Un tribunal de la ciudad turcochipriota de Girne ha ordenado este lunes el arresto, bajo los cargos de homicidio por negligencia e imprudencia, de los ocho tripulantes del barco cuyo naufragio ayer al norte de la isla de Chipre ha dejado ocho muertos y 18 desaparecidos, informan los medios locales.
La corte ha ordenado también el arresto del gerente de Filo Denizcilik, la empresa turca propietaria del barco siniestrado, un catamarán de 40,5 metros que se hundió el domingo con 267 pasajeros a bordo cuando cubría la ruta entre Girne, en el norte de Chipre, y el puerto de Tasucu, en Turquía. El juez responsable ha ordenado el arresto de los sospechosos por un plazo inicial de tres días para dar tiempo a los investigadores a reunir los datos técnicos pendientes, revisar el cuaderno de bitácora de la nave y recabar testimonios de los 241 supervivientes rescatados.
Las primeras hipótesis del accidente
Velocidad excesiva, fallos en los salvavidas y mal estado de la embarcación
Los primeros indicios de la investigación apuntan a que se cometieron varias irregularidades en la embarcación. Según la emisora turca NTV, el barco tenía 26 años de antigüedad, pero llevaba al menos cuatro años inactivo antes del siniestro. La policía ha informado de que el pontón izquierdo del barco se rompió y provocó una entrada de agua. Algunos supervivientes aseguran que el catamarán comenzó a hacer aguas poco después de zarpar y que viajaba a una velocidad excesiva, y también que la tripulación ignoró los avisos en ese sentido de algunos pasajeros. Otros testigos afirman que antes de que se hundiera se escuchó un ruido parecido a una explosión en la proa.
La prensa turcochipriota informa de que se produjeron varias infracciones, entre ellas, que las puertas estaban cerradas en el momento del accidente, que hubo fallos en la distribución de los chalecos salvavidas y la imposibilidad de evacuar a los pasajeros en barcas salvavidas. Además, testigos han declarado a los medios que el capitán trató de huir del barco durante el naufragio. De las más de 200 personas que pudieron ser rescatadas, ya se ha dado de alta a la mayoría de los pasajeros y ninguno de los aún ingresados en centros médicos está en estado grave.
Tareas de rescate
Las Fuerzas Navales de Turquía ponen en marcha un buque capaz de rastrear a profundidades de hasta 1000 metros
En paralelo, los equipos de búsqueda permanecen sobrevolando el punto donde naufragó el ferry de alta velocidad para tratar de encontrar nuevos supervivientes o recuperar más cadáveres entre los 18 desaparecidos. Las autoridades turcochipriotas detuvieron al capitán y a los otros siete miembros de la tripulación del barco este domingo en un incidente que habría sido provocado por una tormenta en alta mar. “Nos enfrentamos a un trágico accidente que pasará a la historia como el mayor desastre marítimo que Chipre haya sufrido jamás”, declaró el primer ministro turcochipriota, Ünal Üstel.
La tripulación emitió una llamada de socorro (mayday) a las 12:10 hora local para informar de que la nave estaba haciendo agua a unas tres millas de la costa norte chipriota. Pese a que las operaciones de rescate comenzaron de inmediato con el despliegue de cuatro lanchas de la Guardia Costera, dos helicópteros, una patrullera, una lancha de asalto y equipos de buceo de la Defensa Civil y la Policía, el barco terminó volcando y sumergiéndose.

La empresa naviera también ha constituido un equipo interno de gestión de crisis para movilizar todos sus recursos, según informó en un comunicado. A estos esfuerzos se han sumado en las últimas horas dos aeronaves, cuatro helicópteros, cuatro vehículos aéreos no tripulados y cuatro embarcaciones de la Guardia Costera desplegados por las Fuerzas Armadas turcas, según detalló el primer ministro. Además, se espera la llegada de un buque de búsqueda y rescate de las Fuerzas Navales de Turquía capaz de rastrear a profundidades de hasta 1000 metros.
