Estados Unidos reactiva sus ataques contra Irán tras un mes de calma militar

Tras casi un mes de relativa calma militar, Estados Unidos lanzó el domingo por la noche ataques contra dos lanzadores de cohetes iraníes en la isla de Larak, un punto estratégico en el estrecho de Ormuz, matando a dos personas según la Guardia Revolucionaria de Irán.

En represalia, Irán lanzó misiles balísticos contra Jordania, uno de los aliados estratégicos de Estados Unidos en la región, apuntando a dos de sus bases militares en lo que Teherán calificó de “respuesta y castigo”. Las fuerzas armadas jordanas interceptaron además ocho misiles iraníes que entraron en su espacio aéreo la madrugada de este lunes.

Hostilidades después de la guerra económica 

El regreso a las hostilidades se produjo tras semanas en las que la administración Trump había intensificado los esfuerzos por castigar a Teherán y a sus socios comerciales con costosas sanciones económicas, alejándose de las opciones militares. El último ataque estadounidense contra Irán tuvo lugar hacia finales de Julio, lo que convierte a los ataques del domingo en la primera gran escalada militar en un mes.

El ministerio de Exteriores de Irán afirmó que “condena enérgicamente la agresión militar estadounidense en Larak”, y sostuvo que los ataques a las bases en Jordania fueron una “defensa legítima”.

La isla de Larak, cercana al estratégico puerto iraní de Bandar Abbas, domina las rutas de navegación en la boca del golfo, lo que le otorga un papel clave en las tensiones relacionadas con Irán, la seguridad marítima y el suministro global de energía.

El Comando Central de Estados Unidos defendió su ataque, alegando que se trató de una acción “limitada y precisa” contra los presuntos intentos de Irán de lanzar minas marinas en la ruta clave de navegación. Según funcionarios estadounidenses, las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica habían sido observadas previamente “preparándose para lanzar cohetes con minas marinas hacia el estrecho de Ormuz”.

Colocar minas marinas en el estrecho sería desastroso para Estados Unidos, ya que bloquearía el suministro crítico de petróleo a nivel mundial, dispararía los precios de la energía y obligaría a las fuerzas militares estadounidenses a llevar a cabo operaciones de despeje lentas y de alto riesgo.

Un dron iraní en Emiratos Árabes Unidos

Por separado, los Emiratos Árabes Unidos, otro aliado clave de Estados Unidos en el Golfo, interceptaron un dron iraní sobre sus aguas territoriales este lunes. En un breve comunicado, el Ministerio de Defensa del país afirmó que había “neutralizado” el dron, aunque condenó el ataque como una “escalada peligrosa” y una “violación flagrante” de su soberanía, mientras que el ministerio de Exteriores señaló que se reservaba el derecho a responder.

Pocas horas después de que ambas naciones reanudaran las hostilidades, el presidente Donald Trump publicó un video generado con inteligencia artificial que mostraba refinerías petroleras siendo destruidas en Irán. El pie de foto decía “¡¡¡La isla de Jarg volada en pedazos!!! Presidente DJT”.

Antes de la guerra, esta isla ubicada al norte del estrecho de Ormuz gestionaba el 90% de las exportaciones petroleras de Irán. Atacar a Jarg perturbaría gravemente su comercio energético y ejercería una enorme presión sobre la economía iraní. Varias horas después de la publicación, no había evidencia de que Jarg hubiera sido atacada, e funcionarios iraníes desestimaron la amenaza calificándola de “ridícula”.

El precio del petróleo aumentará 

Después de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán en febrero, Irán impuso un férreo control sobre el estrecho, por el que en tiempos de paz circulaba una quinta parte del petróleo comercializado mundialmente, reduciendo el tráfico de buques a un mínimo.

Con la intensicación de los ataques estadounidenses contra Irán en Julio, el precio del petróleo crudo estándar aumentó alrededor de un 25% desde el inicio de la guerra. A medida que se reanudan los combates, se prevé que los precios del petróleo suban, lo que supone un problema cada vez mayor para el presidente Donald Trump de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre.

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