
El nuevo Gobierno de Hungría, encabezado por el primer ministro conservador Peter Magyar, sigue decidido a desmontar el legado de Víktor Orbán. Anoche, el Ejecutivo presentó en el Parlamento un proyecto de ley para eliminar las normas anti-LGTBI implantadas por el exmandatario ultra en el 2021.
Orbán defendió en su momento su legislación bajo el pretexto de proteger a los menores y combatir la pedofilia, pero en realidad fue utilizada para restringir la presencia de contenidos LGTBI en los medios de comunicación e impedir la celebración de festividades como el Día del Orgullo.
La normativa, que prohibía explícitamente la “exhibición y promoción de la homosexualidad”, fue duramente criticada por las instituciones europeas y las organizaciones defensoras de derechos humanos, y se convirtió en uno de los principales estandartes del Gobierno ultraconservador de Orbán y su partido, Fidesz.
La nueva ministra de Justicia húngara, Marta Gorog, ya avanzó el pasado mayo que se tendría que revisar la legislación anti-LGTBI después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminara en abril que dichas restricciones infringían la legislación comunitaria y contribuían a la estigmatización y marginación de las personas homosexuales y transgénero.
Con el fin de adaptarse al marco normativo de la UE, el proyecto de ley presentado ayer en el Parlamento se centra en la restricción de los contenidos accesibles a los menores que promuevan la violencia sexual, la manipulación o la explotación, sin entrar en detalles sobre la orientación sexual de dichos contenidos.
Con esta iniciativa, Magyar se marca un tanto para restablecer las relaciones con la UE, muy dañadas durante la era Orbán. El primer ministro quiere que su país vuelva a integrarse en la corriente principal comunitaria, y para ello es necesario abordar las preocupaciones relativas a los estándares democráticos y los derechos de las minorías.
Magyar también ha anunciado su intención de modificar una ley del 2020 que limita las adopciones a las parejas casadas y prohíbe, de facto, las adopciones por parte de parejas del mismo sexo.
Todas estas iniciativas se enmarcan en la promesa de Magyar de desmantelar el “régimen iliberal” construido por Orbán durante sus 16 años ininterrumpidos en el poder. Desde que asumió el cargo el pasado 9 de mayo, tras ganar las elecciones con un amplia mayoría, el primer ministro ha impulsado una ambiciosa agenda reformista que incluye desde una reforma de la Constitución a cambios en los medios públicos, pasando por la limitación temporal de mandatos de parlamentarios.
