seguridad nacional “no es lo mío”. Su hermano, un halcón de la política exterior, habría lanzado un mensaje firme de apoyo a la isla autogobernada contra el principal adversario geopolítico de EE.UU., pero la candidata optó por reconocer su ignorancia sobre el asunto.

En una entrevista posterior con Fox News, Graham se justificó. “Yo no hablo como una política”, señaló, en un mensaje que resuena entre los seguidores trumpistas. “Por supuesto, Taiwán es nuestro amigo. Pero creo que a la gente de Carolina del Sur le preocupa más llegar a fin de mes. Les preocupa que los hombres compitan en deportes femeninos”, añadió, en un discurso más preparado, en el que impulsó uno de los mensajes principales de la Administración Trump contra las personas trans.

Aunque las encuestas ajustaron sus previsiones sobre las primarias, finalmente Graham venció y demostró que, en el 2026, un apoyo de Trump vale más que cualquier propuesta o experiencia para ganar la nominación republicana. Ningún candidato respaldado por el presidente ha perdido sus primarias al Senado en todo el año. Su suerte ha sido distinta en las carreras a la Cámara de representantes y a gobernador, donde se contabilizan diez derrotas de sus aliados.

Desde que llegó a la política en el 2016, progresivamente Trump ha ido logrando expulsar de la política a sus enemigos internos, lo que ha resultado en un Congreso dócil hacia la agenda política del presidente. Este año, a pesar de que se encuentra en su peor momento de popularidad, sus seguidores votaron para derrotar al senador Bill Cassidy en Luisiana y al congresista Thomas Massie en Kentucky, entre otros legisladores que se habían mostrado críticos con el mandatario.

Javier de la Sotilla Puig

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