Milei reclama las Malvinas para evitar que Londres se quede con el petróleo de las islas

Argentina ha decidido colocar las islas Malvinas en el centro de su política exterior y en la agenda internacional gracias al empujón que esta semana le ha dado Donald Trump. Justo pasados tres días desde que el presidente de Estados Unidos dijera que estaba abierto a reconsiderar la posición de neutralidad de su país respecto a la soberanía británica del archipiélago en el Atlántico Sur, el jefe de Estado de Argentina ofreció un discurso a la nación para reactivar su histórico reclamo sobre las Malvinas y para advertir que no tolerará al Reino Unido que prosiga con sus planes de explotar el petróleo submarino del archipiélago.

Milei, que se mostró en televisión acompañado de su gabinete en pleno para reforzar la solemnidad de la ocasión, fue claro durante los veinte minutos de su alocución y justificó su anuncio por “los vientos de cambio en el mundo favorables a nuestros reclamos” y la “nueva relevancia geopolítca de nuestro país”.

El detonante para esta nueva campaña argentina ha sido el proyecto Sea Lion y otros similares que se están poniendo en marcha en las aguas de las Malvinas, lo que definió como “un peligro urgente” que rompe con los llamamientos que la ONU ha realizado en los últimos cincuenta años para que Buenos Aires y Londres eviten iniciativas unilaterales en ese territorio. 

“Si hoy no actuamos con firmeza, tendrán la capacidad de apropiarse de las reservas de hidrocarburos bajo nuestro mar”, dijo el líder ultraderechista argentino. “Y no lo vamos a permitir”, clamó. Para evitarlo, el mandatario anunció una batería de medidas diplomáticas, económicas y judiciales que se resumen en la imposición de sanciones a las empresas y actores internacionales que participen de los proyectos de extraer hidrocarburos de las Malvinas.

Milei llegó a afirmar que obligará a decidir entre hacer negocios con Argentina o con las empresas que operan en las Malvinas. Y que promulgará un decreto para endurecer los castigos a las petroleras que operen en el mar cercano a las Malvinas.  “Las islas son nuestras y nos las arrebataron”, resumió el presidente en un discurso dirigido a una audiencia doméstica, con constantes referencias al nuevo poder de Argentina en el mundo como nación determinante.

Javier Milei también prometió el establecimiento de una base naval en Tierra del Fuego y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional.“Proteger el Atlántico Sur también es una cuestión de seguridad nacional”, concluyó, antes de deslizar que la Antártida será un tablero de juego fundamental en un mundo con inteligencia artificial y que eso aumenta la importancia estratégica de las Malvinas. 

El inquilino de la Casa Rosada ya había reaccionado antes a las declaraciones de Trump, que calificó como “algo muy fuerte” y aprovechó para recordar que la de las Malvinas es “la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”.

El primer paso diplomático de envergadura se produjo este mismo jueves, cuando Milei pactó con su homólogo chileno, José Antonio Kast, su apoyo a la causa de las Malvinas a cambio de reconocer que la soberanía de “la totalidad” del estrecho de Magallanes corresponde a Chile. Kast y Milei se reunieron en Santiago de Chile, donde coincidieron en su participción en el foro regional de la ultraderecha latinoamericana.

Para muchos ciudadanos argentinos la cuestión de las Malvinas también es una herida abierta, tras la humillante derrota militar sufrida en 1982 contra la Gran Bretaña pilotada por Margaret Thatcher. En esa guerra, que aceleró la caída de la dictadura militar que gobernó el país (1976-83), murieron 649 argentinos y 255 británicos en un duelo tecnológico desigual contra el que por aquel entonces era el tercer ejército del mundo. 

Diplomacia

Milei visitó este jueves a Kast y logró el apoyo de Chile para la causa de las Malvinas a cambio de renunciar a cualquier petición sobre la soberanía del estrecho de Magallanes

Las Malvinas, llamadas Falkland por el Reino Unido, son un grupo de dos islas principales y decenas de menores que se sitúan a unos 450 kilómetros de la costa argentina y que geográficamente son una extensión submarina de la cuenca patagónica. Tras pertenecer a la colonia española como posesión patagónica hasta 1811, fueron ocupadas en 1833 por el Reino Unido.

Hace solo dos días, el 1 de septiembre, Argenina comenzó a dar forma a su nueva ofensiva por las islas, que apenas tienen una población de 4.000 personas de origen británico en su mayoría, con la presentación de una demanda judicial contra el proyecto petrolero Sea Lion, una iniciativa de la empresa británica Rockhopper para establecer y explotar junto a la israelí Navitas el primer yacimiento offshore en aguas alrededor de las Malvinas.

Si prospera, el Sea Lion, una perforación a 450 metros de profundidad y a unos 220 kilómetros al norte de las Malvinas, será la primera operación petrolífera en la zona dieciséis años después del hallazgo de crudo por parte de Rockhopper. El proyecto supone una inversión de casi 4.000 millones de dólares y prevé estar en disposición de comercializar petróleo en 2028. La logística implica también abrir una ruta marítima entre Punta Arenas (Chile) y Puerto Argentino (Stanley para los británicos, en isla Soledad).

Medidas

Buenos Aires ya ha presentado una demanda judicial contra el proyecto Sea Lion, que prevé comercializar petróleo de las Malvinas durante el 2028

Los analistas de Washington han interpretado las declaraciones de Trump en el despacho oval como un tirón de orejas al Reino Unido para que aumente su gasto en defensa. Este jueves, antes de que hablara Milei, Donald Trump volvió a especular sobre el tema durante una entrevista con la cadena de televisón GBNews en la que destacó cómo Londres recuperó las Malvinas “con bastante firmeza, pero eso ya quedó muy lejos. Es un viaje muy largo”. En la entrevista, Trump vinculó su posible revisión de la soberanía de las islas Malvinas a la actitud del Reino Unido de no ayudarlo en el estrecho de Ormuz

El republicano Ronald Reagan presidía Estados Unidos cuando Argentina intentó conquistar el archipiélago en 1982, y pese a que al principio intentó mediar entre Londres y Buenos Aires, acabó pesando más la relación especial de EE.UU. con el Reino Unido. Desde entonces Washington se ha mantenido neutral sobre la cuestión de la soberanía de las islas, pese a reconocer de facto la administración británica del territorio, y ha apostado por una solución negociada.

Antes de la comparecencia televisiva del presidente, el ministro de Exteriores argentino, Pablo Quirno, ya había aclarado que, en cualquier caso, la cuestión de las Malvinas debe tener “una solución diplomática”. Argentina buscará el apoyo “de países en diferentes foros”, según Quirno, canciller de una administración que desdeña el multilateralismo y el rol de la ONU en el mundo y que ahora exige, como dijo Milei, que sus nuevos aliados se alineen con ellos en este tema.

La última vez que la cuestión de las Malvinas ocupó espacio en los medios de comunicación internacionales fue durante el Mundial de fútbol de este verano, cuando algunos jugadores argentinos mostraron una pancarta, tras derrotar en las semifinales a la selección de Inglaterra, en la que se leía que las Malvinas pertenecen a Argentina.

La agenda diplomática sobre las Malvinas se activó en Argentina el pasado mes de abril, cuando se filtró un informe interno del Pentágono en que, por primera vez, se abría la posibilidad de revisar el alineamiento de Washington en este conflicto. Eran tiempos en los que Estados Unidos intentaba recabar apoyos para su campaña contra Irán. Pero la sintonía que exhibieron Trump y el rey Carlos III en la Casa Blanca a finales de abril frenó las expectativas argentinas.

David Dusster Sánchez

Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)

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