Islandia se aleja de Europa

La isla atlántica de los volcanes, glaciares y géiseres ha elegido replegarse en sí misma. Los islandeses decidieron el sábado en referéndum no reanudar negociaciones con Bruselas para un posible ingreso de Islandia en la Unión Europea (UE). Tal es la división en la sociedad islandesa sobre este asunto que el escrutinio se hizo largo, y el resultado emergió con certeza solo en la mañana del domingo. El 52,8% votó no, frente al 47,2% que se decantó por el sí.

Los sondeos previos a la cita con las urnas ya indicaban que Islandia acudía muy dividida a esta consulta popular, impulsada por el Gobierno de coalición tripartita de la primera ministra socialdemócrata Kristrún Frostadóttir, en el poder desde diciembre del 2024. Sin embargo, el desenlace es meridiano, de más de cinco puntos de diferencia: una gran parte de la sociedad islandesa no quiere ni plantear la adhesión de su país al club comunitario. El referéndum tenía carácter consultivo, pero el Gobierno se había comprometido de antemano a actuar conforme a sus resultados, y ayer reiteró que así lo hará.

Los islandeses ante la UE 

El resultado del referéndum refleja un país dividido casi por la mitad: el 52,8% votó no, frente al 47,2% que optó por el sí

Sin comerlo ni beberlo, la UE se ha llevado una colleja. El rechazo de los islandeses a reabrir negociaciones para la adhesión –iniciadas en el 2009, frenadas en el 2013 y congeladas en el 2015– supone un revés para Bruselas, que habría acogido con agrado la candidatura de este pudiente país nórdico.

La campaña movilizó –y dividió- profundamente a los islandeses. “Debemos afrontar los próximos meses respetando todos los puntos de vista”, dijo Frostadóttir en rueda de prensa junto a las ministras de Exteriores y Educación, Thorgerdur Katrín Gunnarsdóttir e Inga Saeland, líderes de los otros dos partidos de la coalición, los liberales y una formación vinculada a los derechos de jubilados y personas con discapacidad. 

Un hombre con la bandera islandesa en un parque de Reikiavik el 29 de agosto, día del referéndum 
Un hombre con la bandera islandesa en un parque de Reikiavik el 29 de agosto, día del referéndum Leonhard Foeger / Reuters

En la comparecencia celebrada en Harpa, la icónica sala de conciertos y conferencias de Reikiavik junto al fiordo, la primera ministra argumentó que deben respetarse todas las posturas pues, si bien es evidente que casi el 53% de los la población no desea dar un paso hacia la integración europea en materia monetaria y aduanera, algo más del 47% sí quería hacerlo.

“Una gran lección para mí y para el Gobierno es que muchos de quienes votaron en contra están satisfechos con el Espacio Económico Europeo (EEE), y por eso es importante que sigamos tomando medidas para fortalecer nuestra posición dentro del EEE”, dijo Frostadóttir. En efecto, Islandia participa desde 1994 en el mercado único a través del EEE, como Noruega y Liechtenstein, y desde el 2001 está en el área Schengen.

Promotora del referéndum

“Mucha gente en otros países ha visto lo importante que es la pesca para nosotros, los islandeses”, dice la primera ministra socialdemócrata, Kristrún Frostadóttir, ante el triunfo del no 

En cualquier caso, arguyó la primera ministra, “la consulta ha reavivado el debate sobre la Unión Europea, sobre el lugar de Islandia en el mundo y, en términos más generales, sobre su posicionamiento geopolítico”. A su lado, su socia y ministra de Exteriores, la liberal Gunnarsdóttir, valoró que los islandeses hayan abordado cómo quieren que sea su presencia en el concierto de las naciones. 

Islandia, estratégica isla de 103.000 kilómetros cuadrados –tamaño similar a Cuba– en el Atlántico norte, es miembro fundador de la OTAN, pero carece de ejército. Tiene solo guardia costera, y Estados Unidos asume su defensa por un acuerdo bilateral de 1951. En Islandia hay confianza en Washington, y los bandazos de Trump y sus amenazas a la vecina Groenlandia no han sido asuntos clave en la campaña.

Los argumentos del sí sobre reducción de la inflación y los altos precios, y sobre estabilidad, no pudieron rebatir los temores esgrimidos por el bando del no sobre el control de la pesca y la agricultura, y el discurso de la soberanía nacional. “Esta discusión ha hecho pensar a mucha gente en otros países lo importante que es la pesca para nosotros; no somos Europa continental, somos una isla y hemos sobrevivido gracias a la pesca muchos años; para nosotros, es una cuestión emocional”, dijo la primera ministra.

Estaban llamados a las urnas unos 265.000 votantes de 18 años o más en este país poblado por apenas 400.000 personas. De las seis circunscripciones que tiene Islandia, solo las dos urbanas de Reikiavik tuvieron una mayoría de sí, mientras que en las tres demarcaciones rurales prevaleció el no, y se les sumó la del suroeste, también cercana a la capital. La participación fue muy alta (82,5%), la más alta desde las elecciones generales del 2009, celebradas justo después de la crisis económica que sacudió el país.

Para la UE, que no ha integrado a ningún país rico desde 1995, el acercamiento de Islandia habría demostrado que el club comunitario conserva atractivo en un mundo zarandeado por seísmos geopolíticos, vengan estos de EE.UU., de Rusia o de China. También habría permitido a la UE incrementar su presencia en la cada vez más codiciado Ártico. 

Un voto afirmativo de Islandia podría haber reavivado el debate en la próspera Noruega, también parte del EEE y cuyos ciudadanos ya han rechazado el ingreso en dos referéndums: en 1972, siendo aún Comunidad Económica Europea (CEE), y en 1994, ya como UE. Pero, tras el resultado negativo del referéndum islandés, nada de todo eso ocurrirá, como mínimo durante los próximos años.

La reacción al plantón islandés

Fría respuesta en Bruselas 

La reacción de Bruselas ante el plantón islandés fue de lo más escueta. Un portavoz de la Comisión Europea respondió con un breve comunicado en que decía “tomar nota” del resultado del referéndum y también aseguraba que “respeta la decisión del pueblo islandés”, añadiendo que “Islandia continúa siendo un socio cercano de la Unión Europea”. Siguiendo esta misma línea, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, informó a través de una portavoz que “la UE respeta plenamente la decisión democrática del pueblo islandés” y reiteró que “Islandia sigue siendo uno de los socios más cercanos y de mayor confianza de la UE, entre otras cosas a través del Espacio Económico Europeo”. El portugués habló con la premier islandesa de su deseo de “de seguir reforzando las relaciones”. / Anna Buj 

María-Paz López Rodríguez

Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia

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